miércoles, 26 de febrero de 2014

COIMAS EN EL SENADO: FALLO PARA LEER Y RECORDAR (conclusión)

En la última reflexión recordábamos a los actores más importantes que dieron lugar al caso conocido durante más de una década como “coimas en el Senado”, para mensurar más adecuadamente el reciente fallo judicial con la absolución de todos los acusados. Un aspecto que no debiera sorprender, es que todos los funcionarios mencionados en el fallo se encuentran hoy vigentes, hayan sido aliancista ayer y kirchnerista hoy, o kirchnerista  ayer y renovador hoy.

Transcribiremos aspectos sustanciales de las precisiones preliminares emitidas en diciembre pasado por el Tribunal Oral Federal Nº 3 integrado por los jueces Guillermo Gordo, Miguel Pons y Fernando Ramírez (que reemplazó a Gerardo Larrambebere), y cuya entrega de fundamentos se hará el próximo 31 de marzo. Cierto es que, en aras de una síntesis, ciertas frases textuales encomilladas pueden sospecharse de estar fuera de contexto, como así también el sinnúmero de declaraciones mediáticas que realizarán diversos personajes políticos, gremiales y judiciales involucrados. Lo ideal es que el ciudadano no necesite de intermediarios, sino lea fundamentación de los jueces disponible en Internet, y juzgue por sí mismo.

El inicio del fallo señala que los sucesos fueron entregados a la sociedad “de manera irresponsable y sin fundamentos, por conocidos actores de la época, alentados, de igual modo, por el dr. Carlos Liporaci, primer juez de la causa….”. Más adelante expresa que “ la prueba producida en el debate y las demás circunstancias del proceso permitieron acreditar, sin lugar a dudas, que los hechos imputados no existieron”. Al respecto se describe detalladamente cada uno de ellos, y se expresa que “la única fuente de esta disparatada versión… son los inconsistentes y autocontradictorios dichos de Mario Luis Pontaquarto…”, ratificando seguidamente que “el presunto arrepentido se contradijo, se desdijo y corrigió sistemáticamente, con el objeto de adecuar su historia a los datos objetivos que surgían a medida que se producía la prueba….”. Cabe destacar, más allá de la estrategia jurídica, que los propios abogados de Pontaquarto aseguraron descreer de la versión de su cliente.

Los jueces dejaron en claro que a lo largo de todo el juicio, con más de 300 testimonios, no existieron testigos que confirmaran ninguno de los dichos de Pontaquarto (su supuesto ingreso al despacho presidencial cuando De la Rúa autorizó los sobornos; su concurrencia a la SIDE para retirar el dinero de los sobornos; sus trayectos y lugares para efectivizar la entrega del dinero, etc.). Pero sí destacaron graves irregularidades que se deberán juzgar en una instancia futura: el falso testimonio de la testigo Sandra Patricia Montero; “ la parcialidad de algunos de los jueces que intervinieron en la instrucción, en particular del dr. Daniel Rafecas…” y el Procurador Fiscal Federico Delgado; la intervención de la Oficina Anticorrupción encabezada por Julio Vitobello; la reunión que Pontaquarto mantuvo, previo a su denuncia concretada el 12 de diciembre de 2003,  con quien era Jefe de Gabinete, dr. Alberto Fernández; la reunión, siempre previo a la denuncia, que con la intervención y presencia del hijo del fallecido dirigente socialista Alfredo Bravo, llamado Daniel, tuvo con el ese entonces Jefe del Gobierno de la Ciudad Aníbal Ibarra, quien después nombró a Bravo director de Deportes. Con respecto al ex jefe de gobierno, los jueces afirman que “quedó patentizada en el debate la mendacidad del dr. Aníbal Ibarra”, y que tanto Ibarra como Bravo incurrieron en “imprecisiones y vaguedades” al intentar aclarar el motivo de la reunión con Pontaquarto.

El mencionado Daniel Bravo es un personaje a recordar en el terreno de sospechosas “operaciones políticas”. Es quien en 2005 encontró “el anónimo” que acusaba al entonces candidato a jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires del ARI, Enrique Olivera, de poseer dos cuentas en el exterior no declaradas. Severísimo, Alberto Fernández, por lo visto también experto en estos menesteres, pidió aclaraciones a Elisa Carrió. La denuncia se comprobó falsa, pero perjudicó a Olivera en la campaña electoral. El relevante político Daniel Bravo también está implicado en el negocio de la reventa ilegal de entradas de River Plate, que entre otras consecuencias implicara la suspensión del fiscal Campagnoli.

Bajo la acusación de haber armado la causa con la complicidad necesaria del juez Daniel Rafecas, Alberto Fernández, Aníbal Ibarra y Daniel Bravo se supone serán denunciados penalmente. Pero lamentablemente el juego político de estos personajes, como no podía ser de otro modo, será pagado por todos los ciudadanos. El Tribunal Oral dispuso que la Oficina Anticorrupción, también responsable de la operación, deberá hacerse cargo de las costas del juicio, que en concepto de honorarios de los abogados se estima que superan los 10 millones de pesos. Paga el Estado con los impuestos de los ciudadanos.

Por ello es momento que los autoproclamados candidatos presidenciales que son legisladores, inicien su campaña ya, no desde lo inútilmente declamatorio, sino con la presentación de leyes realmente transformadoras. Por ejemplo, cuando funcionarios, fiscales y jueces motoricen denuncias sin pruebas y/o testimonios suficientes, se hagan cargo de las costas del juicio, en caso de que este se lleve a cabo. O cuanto menos, se inhabilite a los responsables del perjuicio fiscal para ocupar cargos públicos.

Será Justicia


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