El escàndalo por sobornos en los màs
altos niveles de la FIFA ,
sin desdeñar el obvio interès que despierta conocer nombres, empresas,
circunstancias y montos involucrados, debe servirnos para destacar aspectos
medulares de la trama, que se replican con asombrosa semejanza en nuestra
Asociaciòn del Fùtbol Argentino (AFA), y el sistema polìtico que le brinda
soporte, tanto econòmico como institucional-dirigencial.
Inicialmente se debe resaltar el
objeto motivo de corrupciòn: el fútbol, uno de los deportes màs populares a
nivel mundial, y el màs popular entre los argentinos. El tèrmino “popular” se asocia
a lo cuantitativo, o sea, cantidad de usuarios. Los servicios estatales como
educación y salud, con mayor número de usuarios que el fútbol, son igualmente
“populares”, pero no brindan la posibilidad de negocios, salvo por los
habituales sobrecostos en carácter de obra pública para construir escuelas y
hospitales, para pagar coimas a funcionarios. Se considera que el deporte en
general mueve a nivel mundial unos 430.000 millones de dòlares anuales. El
fútbol, con un 24 % de ese mercado, genera unos 100.000 millones, con
crecimiento sostenido. Esto convierte al fútbol en un preciado objeto de deseo
para empresarios y funcionarios.
Identificado el negocio, que asocia
montos multimillonarios con la condiciòn de popular, se debe implementar el
esquema “ganancias para muy pocos, enmascaradas en el goce de muchos”. En
primer lugar se busca exclusividad en su usufructo, extendida en el tiempo. Para
ello se apela al concepto de seguridad jurídica, que habitualmente se aplica a
los débiles. Los más fuertes tienen el recurso de ofrecer contraprestaciones a
quienes debieran legislar, controlar y aplicar las leyes, para obviarla. Pero como
la FIFA debe negociar con distintos gobiernos para desarrollar y proteger sus
negocios, para eludir sus legislaciones creò una poderosìsima organizaciòn
“supra nacional”, a modo de cerco legal. Estas atribuciones se trasladan a cada
una de las asociaciones locales, en nuestro caso la AFA, que actúan con
inmunidades cuasi diplomàticas. En caso de que algún gobierno intervenga
asociaciones y/o federaciones afiliadas a la FIFA, sus equipos no podrán participar
en torneos internacionales organizados por el organismo. Este destierro,
obviamente, no solo aterroriza a cualquier gobierno, sino impide que los
dirigentes locales puedan participar de los negociados.
El siguiente desafío es lograr
continuidad en los niveles de conducción de la FIFA, y en lo posible, en las Confederaciones
regionales y Asociaciones nacionales. Los procedimientos corruptos necesitan de
aceitadas interconexiones políticas conocidas, y esquemas rutinarios que
aseguren impunidad a lo largo del tiempo. Para ello, como sucede con gobiernos
nacionales, provinciales y municipales, se apela a reelecciones indefinidas, o en
última instancia, se promueven reemplazos
con “delfines” de la causa. Si bien éste método es válido para fútbol y política,
existe entre ambos una diferencia metodológica forzosa. En las entidades del
fútbol los electores son limitados en número e identificables. Ello exige
licuar el peso de los afiliados más poderosos en desarrollo y tradición (en la
FIFA: Argentina, Alemania; Italia; Inglaterra; España; Francia, Brasil, etc.;
en la AFA: Boca; River; Independiente, Racing, etc.). Ello se logra ampliando
la base de afiliados con voto, incorporando entidades de países escasamente
relevantes en fútbol a nivel internacional. A nivel nacional (AFA), se
incorporó a representantes de categorías de menor jerarquìa, en donde clubes
casi barriales tienen el mismo peso que clubes de raigambre internacional. No
es casual entonces que entre los altos dirigentes de la FIFA detenidos, figuren
representantes de Islas Caimàn, Guyana, Trinidad y Tobago; Camerún y Nicaragua.
Pero como en el campo político los
votantes son millones de ciudadanos no identificables, la soluciòn en nuestro
país ha sido la manipulación de la Ley Electoral hasta límites inimaginables,
en donde todo vale. Legisladores que pueden competir sin renunciar o pedir
licencia en sus cargos; candidatos que pueden presentarse a más de un cargo, o
acoplarse simultáneamente a listas distintas; candidaturas testimoniales en las
que el candidato triunfante no sume, ley de Lemas, listas sábana conformadas a
dedo con familiares y amigos; y otros absurdos legalizados a fin de limitar al
máximo el derecho de elección del ciudadano.
Ya consolidados los dirigentes en el
poder e instrumentada su continuidad, arribamos al punto definitivo que nos
sumerge ineludiblemente en la corrupción: un amplio y discrecional manejo de
recursos económicos fuera de todo control. Ante el dinero, se rinden poderosos
y débiles, y los apoyos al líder son ampliamente mayoritarios, cuando no
unánimes. De este modo, los “secuestradores de goles” realizan negociados
impensados.
Concluiremos con una tarea para el
hogar. Los sobornos en la FIFA los está investigando la fiscal general de EE.
UU. Loretta Lynch. El destino desconocido de 179 millones de pesos que el
Estado trasladó a la AFA por el “Fútbol para Todos” está bajo investigación de
la jueza federal Servini de Cubría. Cuál de las juezas nos merece más confianza
para alcanzar la verdad? Si su respuesta no es nacional y popular, se lo
acusará de “buitre” y retrocederá cinco casilleros.
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