El título es una noticia falsa (“fake news”), pues al no existir confirmación oficial, no puede ser afirmativo. Le falta el signo de interrogación final. La realidad indica un contexto especulativo, en el que políticos, analistas, periodistas y opinólogos varios, entrecruzarán en los medios de comunicación reflexión, racionalidad, falacias, deseos, intereses y estéticas disfrazadas de ética.
En nuestra condición de ciudadanos receptores pasivos de dichos mensajes, carentes de contactos políticos y fuentes informativas privilegiadas, deberíamos intentar formular nuestras propias hipótesis en base a lo que nos provee la diversidad informativa democrática, para luego seleccionar e interrelacionar a voluntad dicha multiplicidad de opiniones, datos y antecedentes, sean reales o ficticios. Es aconsejable que el interesado en encarar este entretenido desafío, realice previamente una autoevaluación basada en una consideración que formulara Nicolás Maquiavelo hace más de 500 años: “Hay tres clases de cerebros: el primero discierne por sí mismo; el segundo entiende lo que otros disciernen, y el tercero no discierne ni entiende lo que otros disciernen. El primero es excelente, el segundo bueno y el tercero inútil”. Por no ser profesionales de la política o de la comunicación, deberíamos esforzarnos en integrar al menos el grupo de cerebros buenos. Si ello no fuera posible y se cae en el grupo de inútiles, no es un drama. Alberga a cientos de dirigentes, que además son millonarios.
Pasado este filtro, iniciaremos este entretenido desafío con la especulación que paraliza toda organización opositora: será Cristina candidata?. Recolectada la información preliminar, que ineludiblemente incluirá mensajes “enlatados” y grandilocuencias discursivas, comienza la tarea de responsabilidad personal, con la elaboración de una hoja de ruta que parta de lo general (contexto), a lo particular (Cristina). El contexto podría subdividirse en cuatro áreas de análisis: 1) ideológica y retórica; 2) Partidaria; 3) Sistema electoral; 4) Actores intervinientes.
1) Ideológica y retórica.- El discurso político continuará apoyándose en categorizaciones abstractas y simplistas: derecha / izquierda; neoliberalismo / populismo; peronista / radical. Para no incrementar la confusión argumentativa aún no se incluyó la distinción honesto / deshonesto. Esta superficialidad discursiva puede ser constatada por cualquier entrevistador periodístico, con solo preguntar a los entrevistados que señalen cinco acciones de gobierno que identifiquen a cada una de las opciones. No sabrán responder, o bien se limitarán a una retórica elemental y engañosa, como por ejemplo “defender a los ricos” o “defender a los pobres”.
2) Partidaria.- En contraposición a la desaparición de los partidos tradicionales como contenedores de diversidades que acuerdan políticas básicas de gobierno, pululan cada dos años supuestos nuevos partidos, o “envases” disfrazados de partidos no reconocidos por la Cámara Nacional Electoral como tales. Identificarse como peronista, radical o socialista para traspolarlo a la arena partidaria carece de significado. Todos los partidos exhiben en sus vitrinas peronistas, radicales, socialistas y variados polirubros ideológicos. Sirva como ejemplo que ningún peronista quiere ir a elecciones como Partido Justicialista.
3) Sistema electoral.- Es un factor clave para entender la licuación partidaria y los oportunistas juegos de reposicionamientos. Está diseñado para limitar el derecho más valioso del ciudadano en una democracia: elegir y ser representado. Se legalizan reelecciones indefinidas, candidaturas testimoniales, y recientemente, la Corte Suprema avaló la aplicación de la ley de lemas, que permite que sea elegido gobernador quien no haya sacado la mayor cantidad de votos. Pero la clave para interpretar el devenir preelectoral reside en las inmutables listas sábana, que obligan al ciudadano elegir a “sus representantes” a través de listas cerradas, como si fueran ventas de candidatos al por mayor. Brasil, con un padrón electoral de 147 millones de electores (Argentina tiene 33 millones), permite a los ciudadanos elegir individualmente a sus legisladores. Más de veinte candidatos de distintos partidos relacionados con el Lava Jato no fueron elegidos. El caso icónico fue el de la ex presidente Dilma Roussef.
4) Actores intervinientes.- Partiendo de lo expuesto, en la próxima newsletter se detallarán elementos de análisis matemàticos: cargos electivos disponibles en relación a la postulación de candidatos, con toques de cinismo, para formular luego una hipótesis consistente sobre si Cristina será o no candidata.
Buenos Aires, 19 de diciembre 2018
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