Todo juego de mesa se compone de
reglas, tablero y fichas. Reflexionar sobre el rol y estructura de nuestro Estado como si fuera
un juego, pretende sentirse capaz de participar sin restricciones intelectuales. Aristóteles decía que tratar las diferentes clases de gobierno, exige
que inicialmente se determine con claridad el concepto del Estado, que suele
ser equívoco. Actos que emanan del Estado, para algunos pueden ser
democráticos, y para otros corresponder a un tirano o a una minoría
oligárquica.
En el juego “Armar un Estado”, las
leyes y sus objetivos serán parte de las reglas;
las instituciones conformarán el tablero;
y las fichas, con una regla en cada
una de ellas, se distribuirán entre los jugadores políticos, quienes podrán
tener asesores en las sombras (empresarios, testaferros, familiares). Parte de
las reglas corresponden a tres leyes de
carácter superior, general y cumplimiento obligatorio:
Constitución Argentina (año
1994). Se aplicarán: 1.- Retribución
justa; salario mínimo vital y móvil, e igual remuneración por igual tarea (art.
14 bis); 2.- La igualdad es la base
del impuesto y cargas públicas (art. 16); 3.-
Atentará contra el sistema democrático quien
incurriere en grave delito doloso contra el Estado que conlleve enriquecimiento
(art. 36); 4.- Se promoverá la
igualdad de oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna (art. 76); 5.- El control externo del sector
público nacional en sus aspectos patrimoniales, económicos; financieros y
operativos, será una atribución propia del Poder Legislativo (art. 92).
Ley de Ética Pública (año
1999). Se utilizarán los siguientes artículos: 1.- No recibir
ningún beneficio personal indebido vinculado a la realización, retardo u
omisión de un acto inherente a sus funciones (art. 2); 2.- Presentar una declaración jurada patrimonial integral dentro de
los treinta días hábiles desde la asunción de sus cargos, que incluye a los
tres poderes y entes descentralizados (art. 4); 3.- La declaración jurada deberá contener una nómina detallada de
todos los bienes, propios del declarante, propios de su cónyuge, los que
integren la sociedad conyugal, los del conviviente, los que integren en su caso
la sociedad de hecho y los de sus hijos menores, en el país o en el extranjero. (art. 6).
Ley de Empleo Público Nacional (año 1999).
Se aplicará solo el artículo 4, que expresa que se deberá asegurar el principio
de igualdad de acceso a la función pública.
Las fichas basadas en estas leyes
se llamarán “virtuosas”, y permitirán avanzar casilleros para lograr la meta. Cada
ficha contendrá uno de los siguientes cinco objetivos: 1)
igualdad de acceso a la función pública; 2) retribución justa e igual
remuneración por igual tarea; 3) grave delito por enriquecimiento público; 4)
declaraciones patrimoniales; 5) control externo económico-operativo de los
organismos estatales.
Si
el juego contara solo con fichas/reglas “virtuosas”, y los jugadores/funcionarios
de los tres poderes no tuvieran otras opciones, existiría un Estado eficaz y
honesto, por lo que el juego carecería de desafíos. Por ello, para los
jugadores cuyo interés sea impedirlo, existirán fichas denominadas “viciosas”,
también con cinco objetivos: 1) cleptocracia (corrupción desde el poder); 2)
nepotismo (cargos públicos discrecionalmente otorgados a familiares y amigos);
3) enriquecimientos ilícitos (en perjuicio del erario público); 4) prebendas
políticas (negociar con dinero y cargos adhesión e impunidad); 5) sistemas
electorales que limiten la voluntad popular y faciliten fraudes (listas sábana;
ley de lemas, manipulación de boletas).
Para
completar los componentes del juego, en la próxima reflexión hablaremos del tablero
y sus casilleros, o sea, las instituciones de los poderes legislativo,
ejecutivo y judicial.
Buenos
Aires, 16 de noviembre de 2016
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