miércoles, 6 de noviembre de 2013

ELECCIONES LEGISLATIVAS: NÚMEROS Y ACTITUDES

La primera reacción de los ciudadanos al cierre de las elecciones legislativas en la noche del 27 de octubre, fue de sorpresa: todos festejaron como triunfadores. Pero si se reflexiona sobre las razones subyacentes, las puestas en escena tienen su justificación.

En primer lugar de carácter personal: los que saltaban en los distintos escenarios se habían asegurado una diputación o senaduría para los próximos períodos, sin haber atravesado internas partidarias (salvo el caso UNEN en Capital Federal), y puestos a dedo en listas sábana,  que impiden que el votante elija a quienes considera sus mejores candidatos. En los casos de aquéllos que pretenden erigirse como potenciales candidatos presidenciales en el 2015, tempranamente se sumergieron en el escenario visual marketinero “de los grandes triunfadores”. El círculo se cerró desde el Gobierno en su sede electoral, cuando el vicepresidente Boudou actuando como maestro de ceremonias exultante y enfervorizado, gritaba “somos la primera minoría”. Hasta acá, lo transmitido por los políticos. Ahora intentemos una visión desde el ciudadano común, independientemente de a quien haya votado.

El previsible resultado electoral tuvo como elemento determinante el cierre definitivo de una reforma constitucional que habilite una nueva reelección de la presidente Kirchner, más allá que posiblemente surjan ideólogos que intenten una reelección mediante vías alternativas antijurídicas, con interpretaciones forzadas. El escenario a futuro cambió sustancialmente: se pasó de un debate constitucional a una lucha sucesoria.  
A partir de este dato, se abre un amplio panorama con múltiples y confusas opciones para constituirse en opción de gobierno, ya sea en lo referido a las configuraciones partidarias como a los candidatos para representarlas. Estos últimos deberán ser juzgados de ahora en más a través de sus tareas legislativas y proyectos concretos, lo que obviamente incluye al oficialismo en ejercicio del gobierno, pues el país no soportará estériles discusiones y mensajes grandilocuentes respecto a la economía, corrupción, inflación e inseguridad, entre los reclamos más relevantes.

Por ello es válido centrar el análisis en aspectos concretos que dejó la última elección y su proyección a futuro, ante que dedicarnos a los infantiles listados de supuestos ganadores y perdedores. Comencemos por los resultados generales nacionales. Sobre un total de 22.590.000 votos válidos, el ordenamiento por votos obtenidos fue el siguiente, computando el vasto campo de “los aliados”:
Frente Para la Victoria   7.488.000            Unión Cívica Radical      4.830.000
Frente Renovador           3.848.000            Frente Cívico Social       2.068.575                               
PRO                                 2.034.000            Frente de Izquierda       1.155.000   
Las seis agrupaciones representan el 86 % de los votantes.      

Si el análisis se centra en los partidos de extensión nacional, comienzan las curiosidades. La UCR solo participó como tal, en las provincias de Córdoba, Chubut, Entre Ríos, Mendoza, Misiones, Río Negro y Tierra del Fuego, con un total de 1.330.611 votos . El PJ solo compitió en La Pampa, Salta, Santa Cruz y Tierra del Fuego, sumando 223.243 votos. El histórico y tradicional Partido Socialista solo se presentó en Misiones. El Frente Para la Victoria por su parte, es el único partido que se presentó en la casi totalidad de los distritos, salvo en La Pampa y Salta. Hay que reconocerle entonces no solo su lógica condición de primera minoría, sino la coherencia que debe exhibir cualquier partido que pretenda conducir al país: tener presencia efectiva en todas las provincias.

Tras el justificado halago para el FPV, se presenta un serio problema que debería resolverse en los próximos dos años: si un 67 % de ciudadanos no votaron candidatos de gobierno, se les negará el derecho de tener una opción presidencial real en el 2015, frente a las multicolores variantes peronistas?  Esa eventual opción deberá apoyarse en una estructura partidaria y programática coherente; sustentarse en un trabajo mancomunado y sostenido desde ahora;  y reflejarse en un candidato presidencial surgido en interna abierta y no en “consensos” entre pocos particulares. Hoy esa opción no existe.  Es de esperar también que para el 2015 finalmente estén derogadas las listas sábana legislativas, en la que se cuelan personajes sin méritos y familiares de dirigentes, negando al ciudadano el derecho de elegir a sus legisladores individualmente.

Retomando la realidad numérica, analicemos los votos sacados por quienes al día de hoy se presentan como candidatos presidenciales, ordenados de mayor a menor según cantidad de votos. Se considerará solo la categoría de diputados nacionales, que se votó en todas las provincias, y se sumarán solo los votos aportados a los partidos que representan,  excluyéndose a los llamados aliados, por ser circunstanciales y especulativos a favor de sus cúpulas dirigenciales.
Urribarri/Capitanich/Scioli (Frente Para la Victoria)            6.648.451                                                          Massa (Frente Renovador)                                                3.776.898  
Binner (Frente Progresista Cívico y Social)                        2.068.575 
Macri (PRO)                                                                     1.473.742  
Cobos/Sanz (UCR)                                                           1.350.940        
Frente de Izquierda (candidato desconocido)                        950.600 
Carrió (UNEN)                                                                    581.096       
De la Sota (Unión por Córdoba)                                           515.848   


En momentos que las encuestadoras una vez más fallaron ostensiblemente en sus pronósticos, sorprende que analistas y políticos no profundicen  en las conclusiones que pueden obtenerse de la encuesta más precisa e irrefutable: la suma del voto del ciudadano. Intente el lector sacar sus propias conclusiones, y la próxima semana continuaremos avanzando en el tema.

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