miércoles, 23 de octubre de 2013

ABÚLICA CAMPAÑA ELECTORAL

La veda de campaña obligatoria pocos días previos a los actos eleccionarios, pretende establecer un mínimo espacio de reflexión, sin que el ciudadano esté sometido a un bombardeo propagandístico sustentado en frases, imágenes y promesas carentes de sustento y credibilidad. Sin embargo serán estas promesas el punto de partida para analizar el devenir político durante los próximos dos años.

Como en democracia cada ciudadano aporta un voto, debemos considerar que para esta tarea están capacitados por igual los distintos estratos sociales. Es fácil hacer hincapié en el asistencialismo político a las clases más pobres como forma de subyugación política y subvaloración de su entendimiento, pero poco se habla del asistencialismo con fondos públicos a sectores empresariales prebendarios, que por el alto contenido de corrupción que conlleva, tienen efectos nefastos para una sociedad; entre otros, el de seguir teniendo altos índices de pobreza.
  
La elección legislativa próxima encierra una paradoja: por un lado, más allá de la derrota del gobierno, este mantendrá todos los instrumentos necesarios para gobernar en base a sus decisiones; por el otro, la nueva conformación legislativa que en nombres no será tan nueva, abre un desafío impostergable tanto para el oficialismo como para supuestos opositores: reformular el sistema de representación política; reconstruir partidos serios de extensión territorial nacional, e implementar un proyecto de desarrollo político-económico-social de mediano y largo plazo. El mediano plazo será desde el 10 de diciembre de 2013 al 10 de diciembre de 2015, fecha en que se producirá el recambio presidencial, de gobernadores  y  parcialmente legislativo.  Cada uno de estos aspectos merecerá amplios análisis en su momento.

El lunes 28 de octubre, las preocupaciones y expectativas de quienes votarán a las opciones peronistas kirchnerista, massista o desnarvaeista, radical, socialista, izquierda o centro derecha, serán exactamente las mismas. Por ello, ante la crisis de representación que causó el abandono de los partidos como intermediarios imprescindibles para el acceso del pueblo al gobierno, los ciudadanos deberán generar instrumentos creativos y pacíficos para movilizar a sus políticos por el camino del interés común, dado que usualmente les es más fácil actuar en base a personalismos, que cumplir con el rol democrático de representar reclamos legítimos de mayorías, ya no en lo dialéctico, sino en lo concreto.

Como reflejo de la abulia que rodeó la campaña, destaquemos solo algunas de las contradicciones exhibidas en el breve plazo transcurrido entre los resultados de las PASO del 11 de agosto, a la fecha.

1.- Ante el sorpresivo lanzamiento de Massa en las PASO, Scioli señaló que las internas debían resolverse dentro del Partido Justicialista. Omitió decir que él es el presidente, y que desde que lo conduce está paralizado, al punto que la justicia electoral le retiró la personería jurídica.

2.- Massa, de exitoso intendente de Tigre, pasó a ser representante del neoliberalismo. Scioli, acusado de neoliberal, se transformó en adalid del modelo nacional y popular.

3.- El candidato Insaurralde, unido firmemente a la imagen presidencial en la campaña para las PASO, pasó en esta etapa a estar firmemente adherido a la imagen de Scioli. En ambos casos, subestimando los eventuales méritos de Insaurralde.

4.- Tanto Massa como Insaurralde, y candidatos peronistas en general, descubrieron luego de más de cinco años que los índices del Indec no reflejan la realidad, y que el problema de inseguridad (sería más claro definirlo como del delito), es creciente.

5.- Como la necesidad tiene cara de hereje, los candidatos oficialistas reconocieron que volcar cuantiosos fondos públicos en medios de comunicación y periodistas complacientes no generan por  sí resultados exitosos. En consecuencia, acudieron en tropel a los medios de comunicación de “la Corpo” para ser reporteados.

No es casual centrarse en Massa e Insaurralde, pues por pertenecer ambos al mismo partido gobernante, exhiben las mayores contradicciones, o si se prefiere, cinismos en sus discursos. Sin embargo los llamados “opositores” asumen la mayor inconsistencia, al formular promesas que exceden sus posibilidades , al haber atomizado la representación partidaria al punto que hacen imposible hablar de alternancias democráticas de gobierno, sustrayéndoles a los ciudadanos la posibilidad de elegir. Solo intentan mantener sus bien remunerados cargos legislativos.

No debe extrañar entonces que las pobres propagandas electorales nos retrotraigan a una frase de Maquiavelo de hace más de 500 años, referida a la relación del príncipe con sus gobernados: “Pues los hombres, en general, juzgan más con los ojos que con las manos, porque todos pueden ver, pero pocos tocar. Todos ven lo que pareces ser, pero pocos ven lo que eres”.


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