miércoles, 1 de abril de 2015

VELADAS AMENAZAS PREELECTORALES (nota II)

En la anterior reflexión recordamos el contexto político con el que se encontró la Alianza cuando asumió en diciembre de 1999. Analizaremos hoy el económico, en base a un cuadro comparativo estructurado sobre dos coordenadas: económicas (horizontal), con datos oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores hasta el 2003, y temporales (vertical), indicando años claves de gobierno. Partiremos desde diciembre de 1999 (venció el mandato de Menem y asumió De la Rúa), hasta diciembre 2014 (gestión Cristina Kirchner).

PERÍODOS
INDICADORES ECONÓMICOS
Deuda externa en millones de dólares
Deuda interna en millones de dólares
Reservas BCRA en millones de dólares
Tipo de cambio    pesos x dólar
Inflación (IPC) %
Desocupación %
Diciembre 1999 (Menem)
145.289
 no se indica
27.831
1,00
-1,80
13,80
Diciembre 2001        (De la Rúa)
166.272
no se indica 
19.425
1,00
-1,50
18,30
Diciembre   2002 (Duhalde)
156.748
no se indica 
10.485
3,09
41,00
17,80
Diciembre 2003 (Kirchner)
164.645
no se indica 
14.119
2,96
3,70
17,30
Diciembre 2014 (Kirchner)
140.000
21.500 
31.443
8,58
23,90
7,50
Junio 2015
pendiente
pendiente
pendiente
pendiente
pendiente
pendiente
Deuda externa a junio 2014 (Ministerio de Economía – último dato oficial) = u$s 161.500 millones.
Se restaron u$s 21.500 identificados como deuda interna (préstamos del BCRA y Anses durante 2014)

Reiteramos que los datos son oficiales, incluyendo el año 2014, pese a supuestos falseamientos y/o ocultamientos de indicadores económico-sociales por parte del Indec y Banco Central, iniciados hace seis años. Aún así, sorprenden ciertas similitudes con la crisis 2001-2002. Históricamente, el desencadenante al menos explícito de las crisis internacionales fueron  “deudas externas impagables” (recordemos México; Rusia y Grecia hoy), que inevitablemente se originan en enormes corrupciones políticas sustentadas en acciones mancomunadas entre buitres vernáculos (pueden ser de izquierda o de derecha) y buitres foráneos (también con amplitud ideológica). Unos y otros no están para perder tiempo en debates acerca si los corruptos son de derecha o izquierda.

La diferencia con el 2002 reside en la actual solidez financiera de los Bancos, que han sido uno de los grandes ganadores del llamado modelo, sin necesidad de arriesgar capital en créditos. Como contrapartida, en el 2014 se destaca un indicador no relevante en el 2002, como consecuencia de la captación por parte del Tesoro (Gobierno), de fondos del Banco Central, Anses, y en menor medida Lotería Nacional y Pami: la deuda pública interna (21.500 millones de dólares). Dichos Organismos recibieron en garantía Bonos y Letras emitidas por el Estado, mayormente con vencimientos de corto plazo (entre 12 y 16 meses). Es como prestar dinero recibiendo en garantía pagarés. Al acreedor le quedan dos opciones: rezar que al vencimiento le paguen, o contratar barras bravas para cobrar por las malas. (dudamos que Anses opte por la segunda alternativa). La deuda interna tiene un beneficio adicional. En caso de “default”, ningún Organismo internacional se quejará. Por ello los candidatos, sean oficialistas u opositores, antes que realizar promesas aisladas e inconsistentes, deberán explicitar ante la ciudadanía los reales indicadores macroeconómicos y sociales vigentes. 


En la próxima reflexión cerraremos “Veladas amenazas preelectorales” con conclusiones comparativas entre la crisis 2001-2002 y la situación actual. El objetivo es que no se utilicen pasadas crisis como engañosos recursos publicitarios preelectorales, sino para que la clase política no repita los lamentables acuerdos llamados de “salvación nacional” de ese entonces. 

miércoles, 25 de marzo de 2015

VELADAS AMENAZAS PREELECTORALES (nota I)

El reciente acuerdo UCR-PRO-Coalición Cívica para conformar una alternativa de gobierno nacional, provocó una inmediata campaña de desprestigio, asimilándolo al acuerdo entre la UCR y el Frepaso bajo el rótulo de Alianza, que asumiera el gobierno en 1999. Esta amenaza no puede dejarse pasar por alto sin ser analizada, por la simple razón que habrá muchos interesados en que a partir del 10 de diciembre de 2015, el “golpe duro” se repita. Los afectados, tanto en el pasado como en el futuro, no serán los eternos políticos y grandes sectores económicos asociados, sino los ciudadanos comunes, con independencia de sus afinidades partidarias o ideológicas.

El análisis debe realizarse basado en dos contextos fuertemente interrelacionados e igualmente importantes: 1) el político; 2) el económico. En esta nota resumiremos el político. El presidente De la Rúa, que encabezara la Alianza, asumió el 10 de diciembre de 1999, tras 10 años de gobierno de Caelos Menem, del Partido Justicialista. No juzgaremos la herencia económica, que profundizaremos en la próxima nota. Políticamente, el nivel de sustentación del gobierno de la Alianza era el siguiente:
Gobernaciones.- El PJ trece (entre ellas Buenos Aires; Córdoba y Santa Fe); UCR siete (se destaca Mendoza); Frente Grande en la ciudad de Bs. As.; Movimiento Popular en Neuquén, y Cruzada Renovadora en San Juan.

Senadores.- El PJ cuarenta; UCR veinte; Frepaso uno; Bloques provinciales nueve.

Diputados.-  El PJ cien; UCR ochenta y cinco; Frepaso treinta y seis; Bloques provinciales diecinueve; Bloques unipersonales (que nadie votó) cuatro.

Intendentes del conurbano.- Salvo Posse en San Isidro, y Enrique García en Vicente López, en ese entonces ambos en la UCR, todos los principales municipios estaban en manos del PJ. Doce de los llamados “barones del conurbano”, a la fecha llevan más de 12 años en el cargo. Alejandro Granados, con licencia para ser Ministro de Seguridad de Daniel Scioli, lleva 19 años como intendente de Ezeiza. En los casos de Posse (San Isidro) y Mussi (Berazategui), las intendencias pasaron de padres a hijos.

Actitud del Frepaso.- Su vicepresidente y máxima autoridad, Carlos Alvarez, insólitamente renunció al cargo a los 272 días de asumido, dando comienzo al “golpe duro”. Más grave aún, gran parte de sus treinta y seis diputados votaban contrariamente a la reestructuración de deuda pública de su propio gobierno. Carlos Alvarez y la plana mayor del Frepaso son desde hace años altos funcionarios del gobierno justicialista kirchnerista.

Emisión de cuasi monedas provinciales.- Ante la falta de disciplina fiscal de distintos gobiernos provinciales, con los consecuentes déficits acumulados durante el gobierno de Menem (promovido como una exitosa modernización del país), los gobernadores tuvieron un inédito rapto de independencia federalista. Quince provincias emitieron sus propios bonos que actuaban como sustitutos de la moneda de curso legal, para pagar parcialmente sueldos y servicios al Estado. Se llegó a acumular cerca de 8.400 millones de pesos, equivalente en ese entonces, a casi el 50 % de la circulación monetaria. La provincia de BS. As., conducida por Carlos Ruckauf, actual diputado nacional, emitió el recordado Patacón, con vencimiento en julio de 2002. 

20 de diciembre de 2001.- Cae el gobierno de la Alianza, con la renuncia de De la Rúa. Un párrafo de la misma expresa: "Mi mensaje de hoy para asegurar la gobernabilidad y constituir un gobierno de unidad fue rechazado por líderes parlamentarios”.

