domingo, 12 de febrero de 2012

PARADOJAS O ESQUIZOFRENIAS ?

El reconocido analista político Mariano Grondona expresaba en su pasada columna dominical de La Nación: “El poder de Cristina Kirchner se halla en su apogeo. Viene de ser reelecta con el 54 por ciento de los votos. Tiene mayoría propia del Congreso (aunque no llega a los dos tercios que necesitaría para promover la reforma de la Constitución con vistas a su reelección indefinida). Mediante el manejo de la “caja”, subordina a todos los gobernadores de provincia con excepción de Mauricio Macri. No ha hecho caso a fallos judiciales que pretendían limitarla. Controla hasta el mínimo detalle de la economía. ¿Se quiere más?”.

Es interesante analizar este artículo, porque más allá de quienes les gusta etiquetar a las personas u opiniones por ideologías, el dr. Grondona es un reconocido intelectual crítico con el actual gobierno, y de alguna manera su artículo sintetiza el tenor de las evaluaciones que supuestas oposiciones formulan de la acción de gobierno, centradas con exclusividad en la figura de Cristina Kirchner, como en su momento lo fue en Néstor Kirchner. Este planteo no solo es peligroso para un normal desarrollo democrático, sino que configura junto con un nefasto sistema electoral, la base de sustentación que permite la permanencia ininterrumpida de una clase política acomodaticia, siempre inocente del pasado, que parafraseando a la diputada Conti podríamos llamar “eterna”.

Un poder presidencial absoluto en democracia es imposible sin tener un firme entramado de sustentación en niveles empresariales, gremiales, legislativos y judiciales. Ello implica un fuerte desgaste presidencial para negociar los intereses económicos sectoriales y personales de los involucrados. En sistemas dictatoriales se suman a estos actores las fuerzas de seguridad, no ya para buscar picardías juveniles de los opositores que se utilicen para denigrarlos, sino para aplicar el terror a todo lo que suponga disidencia.

El manejo de la “caja” que subordina a todos los gobernadores de provincia es imposible sin la total complacencia de la mayoría de ellos, ya que tienen en sus manos y en las de sus representantes cumplir con la Cláusula Transitoria sexta de la reforma constitucional de 1994, que imponía elaborar un nuevo régimen de coparticipación federal antes de la finalización del año 1996, mandato incumplido a la fecha.

Tampoco es responsabilidad de la Presidenta que en años de crecimiento “ histórico a tasas chinas” (podría decirse tasas brasileñas, chilenas, peruanas u otras naciones latinoamericanas, porque son similares), se apruebe reiteradamente el estado de emergencia económica por parte de representantes legislativos de todas las provincias, otorgando al Ejecutivo poderes discrecionales.

Los fundamentalismos, incapacidades, obsecuencias y engaños son tan criticables en el oficialismo como en las oposiciones. Los ciudadanos ya hemos vivido reiteradamente los resultados: dirigentes de primera línea pasaron de la irrestricta adhesión a Menen, al fervoroso compromiso con la Alianza, a trabajar codo a codo con Duhalde, y se incorporaron sin solución de continuidad a la lucha progresista del kirchnerismo. Justifican tamaño oportunismo en haber descubierto tardíamente que Menem era neoliberal; De la Rúa “aburrido”, y Duhalde jefe de una corporación mafiosa. Que excusa buscarán los irrestrictos adherentes a Cristina Kirchner cuando esta se encuentre en el llano, y deban realizar una nueva voltereta para mantener sus prebendas públicas?.

La realidad es que la sociedad no posee aún opciones de gobierno ni oposición inteligente, por lo que no debemos confundir como naciente oposición a disensos internos naturales en un partido único, no fundamentados en políticas, sino en intereses sectoriales. Si lúcidos analistas políticos como Grondona piensan que una alternativa de gobierno puede ser la “troika” (palabra usada en su columna) Scioli-Macri-Moyano, lo que se conseguirá es que quienes no compartan la perpetuación en el poder, se aferren casi con desesperación a “Cristina eterna”. Cabe señalar que el caso Macri merecerá un futuro comentario, porque se encuentra en una difícil encrucijada para definir una estrategia política para el 2015.

Esta recurrente y engañosa costumbre de centrar todo el devenir político positivo o negativo en Cristina Kirchner nos genera la duda si nos encontramos ante un fenómeno de paradojas o esquizofrenias.

Paradoja es una idea u opinión en apariencia verdadera, pero que en sí misma encierra una contradicción. Plantear que todo gira alrededor de Cristina Kirchner implicaría aceptar que empresarios, políticos, gremialistas y jueces son pusilánimes asustadizos ante cualquier reto, en cuyo caso no habría otra alternativa de que todo gire a su alrededor. Pero conocidos nuestros empresarios, políticos, gremialistas y jueces, muchos de ellos “eternos”, sabemos que ese supuesto temor, sin las correspondientes compensaciones para simularlo, no existe.

Esquizofrenia es un término psiquiátrico que caracterizan diversas alteraciones, una de las cuales esta la distorsión de la realidad.

Las paradojas se manifiestan al plantear a un actor excluyente para evaluar las decisiones de gobierno, ignorando las responsabilidades de funcionarios, legisladores, empresarios, financistas, gremialistas, entre otros. Es de hecho engañosa.

La esquizofrenia se trasluce en planteos reiterados, obsesivos y excluyentes ante personas o posturas, sin alternativas. En este caso no hay engaño; hay fanatismo.

Algo unifica a las paradojas y esquizofrenias de quienes están cercanos al poder: son costosos para el presupuesto público.







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