miércoles, 4 de marzo de 2015

EL ENIGMA SCIOLI

Una anécdota define la personalidad de Scioli. Recién asumido como gobernador de Buenos Aires, concurrió a un programa televisivo ante un panel de periodistas. Interrogado sobre la quiebra de la tradicional empresa familiar de artículos del hogar “Casa Scioli”, respondió imperturbable que se debió a la política neoliberal de los 90. Sabido que ingresó a la política de la mano de Menem, logró lo imposible: el silencio de todos los panelistas. Uno de ellos lo rescató de la situación pasando a otro tema.

El tránsito ininterrumpido de Scioli por todos los gobiernos, y su capacidad de eludir definiciones políticas conflictivas es ampliamente conocida. Pero la referencia a Scioli como enigma no se refiere a su personalidad, sino a su condición de precandidato.

Así como sus actitudes parsimoniosas son motivo de crítica y aún de sorna, se debe reconocer que las manejó en pos de su carrera pública con enorme habilidad. Su pregonada “capacidad de diálogo” tampoco debería ser puesta en duda. Pero el diálogo político se ejerce en ámbitos específicos y restringidos. Lo que debe evaluar una sociedad son sus fines de interés general, principio aplicable a todos los precandidatos a futuro presidente. Plataformas de gobierno claras y concisas, por ejemplo, sería un excelente ejemplo de diálogos virtuosos.

Scioli será el candidato del gobierno. La expectativa  que el proyecto justicialista-kirchnerista se prolongue más allá del 10 de diciembre, exige el respaldo de la mayor cantidad de votos. Scioli es el único candidato del Frente Para la Victoria con posibilidades de sumar al piso del Frente votos independientes distraídos. Por ello es ingeniosa la estrategia de utilizar su presencia con silencios de libre interpretación, en eventos organizados o con presencia de “enemigos destituyentes” del gobierno.  O que lo critiquen Hebe de Bonafini o Luis D´Elía.

Sin embargo, su irrestricta lealtad y apoyo manifestados al matrimonio Kirchner a lo largo de doce años del gobierno, con presencia en la primera línea de todos los actos presidenciales y del Partido Justicialista, no logra la total confianza de la presidente Cristina Kirchner. En esta instancia decisiva, su ambigûedad ofrece demasiados interrogantes para el oficialismo. Razones no faltan. Despierta sospechas, por ejemplo, que medios de comunicación, analistas políticos y grupos empresariales, duramente críticos con la presidente Kirchner, sean a su vez extremadamente benévolos con Scioli, que no tuvo una gestión positiva en la provincia de Buenos Aires. Posee el 48 % del endeudamiento del total de las provincias con la Nación; no se ejecutaron obras de infraestructura trascendentes (hídricas; viales); disminuyó notoriamente la calidad educativa y se incumplió recurrentemente los días lectivos anuales previstos; la inseguridad en el conurbano alcanzó niveles dramáticos.

La historia muestra que en el justicialismo, quien abandona el poder no lo recupera. Pero tiene capacidad de daño. Aún Perón, en su retorno en 1973, estuvo fuertemente condicionado por quienes pretendían usufructuar su liderazgo. Es oportuno recordar tres antecedentes. Cámpora, por la absurda inhabilitación de Lanusse a Perón para ser candidato, lo representó y asumió la presidencia en 1973. Se mantuvo en el cargo solo 49 días, para dar lugar al líder tras un nuevo llamado a elecciones (ejemplo de fidelidad a Perón). El vicepresidente justicialista Carlos Alvarez, integrante de la Alianza que asumió en 1999, renunció a los 279 días de mandato, provocando una gran crisis política que culminó con la renuncia de De la Rúa 14 meses más tarde (ejemplo de instrumentación de inestabilidad política). Finalmente Néstor Kirchner, que accedió a la presidencia con el firme sostén del caudillo Eduardo Duhalde, pese a lo cual obtuvo un escuálido 22,24 % de los votos en primera vuelta, una vez consolidado su poder, se desembarazó prestamente de su promotor. (ejemplo del clásico unicato justicialista de conducción).


Cuál de las tres actitudes mencionadas adoptará Scioli en caso de alcanzar la presidencia? Sería oportuno profundizar hipótesis. 

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