jueves, 3 de abril de 2014

LA DESTRUCCIÓN DE LA ESCUELA PÚBLICA

La momentánea resolución del ya rutinario conflicto salarial docente en varias provincias, con especial impacto y repercusión en la provincia de Buenos Aires, hace oportuno que, con los indefensos alumnos ya en las aulas, reflexionemos sobre las impericias políticas y gremiales, inconsistencias argumentales, y desprecio por la obligación de educar inherente al Estado, que exhibió claramente el conflicto docente.

Los inaceptables 13 días sin clases en la principal provincia del país, cuyas víctimas fueron quienes la política marketinera denominan “maravillosa niñez y juventud”, excede largamente al ámbito docente, para incursionar en las enormes falencias de la   organización del Estado para brindar los servicios básicos a los que está obligado: educación, salud y seguridad. Esta patología de fondo  debería ser objeto de propuestas transformadoras de corto y mediano plazo por parte de quienes pretendan conducir los destinos del país a partir del 2015, y que la “década ganada” no resolvió. La distorsión conceptual y operativa del Estado alcanza tal magnitud, que responsabiliza a la clase política en su conjunto, por lo que no debe ser ocultada al amparo de tramposas discusiones entre supuestos oficialistas u opositores coyunturales, pues sus roles pueden intercambiarse según los beneficios personales o sectoriales que se obtengan.

Variadas declaraciones públicas de funcionarios, políticos y gremialistas eternizados en sus roles, mezclan oportunismos, engaños e ignorancia, y eluden las preguntas de fondo y sus consiguientes respuestas. La primera de ellas es explicitar que para cualquier negociación, se deben establecer las bases referenciales de una política salarial acorde a la estructura pública, e identificar sus metodologías de actualización. Cuando se señala que un sueldo es alto o bajo, cuáles son los parámetros? Los salarios de la administración pública en general, interrelacionando médicos, policías, judiciales, poder legislativo o empleados de la banca oficial?  Cuáles son los pisos de referencia para conformar una pirámide: salario mínimo; canasta familiar básica?  Cuáles son las pautas horarias, de responsabilidad y formación profesional para responder al viejo concepto de equidad que reza “a igual trabajo y responsabilidad igual salario”?  Cuando se habla de paritarias testigo con porcentajes de referencia, quienes deben acoplarse a quién? Los públicos a los privados o viceversa, y son los empresarios privados quienes esperan que el gobierno establezca salarios públicos con el menor aumento posible con gremialistas amigos, para luego trasladar esta pauta a sus negocios privados?

Cualquiera que intente dar respuesta a estos interrogantes y analice la creciente distorsión de las estructuras del Estado, agravada por la permanente creación de organismos tanto nacionales como provinciales que utilizan subterfugios legales inadmisibles para atribuirse la categoría de económicamente autárquicos pese a que se sustentan en la percepción de ingresos públicos, dando lugar a la destrucción de pirámides salariales equitativas, no se debería sorprender por la reiteración de conflictos salariales y degradación de los servicios públicos.

En el Estado las paritarias tienen una convocatoria natural, que es previo a la aprobación de los presupuestos nacionales y provinciales, que consisten en el cálculo de ingresos (recursos) y  egresos (gastos), proyectados a un año . El presupuesto de la provincia de Buenos Aires aprobado para todo el año 2014 hace escasos tres meses, ascendió a poco más de 180 mil millones de pesos, destinándose a Cultura y Educación por todo concepto la suma de 53 mil millones de pesos. Más aún, como el presupuesto incluía endeudamiento internacional, fue aprobado por una mayoría de 2/3 de la Cámara de Diputados. El gobernador Scioli destacó esta aprobación como una muestra de “madurez política” de legisladores oficialistas, opositores y dirigentes gremiales. Claro está, no  informó que el presupuesto no incluía pautas salariales.

El resultado era inevitable. Una vez finalizada la temporada estival y las prematuras exhibiciones públicas de prematuros candidatos, a una semana del inicio del ciclo lectivo la madurez política y gremial estalló. Sin bien el daño está hecho, los días de enseñanza irremediablemente perdidos por millones niños pueden tener el paliativo que los padres  expliquen a sus hijos que significa “madurez política y gremial” en la Argentina de hoy.


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