jueves, 5 de julio de 2018

FÙTBOL, POLÌTICA Y PERIODISMO

El fútbol es un medio invalorable para que los argentinos comprendan de modo práctico y eficaz el funcionamiento político y a sus actores. Interesa a vastas y diversas franjas socioeconómicas y culturales del país, razonablemente informadas para opinar sobre jugadores, tácticas, negocios y corrupciones. Esta transversalidad elude engorrosos debates ideológicos, y transparenta dirigencias en la que conviven políticos, empresarios, banqueros, sindicalistas, jueces, y de ser necesario, barras bravas como grupos de persuasión. Pícaramente, el enorme negocio del fútbol profesional se continúa manejando bajo la idealista figura de “entidades sin fines de lucro”, a la manera de los antaño pioneros clubes de barrio, en el que fundadores, dirigentes y allegados ponían plata de su bolsillo para sostenerlos y engrandecerlos. Actualmente, el crecimiento exponencial del negocio debido al desarrollo de los medios de comunicación globalizados, continúa usufructuando las emociones de hinchas y simpatizantes, bajo un falso barniz social o amateur. Sorprendentemente, la mujer aún no ha reclamado igualdad de oportunidades para participar en los niveles de conducción institucional. 

En pleno desarrollo del campeonato mundial, es importante destacar el rol del periodismo en este juego de intereses, como intermediario imprescindible entre el producto (fútbol), y el consumidor (hincha/espectador). Sus mensajes no se apartan de una vernácula adaptabilidad demagógica y oportunista que caracteriza habitualmente al discurso político, entre otras actividades. El filósofo Tomás Abraham, futbolero reconocido, en una reciente conferencia citó a Dante Panzeri, famoso e influyente periodista deportivo de la década del 60. En agosto de 1956 se realizó en la cancha de San Lorenzo un partido amisto en el cual la selección Argentina derrotó a Checoslovaquia por 1 a 0. El periodista, que describió al fútbol checo como mecanizado y aburrido, se preguntó: “Quiénes son y quiénes fueron los maestros del arte de engañar con una pelota en los pies?: los más pícaros!! El fútbol es juego de pícaros”. Veintidós meses más tarde en el mundial de Suecia de 1958, se produjo la recordada derrota de Argentina ante Checoslovaquia por 6 a 1. Impertérrito, opinó Panzeri: “El mito de que somos los mejores del mundo ha caducado. Es evidente nuestro estancamiento ante un fútbol cada vez más rápido y más táctico”. Si no se hubiera dedicado exclusivamente al periodismo deportivo, hubiera merecido el galardón al político del año. 

Décadas más tarde, ya sin amateurismo, los roles del periodismo especializado (o no tanto), dejó de ser tan librepensador. Sus opiniones pueden ser independientes y basadas en convicciones, o bien responder a líneas editoriales bajadas por luchas de poder económico y político. Estas últimas, cuando son sostenidas por el Estado son más detectables, por repetir mensajes unívocos indisimulados, mientras sus portavoces “revolucionarios” de ocasión, son excelentemente remunerados con recursos públicos. Pero cuando las polémicas responden a grupos privados con intereses contrapuestos, el objetivo unívoco se enmascara tras supuestos debates ardorosos, en los que nada es casual. A la mencionada idiosincrasia vernácula de juicios fluctuantes y oportunistas reflejada en la anécdota de Panzeri, se le incorporó un manejo de la opinión pública de manual, basado en trascendidos nada inocentes, tales como “me dijo un conocido dirigente, alguien me contó que…”. En este juego no hay “grietas” políticas, porque no hay inocentes ni ingenuos. Diría Clinton: “la puja es por mucho poder y dinero, estúpido”. 

Dos aspectos a destacar. Uno fué la viralización de la comunicación de Maradona desde Rusia con su mujer, en la que menciona que se reunió con dos personas que querían echar al presidente de la AFA Tapia, enviadas por el ex futbolista Ruggeri, pero que él no es comprable. Hasta la fecha ningún periodista dio la única información que clarificaría el origen de la supuesta operación: quienes eran esas dos personas. El otro aspecto consiste en prestar atención a los zócalos con mensajes breves puestos al pie de la pantalla de televisión durante los debates. Cumplen el rol que tanto preocupa a los políticos: las tapas de los diarios. 

Seguir este juego comunicacional de intereses institucionales deportivos, nos permitirá un excelente aprendizaje práctico de puja de millonarios intereses ante la opinión pública. Muchas opiniones, con pocos datos fehacientes. 

Buenos Aires, 05 de julio de 2018

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