“House of Cards” es una
exitosa serie televisiva estadounidense, basada en las manipulaciones
despiadadas en los más altos niveles políticos para alcanzar y/o mantener el
poder, en los que pujan funcionarios del Ejecutivo, congresistas, gestores,
empresarios poderosos, y eventualmente periodistas. La trama se centra en Frank
Underwood, desde sus comienzos como congresista demócrata de Carolina del Sur,
hasta alcanzar la presidencia de Estados Unidos.
Para promocionar su
pretensión de candidato en nuestra campaña legislativa, recientemente el
justicialista Sergio Berni presentó un spot publicitario en el que se compara
con Underwood. Este juego marketinero no exento de ironía, brinda una excelente
oportunidad para comparar nuestra realidad política con la descripta en la
serie americana. La primera diferencia esencial es que mientras en la serie
americana no intervienen integrantes del Poder Judicial, en nuestro “House of
Cards” criollo, jueces y fiscales tienen activa participación para asegurar
impunidad, sea por incapacidad o complicidad. En el spot, Berni se exhibe como
un superhéroe que actúa por mar, tierra y aire. Pero como a los americanos les
sobra este tipo de paladines de la justicia, lo más atractivo para
comercializar el producto, hubiera sido mostrarlo ingresando en la medianoche
del 18 de enero del 2015 como Secretario de Seguridad, al departamento del
fiscal Nisman con las botas embarradas, ante la pasividad del juez De Campo. Los
peritajes comenzaron una vez designada la fiscal Fein a cargo de la
investigación, con el ingreso de una manada caótica de personas de blanco al
lugar del hecho. A 28 meses de la muerte de Nisman, la justicia aún no definió si
fue asesinado o se suicidó. Con este inicio, Underwood comenzaría a
entusiasmarse con la historia.
Descubriría que los
congresistas argentinos crearon una cofradía legislativa “en el marco de la
ley”, por la cual personas procesadas por delitos contra el Estado pueden ejercer
como legisladores, o presentarse como candidatos. Caso paradigmático, el ex
presidente Menem es senador pese a estar condenado por contrabando de armas. La
Corte Suprema, que debe expedirse como última instancia, tiene el caso “en
estudio” desde hace tres años. En la actual campaña, la hasta hace 18 meses presidente
Cristina Kirchner, procesada en diversas causas y con manifiestos
enriquecimientos patrimoniales que incluyen hijos, familiares, socios,
empresarios, secretarios y jardineros, no solo puede ser candidata, sino es además
una referente indiscutida en la estrategia electoral justicialista. Eso sí; en
carácter de opositores, es habitual que algún legislador ante sospechas reales
o ficticias, pida con rostro adusto que funcionarios del Ejecutivo “den un paso
al costado”. En cuanto a escándalos de alcoba, ingrediente imprescindible en
las intrigas políticas, contamos con un actor insuperable: Daniel Scioli.
La amplia cobertura legal
protectora de la impunidad que sin “grietas” arman los legisladores de distintos
espacios políticos, hacen innecesario el rol de oscuros intermediarios o
agentes secretos para las “tareas sucias”, como en el “House of Cards”
americano. En el criollo todo se hace a cara descubierta. Los agentes secretos
salen en primera plana de los diarios; los jefes de inteligencia son acusados
de “bobos”; los jueces no penan los enriquecimientos ilícitos; empresarios de
medios que evadieron 8.000 millones de pesos en impuestos, contratan a
periodistas “todo terreno” para que ataquen por corrupto al gobierno que les
cerró los negociados. El último ejemplo de la eficaz tarea de disfrazar a la
opacidad, lo brindó una vez más el Poder Judicial. Ante el hartazgo de la
sociedad por el accionar de jueces federales para proteger a la corrupción
estatal-privada, estos no tuvieron mejor idea que crear una inoportuna
Asociación, que semeja más a una hermandad sectaria autoprotectora, que destinada
a promover la dignidad de la justicia.
De conocer este creativo guión
basado en hechos reales, seguramente el actor Kevin Spacey, que además de interpretar
a Underwood es coproductor de la serie, comenzaría a negociar en nuestro país los
derechos de exclusividad para una nueva serie, con éxito asegurado. Con Berni
para escenas de riesgo incluido.
Buenos Aires, 15 de junio
2017
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