miércoles, 27 de febrero de 2013

COMENZÓ LA CAMPAÑA ELECTORAL (primera parte)


En octubre próximo se realizarán las elecciones legislativas para renovar la mitad de los miembros de la Cámara de Diputados por el período 2013-2017, y un tercio de la Cámara de Senadores por el período 2013-2019. Previamente en agosto, las agrupaciones políticas deberán llevar a cabo las primarias (comúnmente conocidas como internas), abiertas, simultáneas y obligatorias, para elegir a sus candidatos.

El ciudadano común pensará razonablemente que para dichos actos eleccionarios aún falta tiempo, pero no para quienes actúan y especialmente viven de los cargos políticos. Se responderá que más allá de los deseos particulares, existen las limitaciones que impone la legislación electoral vigente, pero el cumplimiento de las leyes no es una de nuestras virtudes. Si no es posible el recurso de la “interpretación” de las leyes acorde nuestros intereses, muchas veces por parte de los mismos que las promulgaron, lisa y llanamente se las incumple. Por ello analizar el proceso preelectoral desde ya, a seis meses de las elecciones primarias, será mucho más útil para el votante que recién prestar atención a los candidatos durante el período de campaña. Ello es así porque los políticos involucrados en este período priorizarán sus situaciones personales, especialmente los que desean repetir como diputados y senadores, por sobre la elaboración en bien del país de construcciones políticas serias y valederas con visión de futuro.  

El devenir político diario se encuentra condicionado por mensajes diversos en los que muchas veces es difícil detectar lo cierto de lo especulativo, o lo posible de lo delirante. Sin embargo el transcurso del tiempo no debe ser en vano, porque muy posiblemente lo que sucederá en octubre próximo ya pasó anteriormente. En principio es muy difícil que el voto ciudadano pueda evitarlo en lo inmediato, pero sí podemos plantear temas que a la clase política no le interesa incluir en su agenda, pero que debería responder ante los requerimientos e inquietudes de la ciudadanía, independientemente de sus simpatías o ideologías, como forma de aproximarse a la valía y honestidad intelectual de los candidatos. Citemos un ejemplo.

Recientemente en una solicitada a toda página en los principales medios gráficos, el diputado Francisco De Narváez planteaba a la sociedad “Es Ella o Vos. Y nosotros estamos con Vos”. Pero “Vos”, yo, Ud., somos ciudadanos con mayor o menor nivel de información, que deberemos votar para ser “representados” en función de los compromisos que asuma el candidato. Por lo que la pregunta a formular a De Narváez y al resto de los candidatos debería ser: que hiciste VOS cómo legislador en los últimos cuatro años? Cómo votaste las leyes que implican grandes compromisos económicos para el país a futuro? (jubilaciones, reestatizaciones, decretos de necesidad y urgencia; manejo de las reservas del Banco Central); qué control legislativo realizaste de los compromisos asumidos por el Ejecutivo en la aprobación de las leyes? Cuál fué tu nivel de asistencia a las reuniones de comisiones y sesiones legislativas? Qué proyectos de ley presentaste?

Esta información es esencial en una instancia en que la minimización de los partidos políticos hace que los candidatos carezcan de estructuras políticas sólidas que los respalden, permitiéndoles un manejo personal y autónomo una vez asumido el cargo. Hasta no hace mucho tiempo era impensable que los partidos justicialista, radical y socialista no  participaran de una elección a nivel nacional en carácter de tales. Sin embargo, no lo hicieron en las últimas elecciones ni lo harán en la próxima. En su lugar veremos siglas tales como Frente para la Victoria, UDESO, FAP, u otras fantasías similares, que se caracterizan precisamente por ser flexibles receptáculos de oportunidades en momentos electorales, en lugar de constituir estructuras políticas consolidadas, y detalle no menor, interconectadas en el ámbito nacional. Paradójicamente, los mismos políticos que promueven variadas y mutantes nuevas alianzas, critican a la recordada Alianza triunfante en la elección presidencial de 1989, muchos de cuyos integrantes, encabezados por el renunciante vicepresidente Carlos Alvarez, forman parte del actual gobierno. Una torpeza política quizás? Si de mantener a los mismos políticos coptando los principales cargos de representación se trata, debemos evaluarla no como torpeza sino como estrategia.  

Incursionar en un análisis más detallado que avale las hipótesis planteadas, exige delimitar los campos de estudio, diferentes entre sí, pero necesariamente interrelacionados. A tal efecto podemos destacar los siguientes aspectos:
1)      Antecedentes inmediatos: elección nacional legislativa de 2009, y presidencial de 2011.
2)      Marco legal electoral existente
3)      Puja política actual y proyección de la elección legislativa de 2013 en la presidencial de 2015.
4)      Porqué hay frentes, alianzas y coaliciones, y no partidos políticos consolidados?
5)      El cargo de representación legislativa debe ser del partido o de la persona?
6)      Campañas publicitarias: diferenciar entre la promesa y lo posible.

Iremos desgranando cada uno de estos aspectos en futuras reflexiones, para no desaprovechar esta posibilidad de análisis y crecimiento cívico. Si bien es impensable  que en los escasos ocho meses que restan para la elección nacional se produzcan cambios estructurales de fondo, se puede sembrar el camino para llegar en las mejores condiciones posibles a la elección presidencial de 2015. El equilibrio de poderes y la alternancia democrática en una república son conceptos a los que, al menos públicamente, todos adhieren. Pero como este principio usualmente no se promueve desde el poder, el buen político es el que lo hace posible desde el llano.

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