El papel es un material con más
de dos mil años de antigüedad, consistente en una lámina delgada hecha con
pasta de fibras vegetales mezcladas con otros productos molidos. Recientemente fue
partícipe de tres hechos políticos, con personajes, mensajes y actitudes
patéticas: la entrevista a una
“trabajadora de la noche” en un programa de televisión, la interpelación
legislativa al ministro Caputo, y la
resistencia “sin grietas” de los legisladores para abandonar el subterfugio de
venta de pasajes. Cabe reflexionar sobre las similitudes entre dichos casos. Para
evitar innecesarias menciones partidarias, apelaremos al arte costumbrista de
los apodos, llamando Toto a los personajes masculinos, y Tota a los femeninos.
El hilo conductor, como dijimos,
será el papel. La cabalgata del cinismo comenzó con la “Tota” Natacha
entrevistada en el programa televisivo de Mirtha Legrand. Moviendo una pila de
papeles que sugería sustento documental, lanzó una catarata de denuncias de
pedofilia contra figuras públicas, que podían llegar “hasta Olivos”. Al
mencionar enigmáticamente a un periodista CP todos pensamos lo mismo; pero días
después aclaró que era Carlos Pérez, que aún se encuentra oculto. A otro de los
mencionados, el “Toto” Vera, con franquicia de representación papal vencida, se
le permitió réplica en el mismo programa televisivo vía telefónica. Expresó su
indignación plenamente justificada, pero en coincidencia con la “Tota” Natacha,
también mencionó a los servicios de inteligencia, y al espía “Toto” Stiusso. Sin
embargo, el afectado en su buen nombre y honor Vera, horas antes había denunciado
a la legisladora Graciela Ocaña por enriquecimiento ilícito, con el patrocinio del
dr. “Toto” Llermanos, abogado de los “Totos” Hugo y Pablo Moyano.
En la misma semana fue
interpelado en el Senado sobre “offshores” y deuda externa el único “Toto”
genuino: el secretario de Hacienda Caputo. Existía la oportunidad de generar un
debate público esclarecedor al encontrarse frente a frente economistas responsables
en dos aspectos claves e irresueltos por
la clase política: el déficit fiscal (Kicillof), y crecimiento de la deuda
(Caputo). Fue dilapidada en una sala atestada y clima de bulliciosa
estudiantina. El clímax se produjo al final. Aburrido tras cuatro horas de discursos, al
“Toto” genuino se le ocurrió enviar un papelito a la “Tota” Cerruti, quien
poniendo su mejor cara de actriz dramática moldeada en décadas como
legisladora, se levantó como un resorte. Todos pensamos lo peor: el “Toto” genuino
es un acosador. Pero se comprobó que solo sufrió un retroceso adolescente, recordando
los papelitos que usaba para copiarse en las pruebas del Newman. Sorprendió la
interpretación del “Toto” Rossi, quien ubicado detrás de la primera actriz, bramó
contra los “accidentes” de la democracia. Ante el griterío del coro presente, el
senador “Toto” Mayans bajó el telón.
Simultáneamente, medios de
comunicación “ de grupos concentrados” publicaron una vieja inmoralidad legislativa:
canjear papeles pasajes por papeles dinero, como si fueran bonos de inversión.
Es sabido que para defender prebendas en los distintos poderes públicos no hay
grietas. Pero sorpresivamente la defensora del subterfugio fue “la fiscal de la
República”, la “Tota” Elisa Carrió. Expresó que ella recorre el país por tierra
y no en helicóptero como el niño rico, que siguiendo la línea de la “Tota”
Natacha llamaremos MM. Su declaración fue útil: ratificó que los pasajes no
eran para “ir del trabajo a casa y de casa al trabajo” como decía Perón, sino
para hacer política.
La suma de cinismos y disparates nos
permite derribar un mito hacia futuro: los servicios de “inteligencia”
profesionales no existen. De los espías se conocen antecedentes y biografías. Las
operaciones de desprestigio para negociar impunidades la realizan conocidos
“Totos” y “Totas” a cara descubierta. La familia Moyano por ejemplo, empleó al
dolorido Vera para desacreditar a Ocaña. Los misteriosos operadores
judiciales son “Totos” populares: Javier
Fernández; el “Tano” Angelici, el hermano del juez Lijo, entre otros. No es
secreto que los expedientes de corrupción estatal-privada que ingresan a
Comodoro Py se guardarán en el depósito de la impunidad. Por ello, las
grandilocuentemente llamadas “operaciones de inteligencia”, por lo burdas y
públicas, semejan a Peter Sellers interpretando al recordado inspector Cluzot
en la serie de la Pantera Rosa.
Buenos Aires, 11 de abril 2018
No hay comentarios:
Publicar un comentario