miércoles, 13 de febrero de 2019

QUÉ ES NÚCLEO DURO?

En los procesos preelectorales, que en la política argentina ocupan prácticamente la mitad de un mandato presidencial, pululan las encuestas de opinión destinadas a reflejar las adhesiones que reciben las principales agrupaciones en pugna, traducidas en porcentajes. En un intento de sutileza analítica, se identifica a parte de esos guarismos como “núcleos duros”, integrados por quienes, pase lo que pase, votarán a determinado partido o candidato. En principio es un concepto asimilable a bipartidismos y fidelidades hoy inexistentes. A tal punto que los remanentes que dejan dichos núcleos duros se los llama “ancha avenida del medio”. Aumenta la confusión cuando se pretende asociar dicha globalidad porcentual con definiciones como neoliberalismo, populismo y progresismo, igualmente genéricas. 

Pero dada la fuerte instalación que tiene la etiqueta “núcleo duro” en el campo analítico y propagandístico, podría utilizársela para reflexionar sobre la realidad política sobre bases más científicas. “Duro” es una condición inherente a la resistencia de los materiales, que están constituidos por átomos, que es la menor partícula material indivisible. El átomo está formado por una parte central indivisible que otorga la condición de masa y dureza llamada núcleo, integrada por protones y neutrones, y electrones externos que giran alrededor del núcleo. Diversas combinaciones físico-químicas dan lugar a distintos materiales, como los metales, maderas, plásticos. Es posible trasladar este circuito científico al campo político, aplicado a definir partidos y candidatos en lugar de materiales? En este supuesto el rol de núcleo lo cumplirían los componentes políticos identificables (partidos y/o candidatos), y el de electrones en permanente movimiento los votantes, que en su casi totalidad son anónimos. Lo señalado permite comprender que llamar “núcleos duros” a porcentajes globales de adhesión a determinado partido o candidato (ejemplo 25 o 30%) es incorrecto, pues previamente se debiera discriminar entre los que corresponden al núcleo (partidos/candidatos) y a los electrones (votantes). Así como sería imposible identificar a un material y sus propiedades con millones de electrones girando alrededor de un núcleo que no tiene sus protones y neutrones definidos, de igual modo sería irrazonable estimar porcentajes de adhesión de millones de votantes (electrones), girando alrededor de un núcleo que tenga sus protones y neutrones (partido y candidatos), fluctuantes y no consolidados.

Aceptada esta analogía, comienzan los interrogantes: qué debiera significar “núcleo duro” en términos políticos? Yendo a los números, en la última elección presidencial Cambiemos y el Frente para la Victoria promediaron cada uno 12 millones de votos. El núcleo duro lo integran políticos identificables, cargos electivos, y diversos círculos cercanos al poder, que se puede estimar en un 5% del total de votos, o sea, unos 6.000 protones y neutrones. Ello incluye funcionarios en cargos en instituciones claves y organismos de control, que actúan como enlaces químicos entre átomos y electrones, que en política se llaman lubricantes. El resto son (somos) millones de electrones que no pararemos de girar. 

En la guerra marketinera de productos, los oficialismos intentan defender su marca, para continuar liderando el mercado. Por el momento, el núcleo Cambiemos mantiene unidos a los neutrones y protones Pro, UCR y Coalición Cívica. Siempre atentos a que el super protón Lilita no produzca una explosión con reacción en cadena. Los verdaderos problemas atómicos se generan en las oposiciones, que intentan desplazar al producto más vendido proponiéndose como algo nuevo. Lo cual presenta un problema inicial: los laboratoristas deberán trabajar con los mismos protones y neutrones (núcleo), vigentes desde hace décadas. Para generar el “nuevo producto”, se intentarán un sinnúmero de combinaciones y se formularán interrogantes. Cómo lanzarse al mercado: cómo PJ, Frente Renovador o Frente Progresista? Frente Para la Victoria y Unidad Ciudadana son segundas marcas del PJ? Manzur en Tucumán, será protón o neutrón? Cómo lo integraríamos con Alperovich? Con qué protones se asociará el neutrón Massa? Solá, Alberto Fernández, Pino Solanas y Victoria Donda, si bien no paran de girar, al tener nombres propios no pueden considerarse anónimos electrones. Qué hacer para combinarlos? 

Este intento de interrelacionar como vía analítica a la rigurosa físico-química con la voluble política, concluye con una similitud entre ambas ramas que es irrebatible: los núcleos son concentrados e identificables (políticos), mientras que el destino de los millones de electrones (votantes), será el de girar permanentemente alrededor del núcleo.

Buenos Aires, 13 de febrero 2019

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