miércoles, 27 de marzo de 2013

SUBTERRÁNEOS: EJEMPLO DE NECEDAD POLÍTICA


En la reflexión del pasado mes de noviembre, señalábamos respecto al traspaso de los subtes: “En un sistema democrático las funciones de mediación entre lo complejo de un acto administrativo, y la capacidad de comprensión del usuario como destinatario final de dicho acto, la deben cumplir los funcionarios y legisladores involucrados. Lamentablemente ello no es habitual, transformándose lo que debieran ser debates esclarecedores, en competencias verbales en base a vaguedades tales como neoliberalismos, progresismos, macrismos o kirchnerismos”.

A partir del 03 de enero de 2012, cuando se suscribió un Acta Acuerdo por la que el Estado Nacional, luego de haberla ejercido durante 18 años, transfirió al Gobierno de la Ciudad y éste aceptó, la operación del Servicio de Transporte Subterráneo, se desató un alúd de vacías declamaciones, con una total ausencia de datos concretos. Para ello fue fundamental que pese a la enorme complejidad del acto jurídico, las condiciones de traspaso se fijaron en solo dos páginas con cinco artículos, sin ninguna otra información técnica, jurídica o patrimonial anexa.

El resultado de tamaña irresponsabilidad se reflejó en las tardías discusiones sobre si la transferencia era acompañada de los fondos nacionales correspondientes , y si existían inventarios de bienes y estructura de costos del servicio, atento a que el subterráneo, como el transporte en general, había sido fuertemente subsidiado por el gobierno nacional, política esta que resultó un excelente sistema para que los más pobres subsidiaran a los más ricos, y muchos funcionarios públicos y empresarios privados se enriquecieran escandalosamente.

A este contexto se sumaron los sectores que se dicen representantes del interés común y para ello cobran salarios privilegiados, que en lugar de actuar en forma coordinada para lograr un mejor servicio a un costo razonable, desataron un cruce de opiniones y acusaciones especulativas en lo político y mediocres en lo técnico-económico, rayanas en el absurdo. Ello provocó que una vez mas, los usuarios, que como tales representan la verdadera diversidad ideológica y social, sean los permanentes perjudicados.

Tras el Acta-Acuerdo, el primer acto conmocionante lo generó la dirigencia gremial, llamando a un salvaje paro de actividades que paralizó el servicio por más de una semana, sometiendo a los ciudadanos de Buenos Aires a un caos del transporte. Dirigencia gremial que, vale recordar, no actuó ni con parecida firmeza ante las desinversiones, falta de mantenimiento y ausencia de control por parte de las autoridades estatales responsables a lo largo de la concesión, que se producían día a día ante sus propias narices.

Lo insólito de estas superficiales polémicas a 14 meses de firmada la mencionada Acta Acuerdo de transferencia, es que ni los ejecutivos nacional y porteño; legisladores supuestamente oficialistas u opositores; sectores gremiales y la empresa concesionaria Metrovías, informaron a la sociedad a la fecha cual es el costeo actualizado del servicio, en función de los habituales indicadores económicos y técnicos (bienes de capital; amortizaciones; masa salarial; gastos generales; costos financieros y beneficio empresario, entre otros). De no tener éstos datos, cómo es posible afirmar si el valor de un pasaje es o no razonable?

Para quienes piensan que cuando se ingresa en el camino de la necedad es muy difícil parar, recientemente se produjo otro hecho revelador. El legislador porteño Alejandro Bodart, del bloque MST-Proyecto Sur, presentó un recurso de amparo para que no se aplicara el incremento del boleto de $ 2,50 a $ 3,50. El recurso ingresó en el Juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nª 3, a cargo del juez Pablo Mántaras, que con un entusiasmo  digno de aplicarse a juzgar el cumplimiento de las leyes, acorde a su formación profesional, está analizando cuál es el valor adecuado del servicio, y dentro de que condiciones dicho valor deberá ser aplicado. En síntesis, el juez de la Justicia porteña Mantarás es quien definirá lo que a la fecha no supieron hacer la empresa Metrovías ni los funcionarios y legisladores involucrados, entre los que se encuentra el legislador Bodart, a quien se le paga para que analice y estudie los actos administrativos del Ejecutivo que afectan a los usuarios y contribuyentes, y no que haga demagógicos recursos de amparo para que sea otro el que investigue. Ni pensar lo que podría suceder si los representantes gremiales de los trabajadores de los subtes, hoy silenciosos y muy comprensivos con el bolsillo de los usuarios, dentro de pocos meses afectaran nuevamente la prestación del servicio con demandas salariales. Propondrán en ese caso incrementar el costo del pasaje, o que la diferencia salarial salga de los impuestos que pagan los ciudadanos?

La verdadera política consiste en gobernar en un marco de razonabilidad y justicia, porque toda acción que beneficie a determinados sectores, implica resignar pretensiones de otros sectores. Por eso los gobiernos populistas y los políticos mediocres son nefastos para cualquier sociedad democráticamente organizada. Hacen creer que los subsidios y beneficios sectoriales indisciminados e injustos es una gracia que parte de la generosa mano del “líder” de turno,  cuando en realidad cualquiera sea el sistema político, los recursos se obtienen ineludiblemente de los aportes de los ciudadanos. No entenderlo de éste modo, hará que recurrentemente en el tiempo aparezcan “los indignados”. Pero ya será demasiado tarde.

 


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