Para comprender el caso del ex
ministro de Planificación Julio De Vido, habría que analizarlo inicialmente
desde un punto de vista médico antes que legal. Un virus es un microorganismo
que se introduce como parásito en otras células para reproducirse, causando
enfermedades en la población. Cuando su origen es desconocido es necesario
identificarlo, para luego desarrollar la vacuna que brinde curación en lo
inmediato, y protección e inmunidad a futuro. En nuestro país existe una
enfermedad desde hace dos décadas con características de plaga, que ha dejado un tendal de víctimas bajo los
síntomas de marginalidad, pobreza y
delito. Es conocida como corrupción estatal-privada. Lo llamativo es que pese
al tiempo transcurrido, los científicos investigadores (jueces y fiscales
federales), no han descubierto la vacuna salvadora que acabaría con el negociado
de venta de placebos caros e inocuos, permitiendo que los enormes beneficios
para los involucrados se mantengan. Las asociaciones que regulan y controlan el
ejercicio de la profesión científica (en este caso Consejo de la Magistratura y
poder legislativo), no actúan sobre los responsables.
Esta ineficacia y/o complicidad
han generado virus de una resistencia formidable. El más conocido es el
denominado Menem. Con condena penal (vacuna descubierta), cuenta con el apoyo
de asociaciones médicas (legisladores), para mantenerlo como uno de sus
miembros distinguidos. Inclusive hay quienes en congresos médicos (elecciones
legislativas), afirman que Menem no afecta a determinados consumos (votos). En
ese contexto se inserta la repercusión mediática que produjo la reconocida infectóloga Elisa Carrió, cuando
vociferó: el virus que se expande en
otras células es De Vido !!! Cómo nadie lo descubrió??
El virus De Vido pertenece a una
familia que se desarrolló en una región de clima riguroso y desértico, que le
otorga gran resistencia ante tratamientos farmacológicos inadecuados. Por ello,
cuando se trasladó desde su hábitat de origen al más vulnerable de las grandes
urbes, hizo estragos. Su efecto epidemiológico es inversamente proporcional: a
mayor enriquecimiento del microorganismo, mayor empobrecimiento de la población
afectada. Tras la denuncia de Carrió, se constató que De Vido había sorteado innumerables
análisis de laboratorio (jueces, fiscales y organismos de control), ante diversas
epidemias: enriquecimiento ilícito (Aráoz de Lamadrid); Skanska (jamás investigado);
tragedia de Once (jamás investigado); compra de trenes usados a España y
Portugal (Ercolini); planes de viviendas a Sueños Compartidos (De Giorgi);
obras públicas a Lázaro Báez (Casanello); y finalmente, multimillonarios mini
contratos con la Universidad Tecnológica Nacional, destinados a irrelevantes
trabajos en la mina de Río Turbio, que sumados alcanzan como mínimo 264
millones de pesos (Luis Rodríguez).
La denuncia de la infectóloga Carrió desató
el caos en la comunidad científica judicial, político-legislativa y empresaria.
El becario Stornelli pidió el inmediato desafuero y detención de De Vido, por
ser responsable del nombre del virus. El investigador senior Luis Rodríguez
mantuvo la calma y lo denegó. Pero el caso ofrece aristas atípicas. De Vido
brindó pistas para que en lugar de su nombre, el virus se rebautice “Ministro
argentino”. Declaró que el máximo responsable de la cadena parasitaria
(Ministerio), al pasar a otras células para multiplicarse, no deja huellas.
Nunca firma. En paralelo, Massa y
Stolbizer, dos de los encargados de elaborar los protocolos médicos
(legisladores), enarbolando en público sendas jeringas (lapiceras), anunciaron
la creación de una vacuna, y renunciaron a sus fueros. Es lo que en la jerga
científica se conoce como autoinoculación en la etapa investigativa.
Pero el mayor dislate lo produjo
la prestigiosa Academia Nacional de Medicina (Corte Suprema de Justicia). Para
obtener información acerca del éxito en la derrota de la plaga Lava Jato en
Brasil, que incluye el pago de coimas a funcionarios en nuestro país, autorizó el
viaje a Estados Unidos de conocidos investigadores, entre los que se destacan
Casanello, Rafecas y De Giorgi, quienes jamás consiguieron aislar siquiera un simple
virus de gripe (o sea, enriquecimientos ilícitos). Les entregará realmente las
autoridades americanas información probatoria consistente? No correrían el
riesgo que mal usada y manipulada, pueda provocar la inmediata excarcelación de
Marcelo Odebrecht?
Buenos Aires, 12 de julio 2017
No hay comentarios:
Publicar un comentario