Elecciones presidenciales del 2003. Ante el temor que provocó en la clase política el reclamo social “que se vayan todos”, los partidos políticos se mimetizaron tras diversas etiquetas. El PJ inauguró el método de trasladar sus internas a la elección general. Se presentaron Menem (24,45 %), Kirchner (22,24 %), y Rodríguez Saa (14,11 %). El radicalismo sufrió un desbande que se tradujo en nuevos partidos: López Murphy (16,37 %) y Carrió (14,05 %). La UCR, con Moreau a la cabeza, alcanzó el 2,34 %.

Lo descripto se sustenta en “información dura”, intentando soslayar en lo posible adjetivaciones y subjetividades. Constituye una buena base comparativa con el contexto actual, y fundamentalmente con el que surja tras la próxima elección. Queda claro que para superar al Partido Único y no repetir la historia, se deberán consolidar acuerdos y estrategias electorales serias y coherentes, en todo el ámbito nacional. Para concluir, un dato no menor: casi todos los políticos intervinientes en la crisis 2001-2002, se encuentran hoy en altos cargos públicos.


En la próxima reflexión analizaremos también con “datos duros” preferentemente oficiales, el contexto económico desde diciembre 1999 a diciembre 2014.

miércoles, 18 de marzo de 2015

EL DISFRAZ DE LAS IDEOLOGÍAS

Una ideología es un conjunto de ideas sobre realidades políticas, sociales, económicas, morales, entre otras, que identifican a un sistema como reformista; conservador; reaccionario; republicano; autoritario, etc.  Estas caracterizaciones no son tajantes; de serlo estaríamos en serios problemas. Por ejemplo, Stalin era de izquierda (comunismo), y Hitler de derecha (fascismo). Por cuál de los dos optaríamos?

En épocas electorales, cuando las ideologías abandonan el análisis meditado para fusionarse con el discurso político, se transforman en un producto envasado que se comercializa a los votantes a través de la propaganda, que inevitablemente adquiere tendencias totalitarias. Es usual escuchar “Nosotros somos el progresismo”, o bien “Nuestros adversarios representan la más rancia derecha”. El mensaje es: elegís progreso o atraso? A los buenos o a los malos? Señalaba Ortega y Gasset respecto a este juego de absolutos: “Ser de izquierdas o ser de derechas, es una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil”.

En países con sociedades democráticas evolucionadas, estos conceptos se canalizan a través de partidos consolidados de centro-izquierdas o centro-derechas, con capacidad de alternar en el ejercicio del poder, cosa que habitualmente sucede. Ejemplos: Partidos Demócrata y Republicano (EE. UU.); Socialista y Popular (España); Laborista y Conservador (Inglaterra); Concertaciones de derechas e izquierdas (Chile). Los diferencian aspectos específicos, con más o menos relevancia según la época, pero en ningún caso se plantea “yo o el caos”. Lamentablemente en Argentina desaparecieron los Partidos Justicialista y Radical como intermediadores entre la sociedad y la política, para transformarse en cáscaras protectoras de intereses dirigenciales casi hereditarios. Para gobernar, ambos fueron reemplazados por un Partido Único, en donde el PJ, integrado por quienes ejercen mayoritariamente funciones ejecutivas, solo es útil en casos de crisis, para hacerle recordar a la sociedad que sus integrantes son peronistas, aunque muchos no lo sean. Néstor Kirchner lo definió con precisión como “pejotismo”.

Valga tener presente este contexto para reflexionar sobre las múltiples manifestaciones públicas a las que dio lugar la reciente Convención Radical en Gualeguaychú, que aprobó el acuerdo entre la UCR, Pro y Coalición Cívica. Se utilizaron una vez más los ajados sellos de goma de derechas e izquierdas, destacándose las furibundas declaraciones de algunos dirigentes radicales, enojados por la entrega del “centenario partido” a la derecha. En su lugar, proponían acompañar al progresismo justicialista del Frente Renovador, y algún dirigente enmascarado, al gobernante justicialismo kirchnerista. Un encolerizado senador-empresario anunció una posible ruptura del partido. Los que lo deseen y no respeten las decisiones de las mayorías, tienen el derecho de abandonar la UCR para formar otro partido, o bien incorporarse a otra alternativa electoral. Sería saludable como inicio de una lenta recuperación radical futura. Pero ese derecho no los autoriza a comercializar en interés propio la sigla partidaria, ofreciéndose como radicales K, M o S.

Transcurridos más de 500 años de su muerte, quizás el denostado Maquiavelo preguntaría hoy al príncipe: su excelencia, está seguro que Aníbal Fernández; Amado Boudou; Daniel Scioli; Rodríguez Saa; Gildo Insfrán; César Milani; Gerardo Zamora; Lázaro Báez; Cristóbal López; Carlos Menem; Hugo Curto; José Alperovich; Gerardo Martínez; Francisco De Narváez, Beder Herrera, Daniel Peralta, entre otros, representan a la izquierda progresista?  Le sugeriría Maquiavelo: “ El príncipe que descanse en soldados mercenarios, no estará nunca seguro ni tranquilo, porque son ambiciosos, desleales, valientes entre los amigos, pero cobardes cuando se encuentran entre los enemigos; porque no tienen temor de Dios ni buena fe con los hombres”.


Hoy, los ajados políticos que intentan entretenernos con estériles debates ideológicos, siquiera conocen como se integrarán las grillas de candidatos a las gobernaciones y cargos legislativos (estos últimos definidos en quinchos con asados mediante). Se está en plena etapa de “escucho ofertas”. Es de esperar que una vez concluida, conozcamos los planes de gobierno de los candidatos. Pero inmerso en el fárrago verbal se pretende instalar un concepto que no se puede dejar pasar por alto.  Asimilar el acuerdo UCR/PRO/Coalición Cívica con la Alianza que alcanzó el gobierno en 1999, semeja a una velada amenaza, no meramente propagandística. Por ello, analizaremos en la próxima reflexión diferencias y similitudes con el 2001-2002.

miércoles, 11 de marzo de 2015

EL ENIGMA RADICAL

El próximo sábado la Unión Cívica Radical realizará una Convención Nacional en la ciudad de Gualeguaychú (Entre Ríos), para definir una estrategia con vista a las elecciones presidenciales de este año. No será una Convención más.

La recurrente anomia radical que provocó la desaparición física de Raúl Alfonsín, se manifiesta dramáticamente en las posturas anárquicas cuando no oportunistas de sus dirigentes. Son responsables, entre otras consecuencias, del ejercicio ininterrumpido del Partido Justicialista en el ejercicio del poder presidencial durante los últimos 25 años, parcialmente compartido en los años 1999-2001. Tras el necio torneo de egolatrías que exhibió UNEN en su corta existencia, la dirigencia radical parece embarcada una vez más en una operación de salvataje personal, en lugar de definir una estrategia destinada a que la ciudadanía tenga una opción electoral coherente y con extensión territorial, acorde con una democracia. Cobos y Ricardo Alfonsín proponen que el radicalismo concurra a elecciones sin alianzas importantes, facilitando el camino para la continuidad justicialista. Sanz pretende llegar a un acuerdo con el PRO. Gerardo Morales clama acoplarse al justicialismo Renovador de Massa. Moreau, si es que continúa en el Partido, alaba sin ruborizarse al justicialismo kirchnerista como continuidad de Illia y Raúl Alfonsín. Finalmente, aletea la posibilidad de dejar librado a cada distrito eventuales alianzas.

Para entender tanta incoherencia, solo hay que historiar los últimos 16 años.  En 1999 la UCR triunfó en la elección presidencial integrando la Alianza, llevando con vice al justicialista Carlos Alvarez, que abandonó el gobierno a los 272 días de asumido. En el 2003, la UCR se presentó sin aliados con Moreau a la cabeza, y sacó el 2,34 % de los votos. En 2007 Cristina Kirchner accedió a la presidencia con Cobos como vice, en la nefasta experiencia con los recordados “radicales K”. En la misma elección, la UCR asociada a partidos menores, llevó al justicialista Lavagna como candidato a presidente, y al radical Gerardo Morales como vice (sacaron el 16,91 %). En las elecciones presidenciales de 2011 Ricardo Alfonsín se presentó con González Fraga de vice, bajo la sigla partidaria UDESO (sacaron el 11,14 %). Además, Alfonsín llevó a los justicialistas José Scioli y Francisco De Narváez como precandidatos a senador nacional y gobernador de la provincia de Buenos Aires, respectivamente. Tal espíritu de unidad no confundió a los votantes. Scioli y De Narváez fracasaron en el usufructo del llamado melancólicamente “partido centenario”.

