sábado, 5 de mayo de 2012

CONFUSIÓN ENTRE IDEOLOGÍA Y OPORTUNIDAD



           CONFUSIÓN ENTRE IDEOLOGÍA Y OPORTUNIDAD (segunda parte)

En la última reflexión señalábamos la diferencia conceptual entre ideología y oportunidad para decidir la expropiación de las acciones de Repsol por parte del gobierno. Es habitual y lógico que toda medida trascendente sea acompañada de una fuerte propaganda pública de carácter masivo concentrada esencialmente en lo emocional, al estilo “recuperamos YPF para los argentinos”. Es entendible aunque no justificable que legisladores oficialistas apoyen a libro cerrado las medidas de quienes los ubicaron en lugares expectantes en las listas sábanas para alcanzar un cargo legislativo, ajeno en muchos casos a sus virtudes y capacidades.  Lo que de ningún modo puede aceptarse es que esa actitud la tengan quienes llegaron a legisladores  ofreciéndose a la sociedad como una alternativa política. No estamos hablando de “oponerse por oponerse”, que es tan nocivo como aprobar sin saber de que se trata, sino de su indelegable función de obtener información; analizarla; explicitar riesgos y proponer estrategias superadoras, para que el objetivo esencial de gobierno, en éste caso el de obtener la mayoría accionaria de Repsol-YPF para tener el control directo del recurso petrolero por el Estado, se cumpla de la mejor manera para los argentinos, visto la sinuosa y breve historia de privatizaciones y estatizaciones plagadas de corrupción. Las minorías (término más adecuado que oposiciones), son las que posibilitan que un sistema pueda llamarse democrático, y como tales deben siempre ser activas, jamás pasivas. De no ser así, invocar la condición de minoría puede ser un recurso para ocultar la complicidad.

Valga este introito para analizar la postura de radicales y socialistas con grupos afines en sus diversos formatos en la aprobación de la expropiación a Repsol, por expresar ambos movimientos históricos a miles de ciudadanos en distintas generaciones. Ante el desafío de una decisión política trascendente se embarcaron en análisis superficiales carentes de alternativas, tratando de protegerse tras las memorias de Mosconi, Yrigoyen y Alfredo Palacios. Buscaron apoyo en el pasado para no comprometerse con el futuro, renunciando a la obligación de brindar a la sociedad información clara y precisa de los alcances de la ley, intentando enriquecerla con propuestas superadoras aún cuando se pierda la votación en el recinto. Es el único modo de poder ser considerado una opción de gobierno por un sector de la sociedad. Decisiones como el uso de reservas del Banco Central y la expropiación de las acciones de Repsol, como nunca transparentaron la enorme distancia política, compartamos o no sus decisiones, que existe entre Cristina Kirchner y sus “opositores”. Ningún legislador, ya sea oficialista (entendible), u opositor (vergonzoso), planteó aspectos esenciales que mejoraran la ley que hacen al futuro de la empresa, que equivale a decir, al bienestar de los argentinos. Solo mencionaremos algunos de estos aspectos, que sería interesante conozcan los sanamente eufóricos hoy, para no convertirse en los “indignados” de mañana.

1) La presidenta justificó su decisión en el “vaciamiento” de la empresa, que sin dudas existió. Esto implica una acción premeditada y continua a lo largo de años, que incluye falseamiento de balances, sobrecostos facturados con empresas asociadas, enajenación de bienes a precio vil, etc. Vale decir, una defraudación prevista en el Código Penal. Sin embargo se aprueba la expropiación sin formular denuncia penal contra los funcionarios argentinos y extranjeros responsables, para ocultar la enorme corrupción que llevó a la actual situación, que hace que la eventual indemnización a Repsol pueda ser irrelevante en relación a las ganancias ilegitimas obtenidas por la empresa.
2) En la nueva condición de una YPF “que es de todos”, no se explica porque continuará siendo una Sociedad Anónima en lugar de una Sociedad del Estado, salvo que se desee sustraerla precisamente del control del Estado.
3) Una empresa “vaciada” exige toda una reestructuración técnica, financiera y comercial con un cronograma determinado, que dará beneficios solo de tener éxito. Ningún legislador informó cuál es el endeudamiento de Repsol-YPF, que el Estado absorberá en un 51 %, y cuál es su liquidez  (disponibilidad inmediata de fondos).
4) No se informó cuáles son las posibilidades y expectativas de extracción y procesamiento de petróleo en el corto y mediano plazo, en función de los relevamientos existentes e inversiones posibles para mejorar la relación autoabastecimiento - importación de combustibles
5) Se desconoce, aunque se supone, quién se hará cargo de los cientos de juicios pendientes que arrastra Repsol.
6) En el marco de la euforia “YPF es nuestra”, se desconoce que tipo de asociación y condiciones contractuales se hará con capitales chinos, americanos, franceses, ingleses y brasileños, que no repitan la triste experiencia vivida con los capitales españoles, considerando además que los responsables vernáculos siguen en funciones.

