miércoles, 26 de junio de 2013

TRAS LA CONFUSIÓN, UN INTENTO DE ANÁLISIS


El cierre de listas el sábado 22 de junio,  que por sus infinitas combinaciones políticas denominamos “juego del scrabble”, definió a los precandidatos a senadores y diputados nacionales de las diversas agrupaciones que competirán en las primarias (anteriormente llamadas internas) del 11 de agosto, para determinar finalmente quienes se presentarán en la elección nacional del 27 de octubre próximo. Esta instancia  invita a formular reflexiones de corto plazo (hasta la elección de octubre), para en otra reflexión posterior esbozar hipótesis respecto al mediano plazo (recambio presidencial en el año 2015).
En primer término se destaca una alta dosis de pesimismo, vista la reiteración de vicios políticos producto de la primacía casi excluyente de intereses personales y aún familiares, con vergonzantes nepotismos, por sobre la instalación de agrupaciones coherentes, equipos de trabajo idóneos, y una razonable renovación de actores políticos. El verdadero aquelarre dialéctico que caracterizó la etapa de negociaciones entre sectores, y al que sin duda se someterá a la ciudadanía durante la campaña electoral, nos exige cada vez más formarnos en la técnica de los discursos para detectar su consistencia y validez, y aprender a formular sin timidez pero con responsabilidad discursos propios, que trasladados a consensos con intereses verdaderamente comunes, marquen rumbos en el país. El fenómeno de las movilizaciones sociales genuinas y respetuosas de los últimos meses, serán a futuro un instrumento cada vez más importante,  hasta que se reconstituyan los partidos políticos como intermediadores institucionales permanentes entre la ciudadanía y sus representantes. Esta posibilidad es la que nos permite, pasado el escepticismo inicial, conjeturar el mediano plazo con entusiasmo y esperanza.
 
El cierre de listas reiteró la pobreza de representación política que generó la crisis del 2001: no existen partidos políticos estables con extensión nacional, y la conformación de la listas semejan más al cierre de libro de pases en el mercado del fútbol que a la capacidad personal congregada bajo el paragûas de coincidencias programáticas. En ésta etapa todo se resumió lisa y llanamente a cruzar ofertas entre distintas agrupaciones, aceptando muchos políticos la que le ofrecía mejor posición en las listas. Una vez cerradas, se efectuaba la presentación en sociedad de sus integrantes: “yo soy la pata radical”; “yo vengo de la Coalición Cívica porque encontré un proyecto que me contiene”; “yo soy empresario y lobbista, pero con sensibilidad social”; “yo soy la esposa del candidato”. Parece una ironía, pero lamentablemente no lo es.
 
Pretenden renovar sus cargos los mismos políticos de siempre, que prometen hacer en los próximos cuatro años lo que no hicieron en los últimos cuatro. El maquillaje se completa con árbitros de fútbol; artistas; deportistas, o quien habitualmente aparezca en televisión, sin que a los invitados se les indique previamente que ideas o proyectos deberán promover. Finalmente lo más dramático: en las próximas internas abiertas nadie quiere ir a internas. Cada uno armó su agrupación, que por cábala no llaman alianza, como si el cambio de nombre borrara la realidad. El peronismo de la provincia de Buenos Aires llegó al paroxismo: se presentan el Frente Para la Victoria (oficialismo); Frente Renovador (Massa), y Unión por la Libertad y el Trabajo (De Narváez), pero una vez más, no el Partido Justicialista. Cabe preguntarse, humilla a los candidatos integrarlo?
La única experiencia alentadora lo propone la nueva sigla UNEN en Capital Federal, que lleva a la práctica la interna congregando para senadores y diputados a figuras como Terragno; Prat Gay; Solanas; Carrió; Gil Lavedra y Loustau, entre otros, permitiendo que sea el ciudadano quien defina la ubicación en las listas. No es la solución óptima para conformar un partido coherente, en donde alguno de sus integrantes como Pino Solanas, manifiestamente no se siente cómodo. Pero que hayan domesticado sus egos para someterse a la consideración ciudadana ya es un éxito.
 
Preocupa lo contradictorio de los mensajes. Se habla de consensuar y dialogar, y se presentan un sinnúmero de agrupaciones, muchas de ellas con dudosa legitimidad de acuerdo a los requisitos legales establecidos por la ley de partidos políticos. Se habla de representar proyectos de cambio, y no existe una sola agrupación que los publiciten, si realmente existen, por Internet u otro medio de acceso público. Ello incluye al Gobierno; en la última elección a escasos días de conocerse el triunfo de la Presidente, se implementó el cepo al dólar. Que decisiones se adoptarán luego del 27 de octubre próximo, que no  se desea que el ciudadano conozca hoy?
 
Decía Maquiavelo hace más de 500 años: “Los hombres, en general, juzgan más con los ojos que con las manos, porque todos pueden ver, pero pocos tocar. Todos ven lo que pareces ser, pero pocos saben lo que eres”. En nuestra política comenzamos a saber quién es quién, sin necesidad de tocar.
 

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