miércoles, 2 de octubre de 2013

EL AÑO 2015 COMIENZA EN EL 2013

El 27 de octubre se realizarán las elecciones nacionales legislativas que esbozarán el escenario político hasta arribar a la elección de un nuevo presidente en el año 2015. Pese a la grandilocuencia épica habitual de una campaña electoral empleada por el oficialismo y supuestas oposiciones, el contexto no difiere de los reiterados vicios electorales exhibidos en elecciones pasadas.

El peronismo elude la selección de sus candidatos en internas partidarias, trasladando su puja a la sociedad en su conjunto, con la conformación de un sector no bendecido por el gobierno que pretende exhibirse como una versión nueva y superadora del propio gobierno que los cobija. La conformación de listas sábana reitera el engaño de intentar exhibir una amplia pluralidad de sectores sociales y políticos, cuando en realidad las integran figuras desgastadas en el tiempo por sus fluctuantes conductas, guiadas mas por intereses personales o sectoriales, que por avalar proyectos políticos serios y con voluntad de implementarlos. Entre muchos ejemplos, cabe mencionar a Felipe Solá, Ignacio de Mendiguren o Adrián Pérez. A este último su inclusión en la lista de diputados de Massa lo convenció que esta alternativa superaba a la de la Coalición Cívica, de la que fue una de las caras más visibles en la última década.

Tampoco se reniega de utilizar figuras populares como deportistas, artistas, árbitros de fútbol, para que sus carismas disimulen la falta de proyectos de leyes concretos y de trabajo de base permanente en los ámbitos sociales en los que las agrupaciones que representan intentan obtener votos.

El oficialismo por su parte, mantiene férreamente la metodología que las listas de legisladores en todo el ámbito nacional deban contar ineludiblemente con la conformidad presidencial. El resultado está a la vista. La reciente aprobación del presupuesto nacional del año 2014, se complementó con la injustificable prórroga de emergencia económica votada por la mayoría de los diputados provinciales, pese a que resta recursos y capacidad de decisión a cada una de sus provincias. Una vez más queda demostrado que la desigual distribución de fondos coparticipables entre la Nación y las provincias no es responsabilidad del Ejecutivo, sino de los legisladores provinciales que lo posibilitan.

La circunstancial oposición no peronista (Perón afirmaba socarronamente que en el fondo todos somos peronistas), mostró un caso que abre un interrogante a futuro: la conformación de UNEN en Capital Federal, posibilitando que la sociedad explicite con su voto las preferencias para la integración final de listas de diputados y senadores, entre un conjunto de reconocidos políticos. En un sistema tan cerrado y sectario de candidaturas por parte de las agrupaciones, el ejemplo es alentador. Sin embargo debemos tener los pies sobre la tierra, y no creer en la zalamera frase de que la unión se realizó en respuesta “al reclamo de la gente” en sus masivas autoconvocatorias. En lo inmediato, la estrategia fue motivada para incrementar la posibilidad de acceso a bancas, antes que por ratificar este espacio a futuro. Tal el caso de Pino Solanas y Elisa Carrió, mutuamente críticos ayer, y en etapa de “noviazgo” hoy. Pero quedó plantada la semilla de que políticos interesantes y sin prontuario, puedan aportar a futuro con su conocimiento propuestas legislativas trascendentes, y un programa de gobierno para el 2015. Ilusiona la integración de figuras jóvenes y de sólida formación profesional, como Prat Gay y Loustau.

Sistemas electorales cada vez más limitantes de la voluntad popular, cada dos años nos hace pensar que en realidad votamos a quienes ya nos demostraron que no van a cumplir con lo que prometen, repitiendo un dilema que se agrava con el tiempo, y que la clase política se niega a resolver, aumentando el divorcio entre ellos y la sociedad argentina. Ya en 1762, en su obra “El contrato social”, Rosseau planteaba el concepto de “voluntad popular”, en donde el pueblo es representado por el legislador como delegado de dicha voluntad. Para ello se presentan en el marco de partidos con compromisos programáticos concretos.

Pero los reiterados casos de travestimos políticos una vez obtenida la banca, basados en beneficios personales, cuando no lisa y llanamente en acuerdos inmorales, y burlando a quienes lo votaron cambian de agrupación, conforman mini bloques sin sustentos legales, o tienen permanentes ausentismos al Congreso, entre otros vicios, cabe preguntarse: a quiénes pertenecen las bancas? A los legisladores o a los partidos? En uno u otro supuesto, cuáles deberían ser los marcos legales que protejan la independencia de un legislador, pero a su vez sancionen el engaño a quienes los votaron y representan?

De no legislarse de manera urgente al respecto, la actividad política continuará degradándose, al punto que para ser escuchado solo quedará el recurso de sumarse a las marchas de ciudadanos autoconvocados, que careciendo de institucionalidad, crecen en legitimidad. En la próxima reflexión ahondaremos el debate acerca de a quién pertenece una banca legislativa.

Lo que queda claro, es que para llegar de la mejor manera al recambio presidencial en el año 2015, hay muchas transformaciones estructurales a realizar, y los comportamientos de quienes hoy en campaña prometen, deberán ser minuciosamente analizados día tras día, ya sean oficialistas u opositores.



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