Las elecciones primarias abiertas
(PASO) del 09 de agosto, permiten reflexiones que exceden lo numérico, con
vista a la votación presidencial del 25 de octubre. Inicialmente, no se puede
obviar la necesidad de modificar de raíz el obsoleto y corrupto sistema
electoral, cada vez más alejado de la ciudadanía. Destacaremos cuatro aspectos.
1.- Inexistencia de partidos
políticos
Ninguna de las tres alianzas más
votadas (Frente Para la Victoria, Cambiemos y Una Nueva Argentina), superan los
12 años de existencia, Con una peculiaridad: el PJ residual perdió en la
interna de UNA, y la UCR residual perdió en la interna de Cambiemos. Cuando esta
realidad la personificamos en travestismos políticos, la crisis es manifiesta.
En las sucesivas elecciones nacionales y provinciales, se producen los acuerdos
más inverosímiles, o no tanto, si consideramos que la prenda de unión es cargo
político asegurado. Si éstos no son suficientes, surgen alternativas escandalosas, como las de legisladores al Parlasur.
2.- Usar legítimas adhesiones
políticas como marketing de captación.
Sin duda existen ciudadanos
peronistas y radicales genuinos, y en muchos casos fervorosos, ajenos a beneficios
políticos. Trabajan duramente; carecen de custodia y son robados o asesinados;
tienen hijos sin expectativas de educación y trabajo digno, o posibilidad de
ingresar al Estado sin padrinazgos. Electoralmente se los manipula como
“puntitos” peronistas o radicales, a ser pescados con el anzuelo de la historia.
No se les ofrece un futuro que les provea salud y educación pública en serio;
seguridad real para sus familias; que no se angustien ante lluvias copiosas, y
que definitivamente acabe con los ya numerosos funcionarios y jueces corruptos.
3.- La falta de opciones
políticas concentra poder, y surge el Partido Único.
El poder político es un objetivo
en sí mismo; y mantenerlo es un vicio inevitable. El único límite posible a continuidades
conservadoras es la institucionalidad, que fué paulatinamente destruída desde
hace 25 años. No hay independencia de
poderes; no hay organismos de control; abundan jueces cómplices con la
corrupción; se promulgan leyes electorales agraviantes para minimizar el derecho
del ciudadano a elegir. El domingo 09 de agosto todos sufrimos un sistema de
votación arcaico y corrupto, cuyo “cuarto oscuro” semejaba a una estantería de
supermercado, en la que había que ubicar con suerte las ofertas electorales. En
la destrucción fueron cómplices supuestas oposiciones críticas hoy, y con
prebendas, oficialistas mañana. Tamañas deformaciones confluyen en declamadas diversidades
ideológicas aunadas en un mismo
objetivo: mantener el poder. Se unen entonces sin fisuras Kirchner, Scioli, Menem,
“Chacho” Alvarez, Carlotto, Bonafini, Boudou, Milani, los ex radicales Zamora y
Moreau, Insfrán, Sabatella, Lascurain, Cristóbal López, Spolski, Andrés Rodríguez
(estatales), Gerardo Martínez (UOCRA), Curto, Oyarbide, Canicoba Corral, y entre otros, Verbitsky, actualmente
dedicado a la caza de pedófilos opositores. A esta enorme riqueza ideológica depredadora
de recursos públicos, se conoce como Partido Único.
4.- Estrategia electoral de alianzas
Los lamentos por la supuesta
fallida alianza entre Macri y Massa, cuyas bases se desconocen, omiten
antecedentes cercanos. Año 1999:
alianza De la Rúa (radical), y Alvarez (peronista). Este último renunció,
siendo uno de los responsables de la crisis del 2001-2002. Desde hace cinco
años está becado por éste gobierno en el exterior (UNASUR). Año 2007: alianza Cristina Kirchner
(filoperonista), y Cobos (separatista radical K). Cobos fue tildado de traidor
por su voto “no positivo” en el Senado. Menem, que también votó en contra
entonces, hoy es aliado del gobierno. Año
2015: candidatos radicales a gobernador en Jujuy, Tucumán, Formosa y La
Rioja, concretaron la alianza Cambiemos-UNA. Las diferencias de votos obtenidos
por Macri y Massa individualmente, con los de cargos legislativos locales, en los que
priman intereses personales, fueron enormes. Qué beneficios lograron Macri y
Massa en particular? El propio Massa debió sufrir el oportunismo y travestismo
político (Otahcehé, Giustozzi, Zúccaro).
En las primarias el FPV obtuvo 38,4
%; Cambiemos 30,0 % y UNA 20,6 %. Pareciera más razonable que Cambiemos y UNA
realicen una intensa campaña para incrementar su caudal de votos a presidente,
y acordar determinadas franjas para gobernaciones e intendencias, para forzar
una segunda vuelta. Entonces sí, negociar un acuerdo de gobernabilidad e
integración, sobre la base de propuestas concretas y transformadoras.
Mensaje del sagaz Maquiavelo para
Macri y Massa: “Los príncipes
irresolutos, para evitar los peligros presentes, siguen la mayoría de las veces
el camino de la neutralidad, y la mayoría de las veces fracasan”. Dejen al
ecuatoriano Durán Barba y al peruano Bendixen en el hotel, y recíbanse de
estrategas.
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