miércoles, 6 de agosto de 2014

NO FUE ESTE GOBIERNO

Con motivo del conflicto económico-jurídico con los llamados “fondos buitres”, la Presidente Cristina Kirchner, en varios mensajes públicos, entre ellos desde Caracas ante presidentes latinoamericanos, se preocupó en resaltar que la deuda en disputa no es de su gobierno. La frase, que ya fuera pronunciada por otros presidentes en distintas coyunturas como excusa para evadir responsabilidades irrenunciables, explica como ninguna la principal estrategia que posibilitó la permanencia de las  mismas dirigencias políticas, empresarias y gremiales, en los últimos veinte años.

La excusa ofrece dos aristas: la del conocimiento, consistente en definir que entendemos por Gobierno. Y la del oportunismo falaz, utilizado para usufructuar cargos públicos privilegiados con beneficios pero sin costos, bajo el ropaje del “yo no tuve nada que ver con lo anterior”, o “yo no lo voté”.

El concepto de Gobierno mereció una amplia bibliografía. Hace más de 2.300 años fue tratado por Aristóteles en su libro “La política”. Más cercano en el tiempo, es recomendable el libro “El gobierno”, escrito por Orlandi (prematuramente fallecido) y Zelaznik, publicado por editorial Eudeba en 1995.

Gobierno, palabra de origen griego que significa “pilotar un barco”, es el centro a partir del cual se ejerce el poder sobre una sociedad. Los debates comienzan cuando uno se pregunta: quién o quiénes gobiernan? Cómo se puede gobernar? Desde  Aristóteles a la actualidad nada cambió. Surgen tres alternativas según la cantidad de personas: 1) una persona: monarquía o tiranía; 2) una minoría: aristocracia u oligarquía; 3) representando mayorías: democracia.

Pese a la baja calidad representativa e institucional que sufrimos los argentinos, sin duda estamos en un sistema democrático. Nuestra Constitución Nacional, en su primer artículo, expresa que adoptamos como gobierno la forma representativa, republicana y federal. Para que el pueblo soberano pueda ejercer su facultad del ejercicio del poder en el manejo de la “cosa pública” (República), debe delegarla en un conjunto de autoridades para que, con distintos roles, aseguren el cumplimiento de las propuestas decididas en elecciones por las mayorías, el cumplimiento de las leyes, e igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. En cuanto al Poder Ejecutivo, el Artículo 87 de la Constitución, señala que será desempeñado por un ciudadano con el título de “Presidente de la Nación Argentina”. O sea, ocupa el más alto cargo, pero de ninguna manera es el Gobierno.

Llevemos el concepto a ejemplos prácticos. Puede Daniel Scioli, de ser elegido Presidente, decir “no fue mi gobierno” refiriéndose a Menem, Rodríguez Saa, Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner? Puede Cristina Kirchner decir “no fue mi gobierno” el que privatizó YPF, cuando su marido como gobernador de Santa Cruz y ella como senadora cumplieron roles determinantes en la obtención de los votos necesarios para concretar la privatización durante el gobierno de Menem? Pueden hoy Massa, Solá, Mendiguren, Alberto Fernández, entre otros, decir “no fue mi gobierno” el kirchnerismo?

La situación del variado espectro supuestamente opositor, no está exento de falacias. Enamorados de la “transversalidad” si viene con cargo político bajo el brazo, y de los “minis partidos” para permanecer, tienen un desafío nada fácil: explicitar las propuestas de gobierno concretas por las que se diferenciarán del actual gobierno.

Una reflexión final que parecería una ironía, pero lamentablemente no lo es. No es casualidad que no mencionáramos al peronismo, sustituyéndolo por menemismo y kirchnerismo. Surge entonces la duda; si el único partido que sabe gobernar es el peronismo, alguna vez gobernó después de la muerte de Perón?


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