miércoles, 28 de noviembre de 2018

GUERRA ENTRE CHICHO Y TOTÓ

La presente es una historia basada en hechos reales, y sin desenlace conocido. En el año 2015 en un partido por la copa Libertadores entre Boca y River, en el entretiempo un delirante apodado “Panadero”, burló los exigentes controles arrojando a la salida del campo de juego gas pimienta a los jugadores de River. De inmediato ingresó al campo de juego el “capo” de este club, conocido como Chicho, exigiendo y logrando la suspensión el partido. Tras lo cual Chicho acordó con Totó, el capo de Boca, que la Conmebol decidiría el camino a seguir. Chicho, pícaro, en plena madrugada pidió un diagnóstico oftalmológico de sus jugadores afectados, y con el mismo en mano tomó un vuelo a Asunción para reclamar con éxito a la Conmebol que den el partido por ganado a su club. Totó quedó caliente. Hace pocos días, en un nuevo partido por la Libertadores entre ambos clubes en cancha de River, el ómnibus con los jugadores de Totó fue apedreado por hinchas del club de Chicho. Ni lerdo ni perezoso, Totó llevó a un jugador al oftamólogo, quien certificó un problema ocular. El partido fue suspendido. Ya más relajados, en medio de sonrisas y con la presencia de los “capos di tutti capis” internacionales, conocidos como “el franchute” y “el paragua”, más el argentino apodado “el Comandante”, Chicho y Toto firmaron un “pacto de caballeros” para fijar nueva fecha para el partido. Tranquilizado, “el franchute” voló en business a Europa, para regresar en esta semana a nuestro país también en business, a fin de enseñar a los líderes del G-20 como se maneja un negocio con éxito. Pero aprovechando el aflojamiento de tensiones, Totó consumó la “vendetta”. Presentó un reclamo ante la Conmebol para que den por ganado a su club el partido. Ante ello, “el paragua” citó de urgencia a Chicho y a Totó a la sede de la Conmebol, para buscar una salida a la situación. Entre las alternativas no se descarta efectuar el partido en Pekín; eso sí, sin público. Este enfrentamiento ha generado gran preocupación en los “clanes” futboleros, ante el temor que Chicho y Totó contraten sicarios y corra sangre. Aprovechando el G-20, se han detectado a varios de ellos disfrazados de diplomáticos o guardaespaldas, bajo nombres claves como Caverna, el Polaco, el Oso, Loquillo, el Animal, Patón, entre otros. El más sensible del grupo conocido como Bebote, está preso. Por las dudas, el arzobispo Radrizzani está preparando una misa. 

Buenos Aires, 28 de noviembre 2018 



No hay comentarios:

Publicar un comentario