La
semana anterior se analizó la elección legislativa del pasado 27 de octubre
desde lo numérico, vale decir, desde los votos. Llama la atención que analistas
tanto oficialistas como opositores otorguen gran relevancia a opiniones de encuestadores
cuyas predicciones cada vez más se alejan de los resultados finales, lo que
hace suponer que solo cumplen el rol de crear en los votantes “sensaciones de
triunfo” para sus clientes, o en el peor de los casos, expectativas de crecimiento.
Quizás esto explique porque extrañamente, no se emplee el mismo entusiasmo en analizar
la encuesta perfecta: el resultado de las urnas.
Del
total de votos a nivel nacional, surge que si se consideran únicamente los
votos de las agrupaciones a las que pertenecen los diez potenciales candidatos
presidenciales, sin considerar aliados circunstanciales y especulativos, se
alcanza la cifra de 16.866.150 de votos, o sea 5.723.850 menos que los
emitidos. Por otra parte, las agrupaciones mayoritarias tienen más de dos
candidatos posibles de perfiles distintos y a veces opuestos, por lo que los
ganadores en una interna no tienen asegurados los votos obtenidos por su
agrupación en la elección general.
Como
es habitual, la provincia de Buenos Aires y Capital Federal, por poseer el 48 %
del padrón nacional, monopolizaron la campaña en los medios de comunicación,
dando a los eventuales triunfadores en dichos distritos una supuesta proyección
nacional, como son los casos de Massa y Macri, y muy lejos Carrió, lo que no
tiene correlato en sus votos y estructuras partidarias en el país. Los ganadores
en los grandes distritos del interior (Cobos, Binner y De la Sota), tienen el
mismo problema pero cuantitativamente agravado. Podrá decirse que Cobos cuenta
con el apoyo de la UCR, pero este centenario partido increíblemente hace años
que no se presenta como tal en la provincia de Buenos Aires. Este absurdo se
refleja en Ricardo Alfonsín, que deseamos cuente con el perdón de su fallecido padre
Raúl: en el 2009 encabezó la lista de diputados provinciales por el Acuerdo
Cívico Social; en 2011 fue candidato a presidente por la Alianza Unión para el
Desarrollo Social (UDESO), y en la reciente elección fue como segundo diputado
provincial por el Frente Progresista Cívico y Social.
El
ejemplo Alfonsín, que se replica en muchos otros políticos abonados a cargos
legislativos, presenta dos peligrosos síntomas: 1) La velocidad con que se
arman y desarman agrupaciones políticas en Argentina; 2) Muchos políticos que
renuevan cargos legislativos en listas sábana, dos años más tarde y sin riesgos
personales desatan sus egolatrías, y juegan a “yo quiero ser presidente”. La
preocupante liviandad en la conformación de partidos, que la ley
intencionadamente permite, o la justicia electoral no controla, lleva a que
Sergio Massa exprese orgullosamente que derrotó con amplitud a la variante
peronista kirchnerista en la provincia de Buenos Aires, con un partido formado
tan solo dos meses antes del cierre de presentación para su oficialización. Más
tarde, horas antes del cierre de listas, los peronistas Massa, Scioli y De
Narváez manejaban la posibilidad de un
acuerdo. Delirante pero real.
Como
ya es tradicional, al peronismo gobernante le surgen variantes peronistas
circunstancialmente opositoras, al solo fin de reeditar la escenografía en la
que al peronismo, ya sea neoliberal o progresista y popular (para el caso es lo
mismo), debe sucederlo un “nuevo”
peronismo. Se desata entonces una liturgia repetida y con tristes antecedentes:
la lucha interna por el poder.
Para
cerrar el breve resumen de aspectos destacados con proyección de futuro que
arrojó la elección nacional legislativa de octubre, no se pueden ignorar dos
lamentables ejemplos que indican que la continuidad democrática no asegura por
sí calidad democrática.
1.-
El fallo de la Corte Suprema que rechazó por anticonstitucional el deseo del gobernador
de Santiago del Estero Gerardo Zamora de intentar una nueva reelección, revivió
la imagen del viejo caudillo de esa provincia Carlos Juárez, que la gobernara
directa o indirectamente durante más de 50 años, y nombrara a su esposa Mercedes
“Nina” Aragonés como su sucesora en la gobernación. Zamora, ante la
imposibilidad de presentarse, designó como candidata a su esposa, Claudia
Ledesma Abdala.
2.-
Ante el sorpresivo, al menos para los porteños, triunfo de la oposición en las
PASO de La Rioja, el gobernador Beder Herrera se lanzó a una descomunal e
inédita compra de votos. El descontrolado uso de los fondos públicos tuvo un
moderado éxito: logró superar a la UCR por 770 votos. Herrera se inserta en la
línea del caudillismo re-reeleccionista.
Está
claro que el contexto político no soportará que los ciudadanos deban someterse
al juego frívolo en cuanto a sus obligaciones y marketinero en cuanto a sus
intenciones, de los precandidatos presidenciales. Resolver temas de economía en
general e inflación en particular; corrupción en el Estado con complicidad de
la justicia federal e instalación del narcotráfico; reforma profunda del sistema electoral con
implementación del voto electrónico y lista de candidatos abiertas, entre otros,
no podrán esperar hasta el 2015. Las virtudes y defectos de los pretendidos
candidatos deberán mensurarse según la manera que formulen proyectos, actúen
para promoverlos, y finalmente los voten. A este fin, valdrán tanto los votos
positivos como los negativos. En esta evaluación ciudadana, asesores de imagen
abstenerse.
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