miércoles, 12 de agosto de 2015

TAREA DE LOS "PUNTITOS" HASTA EL 25 DE OCTUBRE

En la reflexión de la semana anterior citamos una antológica escena de la película “El tercer hombre”, en la que Orson Welles desde lo alto de una montaña rusa en Viena, describía a quienes transitaban por el parque de diversiones como “puntitos” irrelevantes. Pareciera una imagen adecuada para describir a quienes los candidatos, en instancias electorales y con su mejor sonrisa, llaman pueblo, ciudadanos, amigos, argentinos. Es el momento mágico en el que millones de “puntitos” anónimos y alejados de esferas de poder, se materializan en lo más anhelado por los políticos: votos.

Esta momentánea revalorización hay que usufructuarla para no someterse pasivamente a propagandas de campaña aturdidoras y costosas, sustentadas en un intangible riesgoso: promesas. Que por añadidura, nacen de las mismas dirigencias imbricadas desde hace 25 años con los recursos del Estado;.no solo políticas, sino empresarias, gremiales y judiciales. Esta continuidad se apoya en trayectorias políticas sinuosas basadas en personalismos; en  feudalismos provinciales o municipales que mantienen vigente el término cacique; en una cleptocracia (institucionalización de la corrupción), que alcanza a demasiados altos y medianos funcionarios públicos, apañada por la justicia federal. Ante este panorama, sorprende que la rimbombante terminología utilizada para caracterizar ideologías o degradar adversarios, haya omitido el uso del término “conservador”, usual a fines del siglo XIX y principios del XX. Muchos eternos dirigentes responden claramente a esta caracterización, aunque proclamen su fe popular, de izquierda o revolucionaria. Sus objetivos son “conservar” privilegios, poder, riqueza. Como consecuencia, no son casuales las recurrentes crisis económicas, que provocaron una maduración del electorado en general. Generalmente a los golpes, sean físicos (víctimas de delitos), al “bolsillo” (bajos salarios y  jubilaciones, desempleo), o de oportunidades de progreso (enseñanza pública, igualdad de oportunidades).

Hasta el 25 de octubre, la única defensa que tendrán los “puntitos” más allá de preferencias políticas, será la de exigir en forma clara y concreta un plan de acción de gobierno en aspectos trascendentes, resaltando las acciones a implementarse en los primeros 100 días de gobierno (se suponen sesiones extraordinarias legislativas en enero de 2016). Ello evitará o minimizará que la “fe y esperanza” de los candidatos, repita el patriótico acuerdo político de enero de 2002, a días de la renuncia de De la Rúa. Produjo una vez más una enorme incautación de ahorros de los “puntitos”, un fenomenal desempleo, y los ya recurrentes salvatajes y estatización parcial de deudas de grandes grupos económicos, nacionales y extranjeros.

Recordar la experiencia del año 2002, es oportuna para desactivar un concepto falaz instalado en casi todos los análisis políticos, sean oficialistas u opositores: el del “clientelismo” relacionado exclusivamente con los pobres. El engaño consiste en que los oficialismos, en lugar de brindar subsidios como instrumento para el desarrollo de los más vulnerables, y acompañarlos en el objetivo, los utilizan para crear dependencias. Los opositores por su parte, intentan justificar fracasos electorales o su falta de consistencia política, en el “clientelismo” oficialista. Los “puntitos” más pobres se transforman entonces en recursos electorales. Vocifera el eterno político “conservador” enriquecido en la función pública: “Mi contrincante te sacará los subsidios…” Sin embargo, esta ecuación es falsa. El mayor nivel de subsidios y clientelismo, con su impacto presupuestario, se produce en altos niveles políticos, usualmente con empresarios asociados. Tomemos Formosa; el subsidiado es el necesitado que recibe bolsones de comida y ropa para subsistir, o la empresa inexistente The Old Fund, contratada en el 2009 por el gobierno de Insfrán por 7,6 millones de pesos, para negociar una deuda provincial con la Nación?  Es mayor el subsidio de quien recibe la Asignación Universal por Hijo, o el que posibilita que políticos oficialistas u opositores siembren la administración pública de esposos/as, hijos/as, hermanos/as, amigos/as, con altos salarios, solucionándoles supuestos problemas de desocupación familiar?  


En la próxima reflexión analizaremos brevemente el escenario que arrojó la primaria del último domingo, para de ahí en más incursionar en temas concretos de gobierno. Pero con la imagen cercana de la votación primaria, formulemos el primer reclamo: el actual sistema de votación con la tradicional “papeleta” es verdaderamente agraviante para una democracia. Exijamos que para el 2017, se deberá implementar el voto electrónico y lista única en todo el país.

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