No es difícil comprender las razones por las que la UCR se ve impedida desde hace años de constituirse en una opción democrática de gobierno por sí sola. Es conducida por una dirigencia con renta permanente en cargos legislativos, que ha sentido y siente un placer casi sadomasoquista en ser utilizada preelectoralmente por distintas variantes justicialistas, que luego los menosprecian bajo el rótulo de “no saber gobernar” o de ser “traidores”. En lo inmediato la Convención deberá eludir las trampas de los intereses personales para nada ingenuos, enmascarados en falsas grandilocuencias, como derechas e izquierdas. Más importante sería explicar en que se han diferenciado tanto unas como otras en temas como la corrupción estatal-privada; manipulación de los poderes legislativo y judicial; crecimiento desaforado del juego en manos privadas; consolidación de las estructuras del narcotráfico con indisimuladas coberturas políticas.

Es momento de pensar en los miles de afiliados distribuidos en todo el país, muchos de ellos carentes de conducción y actividades partidarias permanentes y enriquecedoras. Ese capital humano merece sentirse parte de acuerdos programáticos integradores explícitos que tengan posibilidades sólidas de constituirse en opción viable al Partido Justicialista. Se debe pensar en presidencia, gobernaciones y legislaturas como un todo, y no como partículas descuartizadas según convenga a líderes territoriales, bajo el engañoso rótulo de “pureza partidaria”.

Cuando de ejercicio del poder se trata, el PJ no dubita en cobijar bajo el mismo paraguas a Menem, Kirchner, Alsogaray, Hebe de Bonafini, Boudou, Moyano, Gildo Insfrán, Gerardo Zamora, D´Elía, César Milani, “radicales K”, y hasta perdonar los pecados adjudicados al Cardenal Bergoglio, a partir de su elección como Papa.




miércoles, 4 de marzo de 2015

EL ENIGMA SCIOLI

Una anécdota define la personalidad de Scioli. Recién asumido como gobernador de Buenos Aires, concurrió a un programa televisivo ante un panel de periodistas. Interrogado sobre la quiebra de la tradicional empresa familiar de artículos del hogar “Casa Scioli”, respondió imperturbable que se debió a la política neoliberal de los 90. Sabido que ingresó a la política de la mano de Menem, logró lo imposible: el silencio de todos los panelistas. Uno de ellos lo rescató de la situación pasando a otro tema.

El tránsito ininterrumpido de Scioli por todos los gobiernos, y su capacidad de eludir definiciones políticas conflictivas es ampliamente conocida. Pero la referencia a Scioli como enigma no se refiere a su personalidad, sino a su condición de precandidato.

Así como sus actitudes parsimoniosas son motivo de crítica y aún de sorna, se debe reconocer que las manejó en pos de su carrera pública con enorme habilidad. Su pregonada “capacidad de diálogo” tampoco debería ser puesta en duda. Pero el diálogo político se ejerce en ámbitos específicos y restringidos. Lo que debe evaluar una sociedad son sus fines de interés general, principio aplicable a todos los precandidatos a futuro presidente. Plataformas de gobierno claras y concisas, por ejemplo, sería un excelente ejemplo de diálogos virtuosos.

Scioli será el candidato del gobierno. La expectativa  que el proyecto justicialista-kirchnerista se prolongue más allá del 10 de diciembre, exige el respaldo de la mayor cantidad de votos. Scioli es el único candidato del Frente Para la Victoria con posibilidades de sumar al piso del Frente votos independientes distraídos. Por ello es ingeniosa la estrategia de utilizar su presencia con silencios de libre interpretación, en eventos organizados o con presencia de “enemigos destituyentes” del gobierno.  O que lo critiquen Hebe de Bonafini o Luis D´Elía.

Sin embargo, su irrestricta lealtad y apoyo manifestados al matrimonio Kirchner a lo largo de doce años del gobierno, con presencia en la primera línea de todos los actos presidenciales y del Partido Justicialista, no logra la total confianza de la presidente Cristina Kirchner. En esta instancia decisiva, su ambigûedad ofrece demasiados interrogantes para el oficialismo. Razones no faltan. Despierta sospechas, por ejemplo, que medios de comunicación, analistas políticos y grupos empresariales, duramente críticos con la presidente Kirchner, sean a su vez extremadamente benévolos con Scioli, que no tuvo una gestión positiva en la provincia de Buenos Aires. Posee el 48 % del endeudamiento del total de las provincias con la Nación; no se ejecutaron obras de infraestructura trascendentes (hídricas; viales); disminuyó notoriamente la calidad educativa y se incumplió recurrentemente los días lectivos anuales previstos; la inseguridad en el conurbano alcanzó niveles dramáticos.

La historia muestra que en el justicialismo, quien abandona el poder no lo recupera. Pero tiene capacidad de daño. Aún Perón, en su retorno en 1973, estuvo fuertemente condicionado por quienes pretendían usufructuar su liderazgo. Es oportuno recordar tres antecedentes. Cámpora, por la absurda inhabilitación de Lanusse a Perón para ser candidato, lo representó y asumió la presidencia en 1973. Se mantuvo en el cargo solo 49 días, para dar lugar al líder tras un nuevo llamado a elecciones (ejemplo de fidelidad a Perón). El vicepresidente justicialista Carlos Alvarez, integrante de la Alianza que asumió en 1999, renunció a los 279 días de mandato, provocando una gran crisis política que culminó con la renuncia de De la Rúa 14 meses más tarde (ejemplo de instrumentación de inestabilidad política). Finalmente Néstor Kirchner, que accedió a la presidencia con el firme sostén del caudillo Eduardo Duhalde, pese a lo cual obtuvo un escuálido 22,24 % de los votos en primera vuelta, una vez consolidado su poder, se desembarazó prestamente de su promotor. (ejemplo del clásico unicato justicialista de conducción).


Cuál de las tres actitudes mencionadas adoptará Scioli en caso de alcanzar la presidencia? Sería oportuno profundizar hipótesis. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

QUÉ SIGNIFICA "GOLPE BLANDO"?

La propaganda política como la conocemos hoy es un fenómeno que surge en la primera mitad del siglo XX, con reglas y técnicas vigentes, direccionadas al manejo de la opinión pública entendida como masa. Para abarcar el mayor espectro social posible, se utilizan mensajes/definiciones breves e impactantes, primando lo emocional por sobre lo racional. Decir “Patria o buitres” no deja lugar a opciones. Mejor aún si buitres se asocia con foráneo. Asimilarlos con especies criollas, podría tener un peligroso efecto “boomerang” para políticos y empresarios patriotas. Reflexionaremos entonces sobre la puesta en escena de un nuevo concepto: golpe blando. En principio, suena bastante bien.

El sustantivo “golpe” debe ser complementado: se refiere a “golpe de Estado”, que implica la toma del poder político de manera rápida y usualmente violenta. Ofrece dos versiones: de carácter militar, ignorando la legitimidad constitucional, o llevado a cabo por sectores políticos internos o externos de un gobierno, utilizando normas constitucionales. Son conocidos como “golpes de palacio”. Hasta 1983 nuestro país sufrió solo golpes militares, que cobijaban a los sectores civiles involucrados. Pero como en la actualidad son impensables, más aún con un jefe de Ejército que proclamó su adhesión al gobierno, deberíamos manejar la hipótesis de golpe de palacio. En tal sentido, “golpe blando”  sugiere intención, desgaste, socavamiento. Pero “golpe duro” implica lisa y llanamente el reemplazo de un gobierno legítimo previo al cumplimiento de su mandato.  

Hubo un “golpe duro” a partir de 1983? Lamentablemente sí; en diciembre de 2001. Cabe entonces analizar los factores que lo posibilitaron, y si ellos se replican en la actualidad. Obviaremos situaciones de crisis económicas, sociales y aptitudes de conducción como justificativo del “golpe duro”, porque no solo estaríamos avalándolo, sino dejando de lado el invalorable instrumento de los acuerdos legislativos inter partidarios para afrontar estas crisis. Para ser más claro; en sociedades con verdadera cultura democrática, estos acuerdos se deben plasmar antes de voltear a un gobierno elegido en elecciones libres, y no después.

El gobierno de la Alianza conformada por la UCR y el Frente Grande asumió el 10 de diciembre de 1999, tras 10 años de gobierno de Carlos Menem. Las circunstancias económicas eran críticas, en especial en lo referido a pagos de deuda externa. La convertibilidad profundizaba la crisis. El entonces vicepresidente Carlos Alvarez, de la línea justicialista Frente Grande, por razones nunca explicitadas renunció en octubre de 2000, a menos de un año de gobierno. La mayoría de las provincias, en especial Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, eran gobernadas también por justicialistas, quienes además tenían mayoría legislativa. Carlos Ruckauf, gobernador de Buenos Aires, para encubrir el enorme endeudamiento de su provincia durante el período Menem, emitió moneda propia conocida como Patacón. La sociedad se manifestó a través de los cacerolazos, que fueron masivos e impactantes, pero pacíficos y no “destituyentes”. Pero Ruckauf, junto con pesados intendentes del conurbano, dirigentes gremiales y Partido Justicialista, instigaron al caos. El resto es conocido. El 20 de diciembre de 2001, con más de 30 muertos en diversas manifestaciones, el presidente De la Rúa renunció a su cargo.

Tras una semana caótica en la que se sucedían presidentes provisionales, se llegó a un “patriótico acuerdo” interpartidario. Se designó para completar el período al justicialista Eduardo Duhalde, quien había perdido las elecciones presidenciales tan solo dos años antes. La plana mayor del Frente Grande ocupa hoy cargos de relevancia en el gobierno, incluído Carlos “Chacho” Alvarez. Estas acciones responden a un  “golpe duro”.


Como los actores de ese entonces son hoy oficialistas en el mediano plazo, no existe ninguna posibilidad de repetir tan nefasta experiencia. La presidente Cristina Kirchner, para tranquilidad de los argentinos y normal funcionamiento de la democracia, concluirá su mandato en tiempo y forma, salvo decisión personal en contrario. Sin embargo, el “golpe duro” palaciego, debiera estar muy presente en la actual dirigencia personalista, mediocre y pusilánime, para establecer estrategias electorales consistentes, basadas en políticas transformadoras reales, y no solo declamadas. Caso contrario, se repetirá un “golpe duro”. El poder es un néctar muy apetecible. 

miércoles, 18 de febrero de 2015

TRAGICOMEDIA POLÍTICA CRIOLLA

Una tragicomedia es una obra dramática que combina elementos trágicos y cómicos, matizados con toques de sarcasmo y parodia.

14 de enero, en un poderoso país sudamericano. Un fiscal, al que el gobierno le creó una unidad especial para investigar un atentado terrorista contra una institución de la colectividad judía hace veinte años, anuncia que presentará una denuncia contra altas autoridades del país, por intentar desviar la investigación contra funcionarios iraníes acusados de su planificación e instigación. Incluye a personajes marginales especialistas en aprietes callejeros, devenidos en sutiles diplomáticos, y a un representante en el país de la comunidad iraní, que oficiaría de nexo con el exterior. Prestamente, el Canciller lee nerviosamente un comunicado oficial, negando la acusación.

Se dan a conocer escuchas telefónicas entre un emblemático piquetero y el nexo criollo-iraní. El juez a cargo de la causa declara de inmediato que no ordenó las escuchas. Un día más tarde se desdice, manifestando que las ordenó para los teléfonos del supuesto nexo local iraní. Legisladores opositores invitan al fiscal denunciante a concurrir ante una Comisión parlamentaria para ampliar la información. Este acepta. Una diputada del oficialismo expresa que asistirá al Congreso el acordado día lunes, pero “con los tapones de punta”. No para escuchar sino para preguntar. El día anterior a la reunión, 18 de enero, el fiscal aparece muerto en su departamento.

Ese mismo día un histriónico Secretario de Seguridad ingresa al departamento. Las cámaras lo captan siempre dinámico y hablando permanentemente por celular. Justifica su presencia en que debía verificar los protocolos del personal de vigilancia oficial, y resguardar el escenario del hecho. Lunes a la mañana. Un colaborador informático del fiscal se presenta ante la fiscal a cargo de la instrucción, para declarar que le entregó el día sábado un arma de fuego al fallecido. El 19 de enero, a través de una red social la Presidente aventura una hipótesis: el fiscal se suicidó? De inmediato altos funcionarios claman al unísono: el fiscal se suicidó.

El hiperkinético Secretario de Seguridad continúa con sus declaraciones a la prensa, incrementando la confusión. Ingresó al departamento un minuto antes o un minuto después que la fiscal? Se informa que las dos únicas puertas de acceso al departamento estaban cerradas por dentro. Aparece un enigmático cerrajero que abre la puerta de servicio “en dos minutos y con un alambre”. No tenía pasador por dentro. Días más tarde se descubre que había un tercer acceso: un pleno de equipos de aire acondicionado que conectaba la unidad del fiscal con la vecina, que estaba vacía y alquilada por un chino. Cunde el desasosiego; justo un chino, ahora que firmamos un convenio con el gigante asiático?

22 de enero. Siempre por red social, la Presidente manifiesta tener la convicción que el fiscal fue asesinado. Sin demora, altos funcionarios claman al unísono: al fiscal lo asesinaron. En la investigación, se constata que los custodios custodiaban poco. La fiscal los interroga: cumplieron los protocolos? Qué protocolos?, responden sorprendidos. De inmediato sus superiores los ponen en comisión y los denuncian ante la justicia. Los superiores aún mantienen sus cargos. El sistema de seguridad del lujoso complejo tenía muchas cámaras que no funcionaban. Los vigiladores privados anotaban ingresos y salidas en un cuadernito. Valijines y mochilas no se revisaban.

La hipótesis del asesinato exige sospechosos y motivos. Empiezan a surgir  extraños cambios de personalidad. El fiscal bueno, se transformó en malo. Un agente secreto criollo más famoso que James Bond durante décadas bueno, se transformó en malo. El colaborador informático de confianza del fiscal, de bueno pasó a malo. La ex esposa del fiscal muerto, que en su condición de jueza federal conoce el accionar de la justicia, solicitó ser querellante y aportar peritos de parte. El piquetero implicado clama protección. Una legisladora le pide públicamente al Comandante en Jefe del Ejército que no la mate.

Ante tal caos, develó el misterio el inefable Secretario General de la Presidencia, que recuerda a los tradicionales payadores criollos, capaces de improvisar sobre cualquier tema un recitado en rima acompañados de una guitarra. Concluyó que al pobre fiscal lo obligaron a presentar una denuncia, que para colmo, por su pobre elaboración jamás pudo ser redactada por un abogado. Llegado el momento de sostenerla, abrumado por la humillación que debería soportar, se suicidó.

Cae el telón ante la ovación de los espectadores. De improviso sube al escenario el director de la obra, y pregunta angustiado: hay un psiquiatra en la sala?


miércoles, 11 de febrero de 2015

USAR "KIRCHNERISMO" COMO FACHADA (Nota II)

Señalábamos en la última reflexión la continuidad estructural de conducción que caracteriza al sistema político argentino desde hace más de dos décadas, con la participación de los mismos actores. Ello como consecuencia de la desaparición del par dialéctico justicialismo-radicalismo, que actuara como soporte clarificador ante la sociedad, de diversas políticas de gobierno. En su reemplazo se utilizan las dicotomías neoliberalismo-progresismo o izquierda-derecha, más acordes con debates intelectuales. Lo que se mantiene inmutable y con envidiable complacencia es la corrupción.

El pasado diciembre registró tres hechos con fuerte contenido simbólico. El ex presidente Menem, condenado a siete años de prisión en la causa Contrabando de Armas, y denostado por el oficialismo por su responsabilidad en la década supuestamente “neoliberal”, concurrió excepcionalmente al Senado para posibilitar que el Gobierno supuestamente “progresista”, obtuviera quórum para aprobar el proyecto extemporáneo de elección de representantes en el Parlamento del Mercosur. La ley contiene un toque criollo: otorga a los elegidos fueros ante la Justicia. Ya no sorprende que en la Argentina, los procesados y condenados puedan ejercer cargos políticos y aprobar leyes, sin que nadie solicite desafueros.

Ante un descabezamiento de la cúpula del Servicio de Inteligencia, se hace público que la Bicameral legislativa de Control de los Servicios de Inteligencia de la Nación jamás cumplió con su función de control, tanto de objetivos como presupuestarios. La inacción se sustentó en el clásico verticalismo de la mayoría oficialista, y en el silencio cómplice de la minoría supuestamente opositora.

En la provincia de Buenos Aires, sin voces discordantes ni denuncias mediáticas, el Senado permitió la pérdida del estado parlamentario del proyecto de ley que obligaba a la publicidad de la declaración jurada de bienes de los más altos cargos políticos. Entre los que se niegan, se destaca el candidato presidencial del Gobierno, Daniel Scioli.

La ausencia de partidos políticos consolidados y la vigencia de un sistema electoral armado para limitar y/o distorsionar la capacidad del ciudadano de elegir, hace presumir que inevitablemente el entramado de poder vigente se mantendrá a partir de diciembre de 2015. Dentro de este contexto, la prioridad ciudadana debiera ser la de limitar daños futuros a los sectores más desprotegidos y clases medias, evitando repetir el “gran acuerdo nacional” de enero del 2002, en salvataje de políticos multipartidarios y empresarios.

Para ello deberemos evitar caer nuevamente en la trampa de centrar la campaña electoral exclusivamente en el Presidente que se va, como sucediera con Menem primero, y De la Rúa después. Son hábiles y maliciosas estrategias distractivas, que eluden compromisos concretos y factibles a futuro por parte de los candidatos, con el objetivo de “cambiar para que nada cambie”. En la actualidad, hasta Carlos “Chacho” Alvarez, uno de los grandes responsables de la crisis del 2001, es funcionario del gobierno en el exterior. La realidad es más pragmática. Políticos, empresarios, gremialistas y jueces, beneficiarios del sistema Planta Permanente en altos cargos públicos, (ironía de Jorge Asís), están con las piernas flexionadas para saltar al próximo “mejor gobierno de la historia”.


La ciudadanía deberá demandar a los candidatos con posibilidades de triunfo propuestas ciertas, relevantes y transformadoras, desde lo institucional, político, social y económico. Que tengan además el respaldo de un cronograma de implementación inmediata a partir de diciembre de 2015.  Esta obligación incluye, obviamente, al candidato del Frente para la Victoria Daniel Scioli. En próximas reflexiones plantearemos algunas de las problemáticas irresueltas y graves, en las que ningún candidato deseará asumir compromisos explícitos.

miércoles, 4 de febrero de 2015

USAR "KIRCHNERISMO" COMO FACHADA (parte I)

El asesinato/suicidio del fiscal Alberto Nisman, desnuda como ningún caso antes la continuidad de un sistema de poder. Gran parte de la dirigencia política, gremial, judicial y empresaria relacionada con los niveles de conducción del Estado, desde hace más de dos décadas se mantiene intacta. Son los mismos nombres, eventualmente con distintos cargos, pero siempre con poder de decisión, presión y/o representación.

En estas condiciones, en Argentina o cualquier otro país, una corrupción incontrolada de los poderes estatales es una natural consecuencia. Al punto que los viejos regímenes provinciales feudales y nepotistas de otrora, en lugar de ser superados por la continuidad democrática, se replicaron en el nivel de conducción de la Nación. El fenómeno se inició en 1989 con la asunción del presidente Menem. En este punto es necesario hacer un alto. Se intenta plantear un manifiesto antiperonista? Por el contrario. Han sucedido demasiados cosas en estas últimas dos décadas, como para seguir escudándonos, sea para el elogio o para la crítica, bajo el nombre de Juan Perón.

No le podemos adjudicar a Perón privatizar irresponsablemente YPF para hacerse de fondos, para que años más tarde, los mismos legisladores aprueben su estatización parcial irresponsable, también para hacerse de fondos. No se lo puede culpar porque esta matriz se haya replicado en aspectos estructurales de un país: rol del Banco Central; sistema jubilatorio; coparticipación federal Nación-provincias, políticas de servicios de inteligencia, y lo más grave, una planificada licuación de toda acción de control de actos de Gobierno, por parte del Poder Legislativo, la Justicia Federal, y Organismos Administrativos. Por ello no sorprende que hoy, más que investigar el deceso de Nisman, el debate gubernamental se centre en la transformación del Nisman bueno en Nisman malo, o como diría el ex juez  Zaffaroni, el engaño que sufrió “el pobre muchacho”.

Esta degradación política no merece involucrar la memoria de importantes figuras políticas del pasado, manipulándolas tras falsos debates ideológicos. No hay diferencia entre coimeros y/o asesinos neoliberales o progresistas. El esquema de poder vigente necesita además, de la manifiesta ineptitud de quienes la ciudadanía votó para que actúen como oposición. La mentada “escribanía legislativa del oficialismo”, necesita el imprescindible apoyo de los llamados aliados (rol para el que nadie los votó); tránsfugas (pasan de un partido a otro burlando al votante), y conversos (de feroces críticos pasan a fanáticos militantes, prebendas mediante). Por su parte, quienes mantienen el rol de opositores, solo atinan a justificar su inacción por su condición de minoría. Jamás leyeron las biografías de Alfredo Palacios y Lisandro de la Torre.

El rótulo de “peronista” no puede suplirse alegremente por los más modernizados “menemista” o “kirchnerista”, porque supondría negar a Perón. Lo que corresponde es definirse como justicialista, sin avergonzarse. A partir de entonces, analizar si el Partido Justicialista existe como tal, o solo es una cerrada maquinaria de poder. Al punto de brindar cobertura, por ejemplo, a un abrazo fraterno entre Boudou, Bonafini y Milani. El radicalismo, más formalista, mantiene sus estructuras partidarias prolijamente conformadas, pero carece de dirigentes con vocación de poder. Hay radicales K; radicales PRO; radicales Massa, radicales Unen, sin duda habrá radicales Scioli, y finalmente, radicales Moreau, comercializadores de la memoria de Raúl Alfonsín. Ante esta carencia de elementales principios éticos y de representación, sostener que será el votante quien decidirá su futuro, es falaz. Los radicales santiagueños votaron para que Zamora los represente como gobernador. Pero en el cuarto oscuro de la política les robaron la elección. Hoy Zamora es kirchnerista y nepotista.

El caso Nisman debe replantear las estrategias electorales para el 2015, por parte de quienes juegan a “yo quiero ser presidente”. Hoy solo ofrecen híbridas campañas marketineras, carentes de contenido y compromisos concretos. En lo inmediato se deberán conformar ofertas electorales sólidas y coherentes, que permita al nuevo gobierno afrontar las enormes dificultades políticas, sociales y económicas, sin afectar a las clases más vulnerables y medias, como sucediera en el 2002. Es verdad que una vez más nos encontraremos con los mismos actores de siempre. Pero a esta altura de los acontecimientos, pretender “lo nuevo” ya es imposible.



martes, 30 de diciembre de 2014

ÁRBOL NAVIDEÑO POLÍTICO

Los regalos navideños del año que concluye despertaron en los políticos una especial expectativa. Presurosos fueron los primeros en abrir los paquetes con su nombre, para comprobar si contenían la respuesta al motivo de tanta ansiedad: sus destinos políticos a partir del 2015. Quieren seguir perteneciendo a la más privilegiada y codiciada jerarquía laboral de nuestro país: la que Jorge Asís, con su habitual ironía, llamó la Planta Permanente de los altos cargos públicos. Los beneficiarios no son egoístas en el usufructo, sino que lo extienden a familiares directos y amigos.  

La sustitución de partidos políticos tradicionales consolidados por agrupaciones circunstanciales y amorfas bajo nombres rimbombantes como Victoria, Renovación y Unión, hace más compleja la estrategia de permanecer. Pero además genera una consecuencia nociva para la sociedad, que debe mantener con sus impuestos la estructura administrativa-institucional imperante; la multiplicación desmesurada de organismos y asesorías sin responsabilidades específicas, algunos de nombres estrafalarios, o más grave aún, designación de funcionarios en atractivos cargos con la misión de omitir, paralizar, ocultar. El mejor ejemplo son los mal llamados Organismos de Control. Esta desmesura se debe a la cobertura que la cofradía política, circunstancialmente oficialista u opositora, brinda a quienes deben dejar la Planta Permanente, sea por vencimiento de mandato, pérdida de elección, o compromisos políticos. La alternativa de bajar al llano para trabajar como un ciudadano más no está prevista.

Con un sistema al menos bipartidista consolidado, el esquema se clarifica. Dentro de los partidos A y B se generaban las disputas, los debates, las selecciones, hasta concluir en el candidato presidencial, equipo y propuesta. Pero desde hace más de una década, se ofrece a la sociedad agrupaciones sin identidad, cuyos objetivos casi exclusivos son alcanzar y/o mantener el poder. Las ofertas electorales se particionan en escasos y supuestos 25%, que obligan a permanentes negociaciones entre ellas, en transacciones al estilo de “escucho ofertas”. Obviamente, todo atisbo de plan de gobierno está ausente. Ya no sorprende que gobiernos autoproclamados progresistas se apoyen en rancios gobiernos provinciales; que una emblemática madre de Plaza de Mayo se abrace a un jefe de Ejército sospechado de la desaparición de un soldado conscripto; o que un dirigente radical diga que “Macri es mi límite” y haya ido a elecciones integrando lista con De Narváez.  

En nuestro carácter de ciudadanos comunes intentaremos transitar esta etapa veraniega lo más relajados posible, dejando que nuestros políticos resuelvan como se ubican entre las alternativas A, B, C y D. Los traspasos, obviamente, se darán con cargo bajo el brazo. Promesas vanas abstenerse. No será tarea fácil. Vencen los cargos legislativos de, entre otros, Víctor De Gennaro, Díaz Bancalari, Julían Domínguez, Roberto Feletti, Claudio Lozano, Federico Pinedo, Patricia Bullrich, Carlos Raimundi, Eugenio Artaza, Rubén Giustiniani, Luis Juez, Roxana Latorre, Graciela Giannettasio, Mario Negri, Miguel Bazze, Andrés Larroque, Carlos Reutemann, Rotjés de Alperovich, Ernesto Sanz, Carlos Verna, Facundo Moyano. Sumemos a los que pujarán por ingresar a la Planta Permanente. El ex radical Leopoldo Moreau, por ejemplo, intentará ser premiado por su reciente adhesión al proyecto kirchnerista, a costa de usufructuar la memoria de Raúl Alfonsín, utilizándolo para comparar sus objetivos de gobierno con los de Néstor Kirchner. Felizmente, para no saturar el mercado, muchos de los que juegan a ser presidente o gobernador tienen cargo legislativo por dos años más.

Diría Bill Clinton, uno de cuyos asesores trabaja para Daniel Scioli: el problema no es perder ahora el tiempo con encuestas de adhesión interesadas e inútiles, sino acordar los candidatos a gobernador y armar las listas sábana de legisladores, estúpido!

En política, como en la vida, nada es permanente, aunque muchos lo deseen. Como ciudadanos poseemos un instrumento temido por asesores, publicistas y políticos: el voto. Sin prejuicios ni adhesiones previas irrestrictas, pongamos a todos los candidatos, sus discursos y propagandas, bajo la lupa.

Continuaremos reflexionando a partir de febrero próximo.



martes, 23 de diciembre de 2014

POLÍTICA MÁS ESPIONAJE, SUPONE INTELIGENCIA?

El reciente descabezamiento de la cúpula de la Secretaria de Inteligencia, creada por Ley 25.520 sancionada el 27 de septiembre de 2001, en reemplazo del hasta entonces llamado Servicio de Informaciones del Estado (SIDE), mueve a formular reflexiones en carácter de simple ciudadano, carente obviamente de toda información privilegiada. Las fuentes de análisis son dos: 1) los medios de comunicación, que poseen fuentes válidas bien informadas y no necesariamente confiables, que según el caso pueden actuar bajo reserva de identidad; 2) la ley que regula el funcionamiento del organismo, de la que poco se habla.

Lo que surge claramente cuando se descabeza una conducción completa de un organismo, es que no se juzga idoneidad, sino los resultados políticos de su accionar. Surge entonces la primera preocupación. Si el malestar surgió por frivolidades como la no previsión en su momento de la candidatura de Massa en las últimas elecciones legislativas, o por acciones antidemocráticas, como la de no mantener el acuerdo con los jueces federales para posibilitar cobertura de impunidad en los casos de corrupción contra bienes del Estado, no hemos avanzado nada en cuanto al manejo profesional del servicio de inteligencia del Estado, tras 31 años de democracia.

Esta duda queda absolutamente develada con la simple y atenta lectura de la mencionada Ley 25.520. El artículo 1° expresa que la ley “tiene por finalidad establecer las bases jurídicas, orgánicas y funcionales del Sistema de Inteligencia de la Nación”. El acápite 1 del artículo 2° señala que la tarea de Inteligencia “consiste en la obtención, reunión, sistematización y análisis de la información específica referida a los hechos, amenazas, riesgos y conflictos que afecten la seguridad exterior e interior de la Nación”. Préstese atención: seguridad exterior e interior de la Nación. Finalmente, al solo efecto de esta síntesis, se destaca el artículo 12: “El Presidente de la Nación fijará los lineamientos estratégicos y objetivos generales de la política de Inteligencia Nacional”. Cabe preguntarse: cumplió la Presidencia de la Nación con ésta obligación? En caso afirmativo, cuáles fueron los lineamientos estratégicos?

El primer escepticismo lo genera un vicio recurrente de la clase política argentina en general, y que este gobierno llevó a un clímax: poner al frente de Organismos a funcionarios que no tienen el conocimiento y experiencia para conducirlos, siendo el único requisito a valorar el de la “amistad y fidelidad” al líder. Cualquiera puede ser Canciller, presidente de Aerolíneas Argentinas o Ministro de Defensa. Pero aplicar este proceder a los Servicios de Inteligencia es demencial. Por ello, antes que presuponer hasta el hartazgo que los espías tienen una estructura ingobernable, es imprescindible evaluar previamente a los niveles de conducción políticos y los lineamientos específicos dados a la Secretaría de Inteligencia. Que sucedería por ejemplo, si las instrucciones impartidas, en lugar de brindar al país seguridad exterior e interior, como el de volcar esfuerzos prioritarios en desarticular el desarrollo creciente del narcotráfico y detectar sus complicidades locales, se direccionaran a investigar los puntos flacos del juez Bonadío, o cual será la próxima conquista mediática de Redrado? La planta de espías sería responsable de estos objetivos?

Quedarnos en las atribuciones indelegables de la Presidente, sería no solo oportunista, sino falaz. El artículo 31° de la Ley 25.520 crea una Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, con amplias facultades para controlar e investigar de oficio, además de evaluar el Informe Anual de las Actividades de Inteligencia, de carácter secreto. Cumplieron los legisladores que la integran con sus responsabilidades?

Confirmarlo es obligación de los legisladores involucrados, porque no viola ningún secreto. Recordemos sus nombres: María García, Marcelo Fuentes, Eric Calcagno, Juliana Di Tullio, Pedro Guastavino, Juan Irrazábal, Angel Pichetto y Gladys Soto (Frente Para la Victoria); Miguel Bazze, Carlos Marino y Adolfo Valdés (UCR); Silvia Magdalani (PRO); Oscar Castillo (Frente Cívico y Social); Gustavo Basualdo (Producción y Trabajo, de la provincia de San Juan).

En  caso de no funcionamiento de la Comisión, la mayor responsabilidad recae en los representantes de los partidos supuestamente opositores. En una democracia, cuando las mayorías hacen valer el peso de sus votos para incumplir leyes y normativas, el inexcusable rol de las minorías es informarlo de inmediato a la sociedad, y no cejar en su empeño para lograr su aplicación. Caso contrario, sus ineptitudes pueden ser interpretadas como complicidades.



miércoles, 17 de diciembre de 2014

VOLVER AL FUTURO: COMISIÓN INVESTIGADORA 2001

En  la reflexión de la semana anterior dejamos planteado un interrogante: existió en el 2001 una comisión legislativa con el mismo cometido que la que se implementará para investigar la fuga de divisas canalizadas por el Banco HSBC, a través de 4.040 cuentas en el exterior supuestamente no declaradas? Existió, con similitud de objetivos, obtención de documentación y actores políticos intervinientes, que a esta altura de nuestra evolución política trece años más tarde, no debiera sorprender. Este antecedente muestra que estas Comisiones, sea desde la intencionalidad o la ingenuidad, solo buscan hacer creer a través de acalorados debates que pretenden sancionar la corrupción, cuando en realidad buscan ocultar a sus máximos responsables.

Si bien los personajes políticos permanecen, lo que se desarrolló manifiestamente en los últimos trece años es la legislación internacional y normativas bancarias contra las prácticas de fuga y lavado de dinero, y los recursos tecnológicos necesarios para detectarlas. La preocupación inicial, fue combatir el financiamiento del terrorismo y el narcotráfico internacional. Por ello, antes que a cada una de las 4.040 cuentas, se debería investigar lo actuado por los responsables del Banco Central, AFIP, Unidad de Información Financiera, y obviamente, a la institución financiera involucrada, respecto a su complicidad con los ilícitos. Pero como se sabe que el objetivo político es otro, ni siquiera el HSBC se tomó el trabajo de emitir un comunicado respecto a sus responsabilidades.

En abril de 2001 en la Cámara de Diputados de la Nación, Elisa Carrió presentó junto al demócrata mendocino Gustavo Gutiérrez, un proyecto de creación de una Comisión Investigadora sobre hechos ilícitos vinculados con lavado de dinero. Una vez aprobada, se conformó con Elisa Carrió y Graciela Ocaña (ARI); el mencionado Gutiérrez (Partido Demócrata); José Vitar (Frepaso); Margarita Stolbizer y Horacio Pernasetti (UCR); Cristina Kirchner y el fallecido Carlos Soria (PJ), y Daniel Scioli, si bien del PJ, incluido como representante del menemismo.

La documentación de base provino de una investigación realizada por una subcomisión del Senado de Estados Unidos, presidida por el senador demócrata Carl Levin, que logró el levantamiento del secreto bancario en dicho país, a partir del testimonio de un testigo reservado que había trabajado con el banquero argentino Raúl Moneta. En los antecedentes que fueron entregados a la Comisión argentina en 18 cajas, figuraban políticos,  empresarios y empresas argentinas privatizadas, entre otras, Edenor; Edesur; Telecom; Telefónica; YPF y Banco Santander. Se describían las llamadas “ruta del dinero”, con participación de reconocidas instituciones financieras, en ese entonces con base de traslado de fondos en Uruguay y Panamá, consultoras, estudios jurídicos, contables, y por supuesto, organismos de control del Estado argentino. Muchos de los sospechados entonces, aparecen involucrados en casos de corrupción actuales, como es el caso de Ciccone.

El trabajo de análisis comenzó en el mes de mayo, y las conclusiones se dieron a conocer en agosto del 2001. Previamente se requirió el asesoramiento y auditoría de un pre informe a Inside Co., organización no gubernamental suiza especializada en el estudio de redes criminales. En su dictamen, Nicolás Giannakopoulos, director de la ONG, destacó que la confiabilidad de las fuentes utilizadas era de un 70 %, que sin ser excepcionalmente alta, es de muy buen nivel para esta clase de informe de uso político. Agregó que si bien la Comisión tenía valiosa información, no era profesional en el análisis y en el procesamiento del material, y criticó duramente “la falta de homogeneidad y de consenso del informe”. Pese a su experiencia, ignoraba que en nuestro país no consensuar un informe final, era un recurso político de manual para licuar su efectividad. Los nueve legisladores, tras duros enfrentamientos entre ellos, increíblemente presentaron cuatro informes distintos: 1) Carrió, Ocaña, Gutiérrez y Vitar; 2) Cristina Kirchner y Soria; 3) Stolbizer y Pernasetti; 4) Scioli.

Evidentemente, a nuestros investigadores les resultó muy difícil acordar como combatir a los “grupos económicos concentrados”. Soria falleció, y de Gutiérrez se desconoce actividad política. El resto de los integrantes continúan cumpliendo relevantes actividades públicas, y pretenden seguir haciéndolo. Lo peor, sin embargo, estaba por venir. En el marco del acuerdo de la clase política en enero de 2002, bajo el paraguas de “un gobierno de salvación nacional” encabezado por Duhalde, en mayo del mismo año el Senado, con el voto mayoritario peronista, derogó la Ley de Subversión Económica vigente. De este modo, se quitó a la Justicia la principal herramienta para sancionar los delitos financieros revelados en la investigación. Resultado del espectáculo: impunidad. La salvación nacional no se detuvo: meses más tarde, el Estado nacional absorbió gran parte de todos los pasivos de los bancos.

Apagar la videocasetera, y retornar a diciembre de 2014.



miércoles, 10 de diciembre de 2014

CRUZADA DE MORALIDAD O PROTECCIÓN DE IMPUNIDAD?

Hace más de 500 años, en su tratado “El Príncipe”, aconsejaba Maquiavelo en cuanto a la fidelidad del poderoso a sus súbditos: “Ante todo es necesario saber disfrazar bien el propio carácter y ser gran disimulador. Son tan simples los hombres y tan sumisos a la necesidad de cada momento, que quien engaña encuentra siempre alguien que se deja engañar”. Expresa más adelante: “Los hombres juzgan más por los ojos que por las manos. Todos ven lo que pareces ser, mas pocos saben lo que eres”. En 1950, Jean- Marie Domenach publicó en París un estudio de las reglas básicas de la propaganda política, desarrollada eficazmente por el hitlerismo y el stalinismo en la segunda Guerra Mundial. Todas ellas confluían en un principio ineludible para el manejo de masas: el predominio de la imagen frente a la explicación, de la emoción frente a lo racional.

Nada cambió en cuanto a estos lúcidos análisis del comportamiento humano para alcanzar y mantener el poder político a lo largo de la historia. En la modernidad, estos principios solo se vieron potenciados por el avance de sofisticadas tecnologías de comunicación. Que explican los costosos presupuestos en asesores de imagen de los candidatos, y en consultoras de medición de imagen. Ni unos ni otras sugieren o miden propuestas concretas de gobierno. No les pagan para eso. Consecuentemente, durante los próximos meses la ciudadanía se verá aturdida por mensajes  en donde rostros sonrientes acompañados por eslógans tales como “estamos con vos”; “el cambio que se avecina”, y otras hibridices similares, pretenderán convencernos que no pertenecen a quienes hacen más de veinte años nos gobiernan bajo circunstanciales ropajes de oficialistas u opositores, sino a virginales templarios que nos conducirán a un futuro de paz y prosperidad. Muchos de ellos son familiares directos de viejos templarios.

