Tres sucesos casi simultáneos
y de gran trascendencia política,
presentan un rasgo común de
inconsistencia que exhibe con crudeza vicios preocupantes para el desarrollo
futuro del país. Ellos son la orden de captura de Ricardo Jaime; la designación
de César Milani como jefe del Ejército, y la firma del acuerdo entre YPF y la
multinacional Chevron.
Todos los casos contaron con
amplia cobertura periodística y variedad de opiniones, pero no es el objetivo
de la reflexión sumar una más a favor o en contra, sino destacar las
contradicciones exhibidas, que ratifican una vez más que los supuestos debates
ideológicos solo son instrumentos para enmascarar los verdaderos objetivos a la
ciudadanía, sin importar si el receptor es oficialista u opositor. Maquiavelo en su
libro “El príncipe” ya planteaba un dilema para la comunicación del gobernante
con sus súbditos, al señalar que “no hay otra manera de evitar la adulación que
el hacer comprender a los hombres que no ofenden al decir la verdad; y resulta
que, cuando todos pueden decir la verdad, faltan el respeto”. En las
democracias modernas, cuando las opiniones son rentadas por el Estado, ya sean
de políticos, periodistas, empresarios y aún supuestos defensores de derechos
humanos, se hacen irreconciliables la
adulación con la verdad.
Caso 1.- El juez Claudio Bonadío
ordenó la detención del multiprocesado ex Secretario de Transportes Ricardo
Jaime, ante un supuesto peligro de fuga y entorpecimiento de las actuaciones
judiciales, tras lo cual Jaime se constituyó en prófugo. Una semana más tarde
la sala I de la Cámara Federal integrada por Jorge Ballestero y Eduardo
Freiler, concedió la eximición de prisión a Jaime con argumentos durísimos
contra Bonadío, señalando que “se prefirió la aplicación de una inapropiada,
cuando no arcaica, interpretación del Derecho”. Tanto el juez como los
integrantes de la Cámara han sido considerados afines al Gobierno en los casos
sensibles para éste. Nos formulamos la
primer pregunta: pueden existir fallos tan disímiles en una misma causa? O bien la confluencia político-judicial
federal en los casos de corrupción en el Estado alcanzó límites intolerables?
Caso 2.- La designación como jefe
del Ejército del militar de inteligencia César Milani provocó la acusación de
diversos sectores en cuanto a su comportamiento en la última dictadura militar en
relación a los derechos humanos. De inmediato la señora Estela de Carlotto
manifestó que “no existían pruebas que lo incrimen”, cuando meses atrás,
también de inmediato y con similar liviandad, una vez designado Papa el
Cardenal Bergoglio lo acusó de ser cómplice de la dictadura. Surge la segunda pregunta: puede una ciega
adhesión política utilizar sesgadamente incluso a los derechos humanos?
Caso 3.- En abril de 2012 se
producía la renacionalización de YPF, eyectando a la petrolera española Repsol.
En el anuncio por cadena nacional la Presidente expresó que Repsol-YPF había
sido vaciada. Sin embargo, pese a que el grupo argentino Esquenazzi conducía la
empresa con casi el 25 % de las acciones, no se formuló ninguna denuncia penal
por el vaciamiento, y a la fecha no se acordó el monto de resarcimiento a
Repsol. El anuncio provocó las consiguientes
manifestaciones de júbilo en defensa del “patrimonio nacional”, y contó con el
apoyo de socialistas y radicales bajo el paraguas que la estatización parcial
respondía a sus principios históricos, obviando cumplir, peronistas incluídos,
con la obligación como legisladores de intervenir para que la instrumentación administrativa,
legal, técnica y comercial respondiera a tan loables principios, y la decisión
política se enriqueciera con un consenso basado en el conocimiento y la
eficacia.
En este contexto improvisado el
destino estaba trazado; a poco más de un año de la reestatización parcial, mediante
decreto y con cláusulas contractuales secretas, el Gobierno incorporó como
principal inversor en la explotación de Vaca Muerta en Neuquén, a la multinacional
norteamericana Chevron. En la elaboración del convenio no participó la
provincia supuesta dueña del recurso, girándoselo al gobernador Sapag para su
adhesión (no confundir con opinión), una vez firmado. Recordemos además que
tanto YPF como Chevron afrontan importantes juicios internacionales con
reclamos multimillonarios. Tercera
pregunta: puede admitirse que un país tenga respecto del manejo de un recurso
estratégico políticas de Estado tan fluctuantes, y más grave aún, en términos
de pocos meses?
Estos ejemplos, en los que ni
siquiera se juzga la culpabilidad o inocencia de los personajes involucrados, y
menos aún la calidad de la estrategia de explotación petrolera adoptada antes o ahora, es la manifiesta degradación a la que, con el fervoroso
aplauso de personajes generosamente rentados con fondos públicos, son sometidos
los conceptos de derechos humanos; corrupción contra el Estado e independencia
de la Justicia Federal, y soberanía nacional.
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