En la propaganda política predominan
las frases breves direccionadas a lo emocional, conceptualmente correctas, psicológicamente
persuasivas y aparentemente irrebatibles, en busca de convencer. Trasladado al discurso
político, necesariamente de mayor extensión y con mayor influencia de las
condiciones personales del emisor, al intentarse dar a la estrategia de la
brevedad pretensiones de argumentación, suele caerse en obviedades,
desinformación, mediocridad, cuando no en cinismo y falsedad.
Este riesgo se potencia en un año
electoral, con discursos pronunciados por quienes pretenden mantener y/o
acceder a las apetecibles bancas legislativas. El contexto político favorece incongruencias,
al estar caracterizado por tres aspectos: 1) ausencia de representaciones
políticas tradicionales; 2) alineamientos políticos oportunistas; 3)
mantenimiento de los mismos representantes políticos durante décadas. En
consecuencia, el recurso de la brevedad diferenciadora mediante el uso de términos
“absolutos” como justicialista, radical, progresista, derecha, izquierda,
socialista pierden significado, e intentan encubrir objetivos más inmediatos y
terrenales, que justificarán cualquier mezcolanza acuerdista para acceder a
cargos legislativos. Breves ejemplos: la asociación entre Massa y Stolbizer, quienes
hace menos de dos años compitieron por la Presidencia con “proyectos de país” supuestamente
distintos; el acuerdo entre “el Adolfo y el Alberto” con Cristina Kirchner, recientes
enemigos, para proteger su feudo provincial; o el legislador Gustavo Vera, que
suspendió su franquicia de distribución de rosarios bendecidos para buscar
renovar su cargo, ya no con Carrió, sino dentro de vertientes kirchneristas. No
sorprende entonces que los repetidos candidatos, en lugar de exhibir públicamente
sus antecedentes, méritos y proyectos propios, se aplicarán al vacío debate
entre quienes apoyen o critiquen al Ejecutivo.
Vale decir que con estos perfiles,
para poner en riesgo la gobernabilidad no es necesario esperar el resultado de
las elecciones. Pero será necesario que una vez finalizadas las mismas, se
analice una reforma constitucional que modifique las frecuencias electivas de
legisladores, se ajusten los requisitos de integración de listas (excluir
procesados), se especifiquen en detalle las obligaciones laborales, y se limiten
las posibilidades de reelección. Respecto a la estrategia de la utilización de
frases breves, es oportuno recordar algunas vernáculas, que por época, autor y poder
de síntesis, reflejan adecuadamente nuestro devenir político en las últimas
décadas. Vayamos por orden cronológico.
A comienzos del gobierno de Menem
en 1990, el gremialista gastronómico Barrionuevo declaró que “hay que tratar de no robar por lo menos por
dos años”. Transcurridos veintisiete años desde entonces, en la actualidad ese estado
de beatitud exigiría como mínimo un período presidencial completo. Veinte años
más tarde, en un reportaje publicado en La Nación, el barrabrava boquense Rafael
Di Zeo explicó que su impunidad reside
en “tener los teléfonos del poder”. Excelente síntesis para definir lo que se denomina
trama delictiva, que interrelaciona a políticos, sindicalistas, empresarios, jueces,
fiscales y fuerzas de seguridad.
Pero quizás el ejemplo más
valioso, por haber sido protagonizado por trabajadoras alejadas de los círculos
de poder, se presentó recientemente durante el paro general de la CGT el seis
de abril. Tres mujeres dueñas de una estación de servicio de Lomas de Zamora, fueron
amenazadas por un grupo de patoteros del gremio para que dejaran de expender
combustibles. Una de ellas les gritó: “mañana vas a ir vos al Banco para
levantarme el descubierto, pelo…?” (el insulto final, hay que reconocer que se
ajustó a los personajes). Quedó como pocas veces expuesta la distancia que
existe entre los ciudadanos comunes que
necesitan de su trabajo diario para vivir y progresar, con los eternos
sindicalistas y políticos sin obligaciones laborales de cumplimiento efectivo,
ni urgencias salariales. Con o sin paros, siempre ganan.
Buenos Aires, 11 de mayo 2016
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