Si la ONG Argentina Debate no plantea
a los candidatos como primera pregunta, que expliciten las cifras de los
principales indicadores económicos-sociales sobre los que basarán sus
propuestas y estrategias de implementación, el debate se sustentará más en la
imagen que en el esclarecimiento.
El debate tendrá cuatro módulos
básicos: desarrollo económico, educación, seguridad y derechos humanos. El
desarrollo político-institucional de las últimas décadas, hace presumir que una
vez más, las grandilocuencias propagandísticas intentarán ocultar el verdadero
cuadro económico-social que afrontará el próximo gobierno. No es nuevo que se intente
disimularlo con estrategias basadas en absurdos cruces de acusaciones por
supuestas pertenencias o retornos a los 90, y frivolidades similares. Estos recursos
son trasladados a la sociedad en carácter de verdades “enlatadas”, presuponiendo
que no merecerán mayores análisis, o bien provocarán discusiones irrelevantes.
El discurso tendría cierta validez, si comparamos cifras de los 90 con las
actuales. Si solo se pretende referirse a personas, sería de aplicación la
frase de Jesucristo: “quien esté libre de culpa que arroje la primera piedra”.
En nuestro país el ocultamiento fue
practicado por los mismos actores políticos, empresarios, gremiales y
judiciales que nos gobiernan desde 1995. La crisis de la Alianza
radical-justicialista-progresista, se produjo tras una década de gobierno de
Menem, conocida como “revolución productiva y modernización del Estado”. El
próximo gobierno asumirá tras doce años de gobierno kirchnerista-justicialista,
promocionado como “década ganada y defensa del Estado”. En 1999 y 2001, con la
convertibilidad, se hablaba del atraso del dólar. En 2015, con el cepo al dólar
y múltiples valores cambiarios, se plantea lo mismo. La realidad indicaría que
los políticos clientelistas cuando deben dejar casi a los empujones sus
liderazgos, siempre dejan tierra arrasada. E impertérritos, sus principales responsables
comienzan a flexionar las piernas, para saltar rápidamente al siguiente proceso
político, declamando que con el pasado “no tuve nada que ver”. Hasta los
publicistas oficialistas creen en este método del “enlatado” propagandístico: plantean
que Macri es el pasado, y Scioli es el
futuro.
En homenaje a Perón, que en la
presente campaña resurgió del olvido tras 12 años de haber sido
intencionadamente ocultado tras Evita y Cámpora, comenzaremos el análisis con
una de sus frases más repetidas: “la única verdad es la realidad”.
1) La Alianza recibió el gobierno de Menem con 27.831 millones de
dólares de reservas; una deuda externa de 145.289 millones de dólares, y una
desocupación del 13,80%. Todos datos oficiales. 2) Los comparativos actuales, dado que no existe información
oficial confiable, deberán ser avalados o rectificados por los candidatos. Reservas
de 25.000 millones de dólares (si se descuentan yuanes y pagos 2015 pendientes,
el saldo es muy inferior); deuda externa-interna de 225.000 millones de
dólares, y desocupación 11,70 % (índice UCA). 3) Por la convertibilidad, Menem y De la Rúa dejaron sus gobiernos
con inflaciones negativas. La actual alcanza como mínimo el 25%. 4) No hay estadísticas de pobreza oficial
actualizada. La UCA relevó 28,7 %.
La comparación de la deuda
externa de Menem, con la suma de externa e interna actual, se debe a que las
internas tendrán enorme incidencia en las políticas próximas. Por ejemplo, el
03 de enero vencerá un bono que el gobierno le endosó en 2006 al Banco Central
por u$s 9.530 millones. Según se cancele o no, variará el tipo de perjuicio. Otro
ejemplo es el reconocimiento del 82% móvil a jubilados. Previo a la elección
del 25 de octubre, Bossio, responsable de la Anses, informó que era imposible. Tras
los resultados electorales, Scioli lo incorporó como promesa, y Bossio la
avaló. Cuál es la verdad? La legislación
exige que los recursos jubilatorios se utilicen exclusivamente para pagar a sus
beneficiarios. Pese a ello, la Anses prestó al gobierno dinero, financia
planes sociales y vendió bonos para controlar al dólar, a tasas y valores muy inferiores
a los del mercado, superando los 70.000 millones de pesos solo en 2015.
Tiene sentido discutir si el
dólar valdrá $10 o $15 dentro de un mes, o si el 82% móvil a los jubilados será
o no posible, sin conocer la situación económica real en que se entregará el
gobierno a quien triunfe? El planteo es desolador? Al menos los argentinos ya
estamos entrenados.
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