miércoles, 28 de mayo de 2014

LA CONADEP NO DEBE USARSE COMO RECURSO PUBLICITARIO

Cuando se ingresa en la difícil etapa de tratar de entender algunos rimbombantes mensajes que con enorme superficialidad diversos políticos, sean oficialistas u opositores, lanzan a la ciudadanía, queda la duda si se propagan producto del desconocimiento, la intención de engañar, o bajo los dictados de costosos publicistas en la búsqueda de impactar. Esta realidad se exacerba durante las campañas electorales, que en nuestro país, más allá de los plazos fijados por la ley, ya comenzaron. Es el caso del nuevo afrodisíaco que se intenta vender a la sociedad, sin acompañarlo de propuestas concretas e integrales: crear una CONADEP de la corrupción.

La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), fue creada por Raúl Alfonsín el 15 de diciembre de 1983, a tan solo cinco días de haber asumido la presidencia. Tuvo el carácter de asesora, para investigar violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar del período 1976-1983, e indagar sobre la suerte corrida por los desaparecidos. Sus funciones eran claras y taxativas, destacándose la de recibir denuncias y pruebas sobre los hechos encomendados, para luego trasladarlas a la Justicia. Un aspecto no menor, es que fue integrada por personalidades reconocidas en diversos campos de acción, e intachables desde lo ético. Establecido sucintamente el fin de la CONADEP y sus diferencias con la vigente necesidad disminuir al menos la desaforada corrupción existente, esbocemos propuestas concretas.

1.- La CONADEP debió actuar en un marco de ausencia de información institucional registrada respecto a detenciones y/o desapariciones, debiendo reconstituirla a partir de testimonios y elementos de prueba imposibles de obtener durante la dictadura. Hoy, tras 30 años de democracia, pese al secreto que aplican cada vez más frecuentemente los poderes del Estado a sus actos de gobierno como recurso de impunidad, existen innumerables expedientes judiciales en trámite, con intervención de camaristas, jueces, fiscales y peritos.

2.- Ello implica que lo que debe instrumentarse es una instancia analítica procesal de dichos expedientes, a través de profesionales del derecho externos al Poder Judicial (Universidades, Asociaciones), que tomando ejemplo de la CONADEP, sean  de reconocida formación jurídica y ética. Complementariamente, se designará un equipo específico de apoyo administrativo y de peritos.

3.- La condición de juristas externos supone la no participación de legisladores o funcionarios del Ejecutivo, porque sería retrotraernos a las negociaciones mal denominadas “ políticas” que de hecho se producen hoy, en donde la impunidad es un valor de cambio. Además, la presencia de políticos en la Comisión designados por el nuevo gobierno, se interpretaría como una venganza hacia el actual, facilitando las obvias estrategias de desprestigio bajo el rótulo de “persecución política”.  Esto se evitó con la irreprochable designación y actuación de los integrantes de la CONADEP.

4.- De seguirse esta línea de acción, se hace evidente la necesidad de poner a los integrantes del Fuero Penal Federal Penal en comisión, con la obligación de sus integrantes de aportar la documentación y opiniones que la Comisión Investigadora les requiera, en términos perentorios.

5.- Como resultado de las pruebas y conclusiones que emita la Comisión, los camaristas, jueces, fiscales y peritos sospechados de demoras intencionadas, mala praxis y/o corrupción, con posibles enriquecimientos ilícitos consecuentes, serán juzgados en principio por el Consejo de la Magistratura, el que, en una segunda etapa y conjuntamente con los mal llamados “Organismos de control”, deberán ser reformulados. Se hará expresa reserva que durante el proceso investigativo de la Comisión y su dictamen final, no se admitirán solicitudes de jubilación por parte de jueces y fiscales.


Esta propuesta pude ser obviamente mejorada. Pero queda claro que en lugar de distraer al ciudadano con meros ejercicios dialécticos, las agrupaciones políticas que deseen gobernar deberán formular acciones concretas contra la corrupción, que comprendan su instrumentación y prolijo sustento jurídico, basadas en principios de excepcionalidad,  que tantas veces fuera aplicado al ciudadano común para afectar sus derechos y patrimonio. Una vez asumido el nuevo gobierno, la puesta en marcha del compromiso electoral deberá ser inmediata, como hizo Alfonsín con la CONADEP.

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