Hoy plantear cinco propuestas diferenciadoras de fondo, por ejemplo entre Scioli y Macri, es imposible. Pero algo está claro: Scioli es naranja y Macri amarillo. Más complejo es diferenciar a los integrantes de UNEN: en sus debates abarcan el círculo cromático completo. Dejando de lado cierto humor resignado, queda para los ciudadanos a quienes les interesa informarse políticamente más allá de sus preferencias, fundamentalmente a través de los medios de comunicación, un ejercicio que no deja de ser desafiante y atractivo: descifrar el sentido subyacente de acciones, mensajes y propagandas, sean oficialistas u opositoras, y cotejarlas con la realidad.

El primer caso a desarrollar no podía ser otro que el de la corrupción, que alcanzó límites de desarrollo e impunidad desconocidos en otro país latinoamericano. Es un juego de alto riesgo político: un halo de moralidad rinde frutos electorales, pero la multiplicidad de casos y personajes políticos, judiciales, empresarios y gremiales involucrados, con plena vigencia hoy, exige que la sangre no llegue al río. A lo sumo alguna condena colateral, como María Julia Alsogaray en representación del menemismo, pero no mucho más. En este contexto, la sociedad asiste resignada a entusiastas acusaciones cruzadas entre funcionarios, jueces y políticos: determinar quién es más corrupto.

El punto de definitiva ebullición y desborde de pasiones pareciera ser la investigación sobre la empresa hotelera Hotesur, perteneciente a la familia presidencial, sospechada de haber recibido retornos de una empresa favorecida con obras públicas en Santa Cruz, y acciones de lavado de ese dinero. En realidad, el caso Hotesur es conocido desde hace más de tres años. Fue el origen de la crítica de Víctor Hugo Morales al fallecido ex presidente Néstor Kirchner, por haber adquirido dos millones de dólares usando información privilegiada. Citado por Kirchner, este le explicó que los utilizó para comprar precisamente el Hotel Alto Calafate, centro de la polémica. A partir de ese encuentro, Morales entró en el nirvana de la militancia, masajeado con el bálsamo de contratos con fondos públicos. Detectado el elefante, difícil de ocultar por su tamaño, se incorporaron febrilmente una manada de nuevos elefantes, en una clásica maniobra de confusión y encubrimiento, y también de falsos moralismos. Previo a comenzar el ejercicio de reflexión, aclaremos que a diferencia de los clásicos policiales, en Argentina no se debe buscar a los culpables (son demasiados), sino establecer si hay inocentes.

Inicia el juego Echegaray, conductor de la AFIP. Informa que se detectaron vía de documentación de un “arrepentido”, 4.040 cuentas bancarias de argentinos en Suiza supuestamente no declaradas, canalizadas a través del Banco HSBC. Se dejan trascender algunos nombres, cuidando aclarar que en el listado no figuran Lázaro Báez ni funcionario público alguno. Seguidamente entra en el ruedo el diputado del FPV Roberto Feletti, que fuera presidente del Banco Ciudad en época de la Alianza. Promueve una comisión legislativa para investigar dicha fuga de divisas.  Extrañamente, la comisión no investigará a las autoridades de la propia AFIP, del Banco Central y de la Unidad de Información Financiera, que son los organismos de control para estas operaciones.


Tarea para el hogar: se conformó en el 2001 una comisión legislativa con el mismo cometido? Quiénes la integraban y qué resultado tuvo? Continuaremos en la próxima semana.

jueves, 4 de diciembre de 2014

UNEN: UNA INCONSISTENCIA MÁS EN EL ESCENARIO POLÍTICO

La eclosión de UNEN producto de las inconsistencias de sus protagonistas, sirve como espejo para reflejar la preocupante superficialidad de la clase política en general, abocada a la puja de candidaturas para sobrevivir a la elección presidencial de octubre de 2015. El surgimiento de UNEN hace tan solo ocho meses, despertó una tímida esperanza para lograr una alternativa electoral de quienes hace 25 años ejercen el monopolio del poder. Lamentablemente tal posibilidad quedó totalmente desactivada, dejando a la sociedad limitada a elegir el mal menor, entre ofertas de conveniencias personales. Triunfe quien triunfe, las dirigencias políticas, empresarias y gremiales serán inevitablemente las mismas de hace más de dos décadas. Pero con problemas económicos-sociales cada vez más graves, que trasladarán a la población.

Es importante recordar el contexto en el que surge UNEN. Como ya viene siendo costumbre por falta de una oposición sólida y coherente, los resabios del antiguo justicialismo dirimen sus internas en elecciones generales. En este caso, entre el gobernante Frente Para la Victoria (FPV) y el recientemente cogobernante Frente Renovador (FR). Las otras alternativas son el PRO, partido con base excluyente en Capital Federal, y el Frente UNEN, con resabios del radicalismo y socialismo. El FPV, el FR y el PRO, se caracterizan por el unicato como forma de conducción. En el FPV, la presidente Kirchner ungirá al candidato, ya sea en forma directa, o con un simulacro de campaña, como sucediera risueñamente entre Boudou, Tomada y Filmus  en el 2011, para la candidatura a Jefe de Gobierno de Buenos Aires. El FR presentará a Massa, y el PRO a Macri.

La diferencia entre estas tres agrupaciones surge en un aspecto no menor: su extensión territorial. El Frente gobernante la posee, pudiendo utilizar  según convenga, tradicionales estructuras justicialistas. Por ser gobierno, cuenta además con cuantiosos recursos económicos públicos y privados. Massa depende del armado que logre en cada distrito, inicialmente dentro del propio justicialismo, en un cambiante juego debe-haber: si capta gobernadores e intendentes justicialistas, su ganancia es doble, porque los resta del oficialismo. El PRO, que aparece como alternativa política nueva, es el que más dificultades tendrá para lograr consolidación territorial. Su principal y única carta es Macri, que busca insertarse en las provincias a través de figuras de reconocimiento público en ámbitos artísticos, deportivos y políticos.

UNEN por su parte, nace con dos absurdos: presentar a cinco figuras autoproclamadas presidenciables, y colocarse un partido centenario con extensión territorial como la UCR, en pié de igualdad con expresiones minoritarias porteñas, que ni siquiera triunfaron en su distrito. Dicho esto sin desmérito para Elisa Carrió y Pino Solanas. En los Frentes de raíz justicialista, este error jamás se comete: en busca de un tinte pluralista aceptan a cuanto partido menor los apoyen, premiando a sus dirigentes y familiares con cotizados cargos públicos. Pero la estrategia política y las decisiones las maneja el justicialismo.

Cabría esperar que para minimizar estas falencias orgánicas-conceptuales iniciales, Cobos, Binner, Sanz, Carrió y Solanas, con sus equipos si los tienen, acordaran en el corto plazo una estrategia de conducción y proyección proselitista nacional. No sucedió, y pasó lo inevitable: Carrió, una vez más, generó disolución y caos, confundiendo estrategia con vocinglería. De Carrió se debe resaltar su honestidad y capacidad intelectual, que supera largamente a la mayoría de nuestros políticos. Pero quizás por estas mismas razones, su egolatría alcanzó niveles nocivos para conformar consensos. La capacidad intelectual no asegura sutileza, y menos aún, aptitud política.

Sin embargo, la mayor confusión la generan los radicales con sus medias palabras, o peor aún, con frases completas. No son capaces Cobos, Sanz, Alfonsín, Morales, Aguad, Cano; Mestre, Quiroga, y otros dirigentes, acordar una estrategia común y coherente? Cuando Alfonsín  expresa con cierta jactancia “Macri es mi límite”, cabe preguntarse: para él y sus correligionarios Scioli y Massa no son límites? De no serlo, podrían dignarse a explicar a la sociedad que diferencias encuentran entre unos y otros? Cuando Morales se promociona junto a Massa porque quiere ser gobernador de Jujuy, aclarando que apoyará al candidato presidencial de UNEN, alguien de buena voluntad podría explicar que ganaría Massa entonces? O esta es una pregunta muy ingenua?

Acotación final, por si fuera necesario: en este festival de cotizaciones de egoísmos personales, las propuestas de políticas públicas concretas y transformadoras, están ausentes.