Estas preguntas representan mínimamente los múltiples interrogantes que se abren por desconocer la estrategia o plan de negocios que se seguirá con YPF, y que ningún legislador supuestamente opositor cumplió con su obligación de averiguar e informar.
Hablamos de radicales y socialistas; pero es justo no comprometer con la actual mediocridad a los miles de ciudadanos que lo fueron y lo son en la rica historia democrática de dichos movimientos. Por lo que hay que señalar con nombre y apellido a los principales responsables hoy: Ricardo Alfonsín; Gerardo Morales; Ernesto Sanz; Oscar Aguad; Ricardo Gil Lavedra, entre los radicales. Rubén Giustiniani, y sectores asociados como Claudio Lozano; Margarita Stolbizer y Victoria Donda por el complaciente autodenominado “progresismo”. El espíritu de liviandad con que manejaron el tema quedó refñejada en su verdadera dimensión en el artículo que publicó en La Nación el pasado 22 de abril el ex candidato presidencial Hermes Binner, que expresa textualmente en uno de sus párrafos: “Debemos estudiar que modelo estatal gestionará a la nueva YPF. Esta gestión del Estado debe ser eficaz, eficiente y transparente para no dilapidar más los dineros de las y los argentinos”. Cuántos años mas la sociedad deberá pagarle a los mismos legisladores cuantiosas dietas para que nunca tengan estudiados “los modelos estatales” que hacen a una política de gobierno? La carencia de propuestas concretas de quien pretendió ser presidente de la Nación hace pocos meses, exhibe con crudeza la mediocridad política “opositora”. Se cita la fecha de la publicación para a quien le interese leer el artículo en su totalidad,  para verificar que maliciosamente no se transcribió una frase de la nota fuera del contexto.

Tampoco el PRO, que se expresó negativamente por la estatización parcial de YPF,  clarificó el debate. Sustentó su rechazo en aspectos loables pero no acordes a la realidad. Los opositores suelen hacer hincapié en la seguridad jurídica, pero ocultan que su inexistencia es más perjudicial para los que viven en el país que para los inversores extranjeros, porque vulnerar las leyes es un atributo de los poderosos, no de los débiles; recordemos sin ir mas lejos la incautación de los ahorros de la clase media en el 2001, o la pesificación asimétrica en favor de los grandes grupos empresarios meses mas tarde. Tampoco es cierto que un país sin seguridad jurídica no atrae inversiones externas; por el contrario es un enorme atractivo para los capitales especulativos en negocios de corto plazo, maximizando utilidades con la cobertura de funcionarios públicos y empresarios nacionales asociados mediante el pago de coimas. Recordemos dos casos recientes: Aerolíneas Argentinas vaciada por Marsans, que no era empresa de aeronavegación sino de turismo; e YPF con Repsol, que era más financiera que petrolera. No es casual que los directivos de la Unión Industrial Argentina no se hayan expresado respecto a la expropiación ni por la seguridad jurídica. Muchos de sus integrantes ya se están moviendo fuertemente  para actuar como nexo entre el Gobierno y petroleras chinas, americanas, inglesas y francesas para lograr “el autoabastecimiento”. Recordando la famosa frase de Brufau al presentar la incorporación de Esquenazi a la empresa…se proclaman ”especialistas en mercados regulados”.

No fué menos lamentable la actitud de los gobernadores de provincias petroleras, que por si existía alguna duda, blanquearon la inexistencia del declamado federalismo. Ante la decisión de la presidenta de actuar sobre el paquete accionario de Repsol, cual niños en el llamado a recreo, se atropellaron en la puerta del aula para mostrar quien era mas rápido en quitarle concesiones de Repsol, que paradójicamente ellos debían controlar. En perjuicio de sus provincias, desconocen cual será el manejo concreto que tendrán dentro de la nacionalización, y mas grave aún, cuál será el impacto en las regalías que perciben. Por de pronto con la intervención directa del Estado Nacional, es de suponer que no mantendrán la autonomía actual, porque no sería lógico la independencia de estados provinciales débiles negociando con grupos petroleros fuertes, que dió lugar a prórrogas de concesiones nocivas a los intereses provinciales. Quien mejor lo describe es el ex gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo: “Cuando Chubut prorrogó Cerro Dragón a la empresa de Bulgheroni y British Petroleum, señalé que afectaba el interés nacional. Por suerte la frustrada venta de la concesión a una sociedad china sin que el gobierno provincial se preocupara, fue una demostración del poco control que hay sobre la explotación de un recurso estratégico”.

Es de esperar que la Presidenta de la Nación, consciente de la ausencia de aportes concretos que le pueda brindar supuestas oposiciones, con entornos obsecuentes y empresarios siempre listos, adopte las mejores decisiones. Y por ser también de interés nacional, brinde algún apoyo para lograr una oposición seria y coherente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario