miércoles, 14 de mayo de 2014

UNEN: TRANSFORMAR LA ACUMULACIÓN EN CONCORDANCIA

Señalábamos en la última reflexión que el surgimiento del Frente Popular UNEN en el escenario político argentino, con expectativas de consolidarse y ser alternativa seria y posible de gobierno, que fue monopolizado por el justicialismo desde hace casi 25 años, con la experiencia “mixta” de la Alianza durante dos años, es auspicioso para la salud del sistema democrático. Pero el escaso tiempo a las primarias de octubre de 2014 para definir los candidatos a presidente, en el análisis de UNEN se hace necesario priorizar exigencias por sobre los halagos, para no sufrir nuevas frustraciones.

En primer término, es imprescindible definir una formulación estratégica nacional que a partir de un adecuado diagnóstico, derive en objetivos políticos y programáticos claros, para luego plasmarlos en equipos y organización eficaces e interaccionados a nivel nacional. Las figuras representativas de UNEN, con sus mas y sus menos a lo largo de las últimas décadas, en lo personal revisten una aceptable actuación política, aunque no siempre coherente. Es entonces urgente constituir una mesa de Acción Política representativa y de arduo trabajo futuro, para consolidar en brevísimo plazo el marco referencial estratégico del Frente, evitando que la diversidad de opiniones no trasmuten en posiciones personales y caprichosas que generen confusión. El absurdo debate reciente de “Macri sí o Macri no” es un excelente ejemplo del riesgo.

Dos ejemplos a mirarse para convertir a UNEN en un partido estable, son el Frente Amplio de Uruguay, y la Nueva Mayoría de Chile. En el caso de Uruguay, el Frente nació en 1971, y recorrió un largo camino hasta su consolidación. En Chile, el antecedente es la Convergencia, que nació en 1979 como resultado de la división del Partido Socialista en dos fracciones, hasta llegar a la Nueva Mayoría que llevó nuevamente a Bachelet a la conducción del gobierno. A favor de ambos países, sus calidades democráticas e institucionales son muy superiores a las nuestras, que abundan en reformulación de sistemas constitucionales y electorales inéditos en el mundo, al solo efecto de mantener el poder a lo largo del tiempo, minimizando el voto popular. Justo es decir que no fue el justicialismo el único responsable, sino que contó con el inestimable apoyo de muchos supuestos opositores con intereses personales ajenos a su condición de representantes del ciudadanos, para también perpetuarse en ámbitos de poder.

Un paradigma a seguir por UNEN es la reciente campaña electoral en Chile: Bachelet ganó con una propuesta de 50 medidas concretas y transformadores a llevar a cabo en sus primeros 100 días de gobierno. Repitamos: medidas concretas, no declamatorias y genéricas, al estilo “combatiremos la corrupción”. Alfonsín ya lo había implementado en 1983 con sus recordados 100 puntos de acción de gobierno, que se iban tildando a manera de agenda según se cumplimentaban.

Una realidad insoslayable es que dentro del Frente las únicas estructuras que abarcan todo el territorio nacional y aún subsisten pese a todo, son las de la Unión Cívica Radical, y en menor medida, del Partido Socialista. Deberán actuar en consecuencia en su propio beneficio y en el de todos los integrantes del Frente, para que UNEN no quede sometido o afectado ante el eventual riesgo de pretensiones personalistas y hasta ególatras de algunos de sus integrantes. Hecha la salvedad, bienvenidas sean las nuevas agrupaciones y figuras surgidas en los años recientes, tanto en lo referido a los aportes enriquecedores que puedan realizar en lo programático, como en el trabajo de campo. 


El desafío está planteado. Sabrá el Frente UNEN afrontarlo con inteligencia?

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