jueves, 27 de marzo de 2014

COLAPSO JUDICIAL - AGENDA MARZO 2014

 El objetivo de una agenda que posibilite una visualización rutinaria del desarrollo de las principales causas judiciales de corrupción en el Estado, con la participación de funcionarios públicos, gremialistas y empresarios privados asociados para la sustracción de recursos públicos para  enriquecerse ilícitamente, aún a costa de vidas inocentes, pretende mostrar con claridad, si a esta altura fuese necesario, no solo la impunidad que protege a estos delitos, sino la imperiosa necesidad de reformular profundamente el funcionamiento de la Justicia Federal en particular, como así también los mal llamados “organismos de control” del Estado.

Es criticable que en esta tarea no colaboren legisladores que se dicen de oposición, y cuentan con amplias facultades e instrumentos para informar con mayor precisión acerca de las distintas causas y cronología de las actuaciones judiciales y administrativas, en su mayor parte dilatorias, cuando no lisa y llanamente destructivas de pruebas de los delitos. Al menos esta acción será más trascendente para la sociedad, que la de convertirse mensualmente en portavoces de índices de costo de vida de consultoras privadas, para señalar niveles de inflación reales que cualquier ama de casa que administra la economía del hogar conoce perfectamente. Es engañoso señalar que la corrupción generalizada es problema de “oficialismos”, pues necesita de una extendida complicidad, por acción u omisión, de jueces y fiscales, supuestos opositores, empresarios y gremialistas, usualmente autoproclamados combatientes contra  la corrupción.

Esta realidad la exhibió recientemente de una manera explícita e indubitable, el símbolo judicial que acompañó el devenir político de los últimos veinte años, con actores ora neoliberales, ora progresistas, y más recientemente, identificados con “la izquierda revolucionaria”: el inefable fiscal federal Norberto Oyarbide. La importancia del hecho no reside en descubrir una mecánica de corrupción, y mucho menos discriminar entre inocentes y culpables, sino que la mecánica fuera transparentada por Oyarbide (oficialización de la misma), y que los partícipes fueran todos responsables (que es lo que exige una trama de corrupción). El tercer punto de esta secuencia  está a futuro predeterminado: disolución de la causa a lo largo del tiempo, comenzando por una extrema lentitud investigativa.  Qué confesó Oyarbide, si a un juez le cabe “confesar”?

Primer acto: el juez ordenó allanamientos a supuestas cuevas de dinero con eventuales prácticas de soporte de negocios ilícitos y lavado = en el allanamiento los policías verificaron irregularidades e intentaron coimear = el financista afectado tenía contactos políticos y se comunicó con varios de ellos = actuó el segundo de la Secretaría Legal y Técnica, señor Liuzzi, llamando al juez = el juez suspendió de inmediato el procedimiento = el señor Liuzzi había sido sobreseído por Oyarbide en una causa de enriquecimiento ilícito = el crecimiento del funcionario se produjo como es de suponer desde su incorporación a la función pública = como resultado del escándalo el periodismo de investigación detectó antecedentes del financista con otras empresas en Mendoza, con gestiones financieras no claras  entre funcionarios y contratistas del Estado = algunas de estas empresas se están cerrando a gran velocidad.

Segundo acto: supuestos opositores pidiendo la inmediata renuncia del juez = el caso ingresa al Consejo de la Magistratura, que como todo organismo de control, está en manos de opositores pero tiene mayoría de votos oficialistas (de ser necesario puede sumarse un voto supuestamente opositor) = comienza un trámite lo más lento posible = se autoriza que Oyarbide haga su descargo por escrito en un plazo de veinte días, para evitar errores de ortografía = Oyarbide seguirá en su cargo hasta que él lo decida = la financiera con contactos políticos seguirá trabajando, quizás bajo otra razón social = los candidatos en campaña dirán que de alcanzar el poder combatirán la corrupción.

Pregunta ingenua: no deberían actuar los precandidatos y sus agrupaciones desde hoy, a través de sus votos como legisladores en donde tengan representación, y presentando proyectos de ley  creativos e integrales que afecten seriamente la trama de impunidad, y que de no obtener mayoría para su aprobación, pasen a formar parte de sus plataformas electorales?  Tema interesante para otra reflexión.


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