Julio se asocia a un mes vacacional escolar y
judicial, permitiendo a quienes puedan, realizar viajes de placer. Pero este
año se destacan dos eventos de especial repercusión: el mundial de fútbol y la
negociación con los “buitres” tenedores de bonos de deuda argentina. Al
respecto existe un consenso sin especulaciones para arribar a resultados exitosos.
En el fútbol desde lo emocional, con la alegría de habernos clasificado para
disputar la final; y en el más imbricado mundo de la finanzas y la especulación,
por el impacto en nuestro desarrollo económico-social inmediato.
En pleno desarrollo ambos eventos, no es momento de
teorizar sobre ellos. Próximamente merecerán reflexiones que servirán para ir desentrañando
el accionar político, que obviando
plazos legales de campaña o preocupaciones concretas del ciudadano, se
desatará a partir de agosto próximo, con miras a la elección nacional de
octubre de 2015. Del fútbol destacaremos las estrategias publicitarias, que se aplicarán
a la política casi como un calco. De los “buitres” recordaremos más ejemplos de
aves rapaces criollas, cuyos ataques son ineludibles para que grupos
financieros extra nacionales obtengan ganancias exorbitantes a costa de los
despojos de los más débiles.
Emplearemos julio para comenzar a plantearnos
interrogantes no resueltos, respecto a las alternativas políticas que se
presentarán al ciudadano en la próxima elección presidencial. No utilizaremos
la remanida frase “alternativa de cambio”, por dos razones: en lo que compete a
la actual gestión, se supone pretenderá continuar con las políticas vigentes,
manifestando su deseo de “profundizar el rumbo”; en este caso la agrupación
gobernante se limitaría, esperemos, a explicitar al electorado las acciones que
darán lugar a dicha profundización. Distinto es el caso de quienes pretendan
ser opción de gobierno, vale decir, hoy supuestos opositores. Sus propuestas de
cambio deberán ser explícitas, superadoras, contundentes y factibles.
Con más razón cuando la dicotomía
oficialismo-oposición, que sería una obviedad en países con partidos políticos
consolidados, no lo es para nuestra realidad. Como ciudadanos alejados del
calor de los recursos públicos, es importante formularnos estos planteos desde
ya, porque caso contrario, con independencia de quien triunfe, nuestras crisis
económico-sociales serán cada vez más recurrentes, y por lo tanto, más
traumáticas.
Para comenzar, existe una realidad que en la elección
de octubre de 2015 no podremos torcer; en el próximo período de gobierno
tendremos a la misma clase dirigente política, empresarial, gremial y judicial,
ya sea con iguales roles o intercambiados,
que interactúan desde hace más de 20 años. Ello no nos debe sumir en el
escepticismo, sino por el contrario, hacernos entender que, antes que
asfixiarnos por las costosas campañas publicitarias y promesas que formularán
los distintos candidatos/agrupaciones, será determinante evaluar los proyectos
transformadores que presenten y debatan en el ámbito legislativo. De no contar
con los votos necesarios para ser aprobados, se incorporarán a las plataformas partidarias,
con el compromiso de su inmediata implementación, una vez legitimados por el voto
directo mayoritario de la ciudadanía. Dicho esto, partiremos por lo imprescindible
en democracias: las representaciones políticas. Primera necesidad; primer
problema.
Los partidos justicialista, radical y socialista, como
opciones de gobierno por sí mismos y con funcionamiento coherente y permanente en
el tiempo, ya no existen. Fueron reemplazados por frentes, alianzas,
coaliciones, o creatividades similares a modo de envases comerciales, que
ofrecen dos posibilidades: 1) responder a fuertes unicatos de conducción
(gobierno), basados en la utilización de ingentes recursos públicos para lograr
la adhesión irrestricta al modelo de turno por parte de los beneficiarios; 2) los
que no ejercen el gobierno (oposición fluctuante), se embarcan en luchas más modestas
para seguir ejerciendo como legisladores u ocupando cargos en distintos
organismos públicos. Circunstancialmente, para guardar las formas, se realizan
recordatorios de Alem, Yrigoyen, Palacios, Lisandro de la Torre, Perón, Evita,
Frondizi, Illía y Alfonsín.
Entonces, que opciones tendremos en el 2015? Lo
analizaremos en la próxima reflexión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario