miércoles, 8 de octubre de 2014

AMENAZA DESTITUYENTE: ESTRATEGIA O REALIDAD?

Desactivado el golpe militar para derrocar gobiernos constitucionales, los grupos civiles interesados en tal objetivo perdieron la cobertura uniformada.  Como sustituto apareció el sofisticado neologismo destituyente, o dicho más correctamente, “neogolpismo”. Consiste en el accionar de grupos pretendidamente demócratas, aunados para conspirar y actuar dentro de marcos supuestamente constitucionales, contra gobiernos democráticamente constituidos. El neogolpismo, impedido de invocar la otrora noble intención de “recuperar la democracia”, apela a nuevas terminologías, tales como vacío de poder o tendencias autoritarias, que para tener efecto exigen un caldo de cultivo ineludible: crisis económica y agitación social.

Esta modalidad tuvo varios ejemplos desde el 2000 a la fecha en nuestro continente, como en Argentina, Honduras y Paraguay. Ante el no muy lejano reemplazo del gobierno de la Alianza en el 2001, no debemos dejar pasar por alto las denuncias formuladas por la presidente Cristina Kirchner contra grupos tanto internos como externos.  Más aún, cuando los principales dirigentes políticos, gremiales y empresarios actuales, tuvieron activa participación en la acción destituyente contra el gobierno encabezado por De la Rúa, incluida la propia Presidente, entonces senadora nacional, que desde su banca exigió la inmediata renuncia del en ese entonces mandatario.

No es el objetivo reivindicar al gobierno de De la Rúa, lo que se asemejaría a un irrelevante ejercicio de opinión, sino mucho más preocupante, destacar peligrosas similitudes y diferencias en los campos políticos y económicos, entre la actualidad y la crisis del 2001. Preocupa particularmente, que tanto oficialistas como circunstanciales opositores intentan disimularlas o negarlas ante la opinión pública. Obviaremos amenazas externas, sean orientales u occidentales, y estériles debates sobre el fallo del senil juez Griessa; la mala Repsol o la buena Chevron; el malo Paul Singer o el bueno George Soros; la utilización de dólares o yuanes, etc. La razón es simple: cualquier ataque buitre externo necesita de la acción carroñera previa de buitres criollos. En nuestro caso, el nivel de corrupción y enriquecimientos patrimoniales de altos funcionarios públicos y empresarios asociados, indican la abundancia de la especie en nuestro país.

A diferencia del gobierno de la Alianza, la presidenta cuenta con el manejo de todos los resortes de información calificada en los campos de inteligencia, economía y política, tras once años ininterrumpidos de gestión kirchnerista. Posee el apoyo público de los gobernadores, mayoría en las dos Cámaras, un poder gremial debilitado por divisiones pero siempre listo para acuerdos en su propio interés, y un poder judicial cuanto menos, neutralizado. Con ninguno de estos beneficios contaba De la Rúa. Peor aún; su gobierno albergaba la cúpula del  Frente Grande, cuyos principales dirigentes se incorporaron a paquete cerrado al actual gobierno, entre ellos uno de los responsables de la debacle del 2001, el ex vicepresidente Carlos Alvarez.

Cuál es entonces la situación explosiva hoy? En lo político, un hecho reiterativo, que paradójicamente permitiera el ingreso de la Alianza al gobierno. Salvajes internas de raíz justicialista para mantener espacios de poder. Pero la acción destituyente del 2001, fracasó en el recurso de reemplazar anticipadamente gobiernos no justicialistas bajo el eslogan “no saben gobernar”, y se encontró con la sorpresiva y justificada reacción masiva de la sociedad, unificada bajo el recordado reclamo “que se vayan todos”. Ello generó un temor inédito en la clase política que aún perdura, y actúa como antídoto ante cualquier nuevo intento de neogolpismo. Salvo honrosas excepciones, los políticos del 2001se quedaron todos, pero al amparo de híbridos y oportunistas Frentes, Concertaciones, Uniones o similares, “enriquecidas”  con pequeñas agrupaciones sectoriales irrelevantes y casi patriarcales, solo útiles al efecto  de que sus progenitores políticos accedan a una banca legislativa o a un cargo público. En este esquema vigente, ser oficialista u opositor es solo una situación temporal acotada, por lo que la representación de los votantes es inexistente. Ello explica la desaparición de las plataformas electorales con compromisos concretos, y los partidos justicialista, radical y socialista identificados como tales en una elección.

Respecto al 2001, se observan dos indicadores en lo político: 1) la certeza que la dirigencia no volverá a intentar un neogolpismo destituyente, en defensa de su propia supervivencia. 2) un escenario político-partidario volátil y oportunista disfrazado de pragmático, mucho más peligroso que el que existía en el 2001.


En la próxima reflexión incursionaremos en indicadores de la economía, estableciendo diferencias y similitudes con la crisis del 2001. De no revertirlos, nos acercamos peligrosamente a la nefasta frase para  las clases medias y más vulnerables, en boca de políticos que viven de los recursos del Estado: “Necesitamos del esfuerzo de todos los argentinos”. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

ALTERNATIVAS DE PERSONAS Y NO DE POLÍTICAS

Señalábamos en la última reflexión que intentaríamos identificar los principios y programas que sustentan las tres opciones con caudal electoral necesario para ser consideradas opción de gobierno a partir de diciembre de 2015. Para ello partiremos de sus raíces históricas, que si bien puede parecer arbitrario, al menos nos evita partir de la atomización partidaria y la anomia. Son tres opciones que denominaremos:

1) Vertiente justicialista, se presente como oficialismo u oposición.
2)  Vertiente radical-socialista, circunstancialmente conocida como UNEN.
3) Vertiente partido nuevo conocido como PRO, con base en el Gobierno de la Ciudad.

La crisis política argentina aflora desde el inicio del intento de análisis: es mucho más inmediato establecer similitudes entre ellos que diferencias programáticas. Ello echa por tierra el engañoso reclamo preelectoral de “falta diálogo”, sino por el contrario, revela la existencia en las últimas décadas  de un permanente diálogo entre las mismas clases dirigentes, solo que basados en principios de permanencia e intereses personales, y no en reclamos sociales mayoritarios. Por otra parte, a falta de partidos tradicionales y consistentes que cohesionen opiniones y políticas, cabe preguntarse: diálogo con quienes?   Con los ex radicales Zamora, Posse y Moreau? Con los peronistas De Narváez, Mendiguren, Moyano y Menem? Con los mimados por Hebe de Bonafini, llámense Boudou, Schocklender y Milani? Con los mini partidos porteños de Solanas y Patricia Bullrich? Con la insoportable autosuficiencia de Elisa Carrió, creadora pertinaz de partidos? Con el actual funcionario y ex vicepresidente de la Alianza Carlos Alvarez?  Con los incombustibles De la Sota y Rodríguez Saa? Con la centro derecha, centro o centro izquierda? Con peronistas línea  menemista, kirchnerista o renovadora? Con radicales puros o radicales ex K?

Todos los citados conforman una mínima expresión de quienes han dialogado en forma sostenida durante las dos últimas décadas, siempre bajo el paraguas protector de los abundantes recursos del Estado. Cierto es que pueden existir algunas peleítas mediáticas, pero nada personal. Solo al efecto de mantener espacios de poder. Cumplido este requisito, el juego de alianzas puede ser insólito e infinito.  Citemos entonces similitudes entre quienes pretenden ser diferentes.

1.- Vulneración permanente de las leyes vigentes. El ejemplo más reciente es el desaforado inicio de la campaña electoral 2015, anticipando en 10 meses lo indicado en el artículo 31 del Capítulo IV de la ley electoral 26.571, que indica que la campaña electoral deberá iniciarse 30 días antes de las elecciones primarias, previstas para el domingo 09 de agosto de 2015.

2.- Mantenimiento de una anacrónica legislación de elección de candidatos, como las llamadas listas sábana y la no implementación del voto electrónico, entre otras medidas.

3.- Protección creciente de los funcionarios políticos para restringir al máximo el cumplimiento y conocimiento público de la declaración de bienes durante el desempeño de la función pública.

4.- Eludir la presentación de un proyecto de ley que establezca que todo funcionario procesado, de rango político, automáticamente deberá dejar su cargo, pues si bien le cabe presunción de inocencia, su condición procesal no lo habilita para manejar decisiones o recursos públicos. El caso más explícito es el del senador Carlos Menen, al que ninguna agrupación política pidió su desafuero. En Argentina, un condenado puede legislar.

5.- Cesión permanente al Gobierno nacional por parte de gobernadores y sus legisladores, de atribuciones que le son propias o corresponden al Poder Legislativo,  siendo los responsables, y no el Ejecutivo nacional que lo promueve, que el federalismo en nuestro país sea una entelequia.

6.- Negar el acceso de la población a los cargos públicos a través de concursos que reconozcan méritos y necesidades en pie de igualdad, manipulando los ingresos y obligando a que los ciudadanos paguen con sus impuestos bases militantes rentadas, transformando a las instituciones del Estado en costosas, ineficientes, y por lo tanto innecesarias.

A partir de esta realidad, intentaremos en la próxima reflexión un tibio y apresurado análisis de las opciones electorales para el 2015, al menos desde lo cuantitativo.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

OBJETIVO 2015: CAMBIAR PARA QUE NADA CAMBIE

Existen dos vertientes clásicas para reflexionar sobre política. Una de carácter utópico, representada entre otros por Platón, Santo Tomás de Aquino y Rousseau, que nos propone que la política nos debe conducir a una sociedad armónica y con bienestar general.  La otra, de carácter escéptico, que analiza la política como es y no como nos gustaría que fuera, tiene como exponentes a Maquiavelo y Max Weber.

Si bien el discurso político se asienta en lo utópico y falsamente moralista, el ejercicio del poder, muy especialmente cuando se desea mantenerlo a lo largo del tiempo, apela al más crudo realismo. Se intenta sintetizar la filosofía de Maquiavelo con la célebre frase “el fin justifica los medios”, que provoca una falsa repulsa en los políticos. Pero si abandonamos la seducción de las palabras y nos guiamos por lo incontrastable de los hechos, la vigencia de su obra “El príncipe” es asombrosa, porque más allá del contexto político en que la escribió hace ya más de 500 años, se sustentó en algo que excede lo temporal: la condición humana. Más concretamente, la condición para ejercer el poder y mantenerlo.

Citaremos solo dos de sus conceptos, que por su vigencia nos permitirá iniciar la reflexión sobre nuestra coyuntura política criolla, que hasta el momento va a contramano de la racionalidad para lograr el normal funcionamiento de nuestro sistema democrático. “Es menester que el príncipe tenga el ánimo dispuesto a cambiar según los vientos de la fortuna y las circunstancias. Sabrá apartarse del bien mientras pueda y saber entrar en el mal, si es necesario”. No podría asimilarse a lo que nuestros eternos políticos llaman pragmatismo? Ejemplo: que casi los mismos que privatizaron YPF, veinte años después la reestatizaron, siendo el único factor común en ambos casos el perjuicio económico para el país.

Escribió Maquiavelo: “Todos ven lo que el príncipe parece, pero pocos comprenden lo que es; y estos pocos no se atreven a oponerse a la opinión de muchos, que tienen la majestad del Estado que les proteje”. No guarda esta expresión una increíble similitud con lo que en la modernidad se conoce como “imagen”, en donde se gastan fortunas entre consultores y publicistas, para transformar a los candidatos en productos que “parezcan”, y a las ideologías en marketing político?

Un factor distintivo de nuestra realidad política, es el mantenimiento de una misma clase dirigente durante al menos los últimos veinte años. No solo política, sino gremial y empresarial. Paradójicamente ello no posibilitó la existencia y continuidad de un proyecto de país, sino exhibió fuertes oscilaciones entre supuestos neoliberalismos o progresismos, más declamados que ciertos. Lo que sí se mantuvo inmutable es una metodología de permanencia en el poder, ya no solo de gobierno, sino de cargos de representación en general. Lograrlo significó destruir partidos políticos sólidos; mantener sistemas electorales que limiten al máximo la capacidad de decisión de los ciudadanos; y coptar todos los organismos de control a fin de salvaguardar sólidos entramados de negocios entre funcionarios públicos y empresarios privados asociados, muchos de ellos simples testaferros, para saquear recursos y decisiones públicas. Todo ello con manifiesta protección judicial, salvo honrosas excepciones. El plañidero reclamo de “institucionalidad”, que responde a la vertiente utópica, solo es utilizado en las campañas electorales. Porque la intención de continuar usufructuando las mieles del Estado por parte de nuestra clase dirigente, exige el estricto cumplimiento de la vertiente del realismo, excelentemente descripto por Maquiavelo. Esto explica la falta de alternativas en nuestro país. Qué alternativas y a qué?

Hoy ya sabemos que, inevitablemente, gane quien gane, a partir de diciembre de 2015 la dirigencia será la misma. A la ciudadanía solo le resta, con la colaboración de organismos no gubernamentales de interés público, y medios de comunicación no comprometidos con la mediocridad, sean o no oficialistas, intentar fisurar al menos el tramposo mensaje que intenta hacernos creer que existen oficialismos y oposiciones, o dicho de otro modo, exigiendo al menos dos proyectos de gobierno claramente definidos y sustentables desde lo político, para que la ciudadanía realmente pueda elegir.

Para avanzar sobre este diagnóstico, en la próxima reflexión intentaremos identificar las características de las tres opciones con caudal electoral para el 2015: 1)Vertiente justicialista, se presente como oficialismo u oposición; 2) Vertiente radical-socialista, circunstancialmente conocida como UNEN; 3)Vertiente partido nuevo conocido como PRO, con base en el Gobierno de la Ciudad.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

LAS MÁXIMAS DE MÁXIMO

Finalmente Máximo, hijo de la Presidente, habló en público. Lo hizo en un estadio de fútbol ante aproximadamente unos  40.000 asistentes, según refieren las crónicas. Más allá del clásico debate en cuanto a número de asistentes a un acto masivo, la convocatoria tuvo una trascendencia que no cualquier político puede lograr, especialmente los acostumbrados a los confortables sets de televisión para promocionarse.

La escenografía habitual de este tipo de actos presentó algunos aspectos distintivos. Una amplia mayoría generacional  joven, y ausencia de patotas gremiales y barras bravas del fútbol  “cuidadoras del orden”. Indefectiblemente el orador tenía a sus espaldas a beneficiarios de cargos públicos bien rentados, con algunos funcionarios “veteranos” en la búsqueda de apoyo político para sus aspiraciones. Los concurrentes daban la impresión de no haber sido arreados por intendentes o gremialistas, con servicio de transporte, básico de bolsillo para actos, y choripán incluídos. La angustia de la necesidad de subsistencia que sufren quienes deben “hacer número” en las concentraciones, era suplida por el auténtico y siempre positivo entusiasmo juvenil, sanamente utópico en algunos aspectos.

Sin embargo, más allá de sofisticadas elucubraciones respecto al verdadero objetivo del encuentro,  el discurso se sustentó en lo más triste y rancio de la actualidad política argentina, apoyando ancestrales formas de nepotismo colonial. El reclamo, dada su condición filial, orilló el ridículo: si tan mala es mi mamá, porqué no dejan que se presente nuevamente al cargo de Presidente, y le ganan?, clamó Máximo. Como suele suceder en estas circunstancias, los obsecuentes de siempre, ya sin el beneficio de la juventud, salieron en apoyo del desafío barrial. Cabría preguntarse entonces, si un período de 12 años de gobierno ininterrumpidos, son insuficientes en un pretendido sistema democrático. Cuando decimos ininterrumpidos, es porque así será. Las permanentes denuncias de desestabilización son meros recursos distractivos. No hay que ser eximio analista para saber que el PJ (el pejotismo como decía Néstor Kirchner), jamás actuará para voltear un gobierno propio. Un ejemplo es el ex vicepresidente Carlos Alvarez, uno de los principales responsables de la crisis del gobierno de la Alianza en el 2001. Desde hace más de tres años ocupa cargos con generosos salarios en representación del gobierno en el exterior. Una campaña periodística, por su parte, puede esmerilar imagen, pero jamás voltear.

Sin embargo, sería injusto presentar el reclamo filial como extemporáneo, criticándolo desde el oportunismo fácil, y no en el marco de una pretendida sociedad moderna que estamos lejos de alcanzar. Se fundamenta  Máximo en su propia provincia, que tiene reelección indefinida; en gobernadores que transformaron a sus provincias en verdaderos cotos familiares y de negocios, coptando toda institución de control. En el “ex radical” Zamora, que instaló de apuro a su esposa como gobernadora en Santiago del Estero, al declararse inconstitucional su pretensión de presentarse una vez más al cargo. Todo esto en medios de sociedades empobrecidas dependientes de la prebenda de un cargo público o subsidios estatales humillantes que mantienen a sucesivas generaciones de ciudadanos en condiciones de extrema pobreza, y con una degradación permanente de la escuela pública que hace rato perdió su condición de “nivelador social”. Sin ir más lejos, recientemente el gobierno de Scioli  decidió anular los aplazos en las escuelas primarias, y designar docentes sin título. El éxito se consigue cumpliendo con los días de clase prometidos con una aceptable calidad de enseñanza, no ocultando estándares de nivel educativo.

Mucho más preocupante para la sociedad, es que el acto y el reclamo de Máximo desnuda la enorme mediocridad de la clase política para formular propuestas concretas de gobierno, o diseñar un futuro de país, como pomposamente les gusta decir a los políticos en programas de televisión. Ya no a mediano plazo, sino a octubre de 2015, para una vez en funciones actuar de inmediato. Esto incluye al propio oficialismo, cuando Scioli dice que será la “continuidad con cambio” (reconozcamos que Scioli es un maestro en hablar sin definir nada), hasta la supuesta oposición, embarcada en el minué de elegir compañero para la fiesta de 15 (perdón, para la elección del 2015), sin definir previamente una plataforma con políticas básicas que establezcan puntos concretos para debatir acuerdos o divergencias.

Máximo podría haber dicho con justa razón: aparte de las decisiones de mi mamá, alguien tiene otras propuestas a futuro?



miércoles, 20 de agosto de 2014

NO CONFUNDIR NECEDAD CON COMPLACENCIA

Todo indicaría que Marcelo Tinelli perderá la exclusividad respecto a mostrar que los precandidatos presidenciales son, a excepción de sus patrimonios, gente como uno, y en el deseo de sumar votos, no temen mostrar en su reconocido programa televisivo que también saben ser superficiales y hasta ridículos.   

La competencia mediática que lo amenaza será feroz, ante la profundidad de los debates: Insaurralde irá con Massa o Scioli? Cómo terminará el triángulo Carrió, Solanas y Macri? Alguien descubrirá que piensa realmente Scioli?  “Patria o buitres” implicará la caza y desaparición de las aves rapaces foráneas, sobreviviendo únicamente las criollas? Estos meritorios desempeños actorales en la temporada 2014-15, tendrá un común cierre de función: la entonación del himno nacional político titulado ¡! Combatiremos la corrupción sin descanso!!, bajo la batuta del maestro  Norberto Oyarbide.

Más allá de ironías, es necesario que la sociedad, independientemente de ideologías y circunstanciales adhesiones, se rebele ante tanta necedad, que cuenta con la colaboración, ya sea inocente o cómplice, de encuestadores de opinión y analistas políticos. El alto concepto de “política” entendida como organización de las sociedades a través del Estado en busca del bien común, queda banalizada por riñas de barrio, asesores de imagen y millonarias propagandas, que intentan ocultar el vacío absoluto de propuestas concretas y transformadoras.

Como nada es casual en el devenir político, intentaremos esbozar una hipótesis de esta triste realidad, estableciendo como mojón de partida la crisis del 2001. De origen político, generó un enorme cimbronazo económico-social, que es una consecuencia habitual en países con alta corrupción y sistemas políticos débiles. El factor diferenciador respecto a crisis anteriores fue la reacción unánime de la sociedad, que más allá de partidismos, pronunció el recordado reclamo que aún hoy genera un fuerte temor en la clase política: ¡! Que se vayan todos!! Expresión nihilista e impracticable, revelaba sin embargo un profundo hartazgo social, que dificultaba la repetición de la remanida estrategia marketinera de “se va el que no sabe gobernar, y viene el que sabe gobernar”.

La última vez que los partidos Justicialista y Radical concurrieron simultáneamente a elecciones sin abjurar de sus identidades fue en 1989, en donde triunfó el Frente Justicialista Popular, encabezado por Menem-Duhalde, por sobre la UCR, con Angeloz-Casella. Entre ambos partidos sumaron el 80 % de los votos. A partir de entonces en las subsiguientes elecciones se presentaron Alianzas, Coaliciones, Frentes o conformaciones similares, de nombres cambiantes y respaldos partidarios meramente simbólicos. El tradicional bipartidismo, en lugar de ser desafiado por un tercer partido fuerte y enriquecedor para la vida democrática, estalló en mini partidos personalistas solo útiles para que sus dirigentes se posicionaran como opción permanente a cargos legislativos, colgándose sin pruritos de quienes ejercen el poder, o ingresando por votos propios con escuálidas minorías. Un falso barniz de convergencia o transversalidad intenta ocultar la negociación de cargos y prebendas como elemento constitutivo de las adhesiones políticas.

Lo peor estaba por venir. Esos eternos dirigentes “todo terreno” creativos para conformar pequeñas agrupaciones solo útiles como moneda de cambio, se creyeron más importantes de lo que son. Con el cargo público muy bien rentado bajo el brazo, en lugar de ofrecerle una opción distinta a la sociedad como resultado de enriquecedores debates internos ampliamente participativos, exhiben autocomplacencia, soberbia y necedad. Son por ello igualmente responsables que desde hace más de veinte años permanezca una misma clase dirigente de raíz justicialista manejando los destinos del país, que no existan partidos políticos, y lo más grave, que desaparecieran las plataformas electorales contundentes como base de debate y opción de elección del votante.

Hay posibilidades de cambio? Por las buenas o por las malas siempre las habrá. Pero un crudo diagnóstico del origen de nuestra pobreza institucional es imprescindible para lograrlo.


Próxima reflexión: miércoles 17 de septiembre

miércoles, 13 de agosto de 2014

COLAPSO JUDICIAL - AGENDA AGOSTO 2013

La presente agenda de publicación regular, detalla algunas de las innumerables causas judiciales de corrupción estatal que involucran a funcionarios públicos y empresarios privados con afectación de recursos públicos, y sus consecuentes enriquecimientos ilícitos. Tenerlas presente mostrará  la imperiosa necesidad de modificar profundamente el funcionamiento de la Justicia Federal, organismos de control, y leyes que abren resquicios a la impunidad.

1.- Tragedia en febrero de 2012 del ferrocarril Sarmiento en estación Once.
Continúa el juicio oral y público iniciado en marzo de este año contra funcionarios, empresarios privados y empleados, acusados de ser responsables de la tragedia que provocara 51 muertos y cientos de heridos, producto de negociados. Se realiza en el Tribunal Oral Federal Nº 2, integrado por los jueces Rodrigo Giménez Uriburu; Jorge Alberto Tassara y Jorge Luciano Gorini.  

2.- Defraudación de fondos públicos entregados a la Fundación Sueños Compartidos, para construir viviendas de interés social.
Luego que la sala I de la Cámara Federal de Casación Penal, con los votos de  los dres. Jorge Ballestero y Eduardo Farah, tardíamente apartara al juez Oyarbide de la causa de defraudación de fondos públicos de la Fundación que encabeza Hebe de Bonafini, y anulara los procesamientos dictados, el expediente recayó en el juez Martínez de Giorgi, quien la mantiene sin avances.  Prácticamente quedaron destruidas las principales pruebas y diluídas las sociedades, desactivando la posibilidad que la sociedad recupere parte de los millones de pesos defraudados por integrantes de la Fundación, y funcionarios públicos a cargo del control del destino de los fondos.

3.- Causa de lavado de dinero a través de una estructura encabezada por el grupo empresarial de Lázaro Báez.
El responsable del Juzgado Federal Nª 7 Sebastián Casanello, a cargo de la investigación, continúa con sus dilaciones manifiestas, pese a que la justicia suiza confirmó depósitos en el exterior de empresas del grupo a Báez por 22 millones de dólares. El juez está en trámites para ascender a Camarista.

4.- Juicio político de destitución contra el fiscal José María Campagnoli.
El lunes 16 de junio se inició el juicio, bajo la acusación de mal desempeño por su investigación centrada en el empresario Lázaro Báez. La dra. Cristina Caamaño, que lo reemplazó, está sospechada de obstruir la investigación sobre la participación del hermano de la Ministra de Seguridad, Cecilia Rodríguez, en una operación de lavado de dinero de Báez. Por pedido de licencia médica de la integrante del tribunal María Cristina Martínez Córdoba, el juicio se anuló.

5.- Quiebra y recuperación de la imprenta ex Ciccone Calcográfica
El juez Ariel Lijo procesó al vicepresidente Amado Boudou, Nicolás Ciccone y otros imputados, en la trama de quiebra, posterior levantamiento, compra por Old Fund, y finalmente estatización de la empresa.  El mejor servicio que puede hacer la clase política a la investigación del juez Lijo, es no subalternizar la gravedad del negociado con escenográficas muestras de indignación y pedido de juicio político. Mejor dedicar tales energías al senador Menem, que está condenado, y  sin embargo ningún supuesto opositor pidió su desafuero.  

6.- Causa contra Oyarbide y el Subsecretario de Legal y Técnica Carlos Liuzzi.
Originada en la decisión del juez Oyarbide de abortar un operativo policial de allanamiento en cuevas financieras ante el llamado  del funcionario Carlos Liuzzi, quien fuera sobreseído por el propio Oyarbide por enriquecimiento ilícito a partir de su ingreso en la administración pública en 2003. La Sala II de la Cámara Federal corrió a Oyarbide de la causa, que por sorteo se trasladó al juez Julián Ercolini, quien a su vez se la envió al el juez Luis Rodríguez, titular del Juzgado Federal n° 9, quien la rechazó. Por lo tanto deberá tomar una decisión nuevamente la Cámara. Estas dilaciones son oportunas para destruir pruebas en una causa que incluye influencias políticas y judiciales, sobornos y lavado de dinero.

7.- Incendio de los archivos de la empresa extranjera Iron Mountain en Barracas.
No se conocen avances del juez Pablo Ormachea, a cargo del Juzgado Criminal de Instrucción n° 18, y la fiscal actuante Marcela Sánchez, por el incendio originado el 5 de febrero de este año en la empresa multinacional, que provocara la muerte de ocho bomberos y dos rescatistas.

8.- Sociales: sobreseimientos.

8.1.- Ricardo Echegaray.- El juez federal subrogante del juzgado n° 2 Marcelo Martínez de Giorgi, horas antes de que se lo designara juez titular del Juzgado Federal n° 8, sobreseyó al titular de la AFIP por su gestión al frente del organismo que entregaba subsidios a productores agropecuarios (Oncca), acusado de favorecer con montos multimillonarios a testaferros y feedlots inexistentes. Echegaray renunció en 2008 para asumir en la AFIP, y la Oncca se disolvió. El sobreseimiento fue confirmado por la Cámara integrada por ……..Ballestero, Farah y Freiler.

8.2.- Juan Manzur.- El juez federal de Tucumán, Daniel Bejas, sobreseyó el 13 de junio al Ministro de Salud de la Nación de la acusación de enriquecimiento ilícito, por su enorme crecimiento patrimonial durante el desempeño de la función pública.

8.3.- Julio De Vido y Alessandra Minnicelli, matrimonio de funcionarios acusado de enriquecimiento ilícito, fue sobreseído en 2009 por el ex juez federal Octavio Aráoz Lamadrid, quien actualmente está procesado por un intento de soborno para liberar al sindicalista José Pedraza. Tras la apelación del fiscal Marijuán, ratificó el sobreseimiento la Sala I de la Cámara Federal integrada por……..  Jorge Ballestero, Eduardo Farah y Eduardo Freiler. Sin embargo, en agosto de 2013, por decisión de la Corte Suprema, la causa volvió a la Cámara de Casación para que los jueces Borinsky y Hornos revisen el fondo del asunto.


Con estos antecedentes, queda claro que a los argentinos no nos van a venir a asustar imberbes buitres norteamericanos. 

miércoles, 6 de agosto de 2014

NO FUE ESTE GOBIERNO

Con motivo del conflicto económico-jurídico con los llamados “fondos buitres”, la Presidente Cristina Kirchner, en varios mensajes públicos, entre ellos desde Caracas ante presidentes latinoamericanos, se preocupó en resaltar que la deuda en disputa no es de su gobierno. La frase, que ya fuera pronunciada por otros presidentes en distintas coyunturas como excusa para evadir responsabilidades irrenunciables, explica como ninguna la principal estrategia que posibilitó la permanencia de las  mismas dirigencias políticas, empresarias y gremiales, en los últimos veinte años.

La excusa ofrece dos aristas: la del conocimiento, consistente en definir que entendemos por Gobierno. Y la del oportunismo falaz, utilizado para usufructuar cargos públicos privilegiados con beneficios pero sin costos, bajo el ropaje del “yo no tuve nada que ver con lo anterior”, o “yo no lo voté”.

El concepto de Gobierno mereció una amplia bibliografía. Hace más de 2.300 años fue tratado por Aristóteles en su libro “La política”. Más cercano en el tiempo, es recomendable el libro “El gobierno”, escrito por Orlandi (prematuramente fallecido) y Zelaznik, publicado por editorial Eudeba en 1995.

Gobierno, palabra de origen griego que significa “pilotar un barco”, es el centro a partir del cual se ejerce el poder sobre una sociedad. Los debates comienzan cuando uno se pregunta: quién o quiénes gobiernan? Cómo se puede gobernar? Desde  Aristóteles a la actualidad nada cambió. Surgen tres alternativas según la cantidad de personas: 1) una persona: monarquía o tiranía; 2) una minoría: aristocracia u oligarquía; 3) representando mayorías: democracia.

Pese a la baja calidad representativa e institucional que sufrimos los argentinos, sin duda estamos en un sistema democrático. Nuestra Constitución Nacional, en su primer artículo, expresa que adoptamos como gobierno la forma representativa, republicana y federal. Para que el pueblo soberano pueda ejercer su facultad del ejercicio del poder en el manejo de la “cosa pública” (República), debe delegarla en un conjunto de autoridades para que, con distintos roles, aseguren el cumplimiento de las propuestas decididas en elecciones por las mayorías, el cumplimiento de las leyes, e igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. En cuanto al Poder Ejecutivo, el Artículo 87 de la Constitución, señala que será desempeñado por un ciudadano con el título de “Presidente de la Nación Argentina”. O sea, ocupa el más alto cargo, pero de ninguna manera es el Gobierno.

Llevemos el concepto a ejemplos prácticos. Puede Daniel Scioli, de ser elegido Presidente, decir “no fue mi gobierno” refiriéndose a Menem, Rodríguez Saa, Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner? Puede Cristina Kirchner decir “no fue mi gobierno” el que privatizó YPF, cuando su marido como gobernador de Santa Cruz y ella como senadora cumplieron roles determinantes en la obtención de los votos necesarios para concretar la privatización durante el gobierno de Menem? Pueden hoy Massa, Solá, Mendiguren, Alberto Fernández, entre otros, decir “no fue mi gobierno” el kirchnerismo?

La situación del variado espectro supuestamente opositor, no está exento de falacias. Enamorados de la “transversalidad” si viene con cargo político bajo el brazo, y de los “minis partidos” para permanecer, tienen un desafío nada fácil: explicitar las propuestas de gobierno concretas por las que se diferenciarán del actual gobierno.

Una reflexión final que parecería una ironía, pero lamentablemente no lo es. No es casualidad que no mencionáramos al peronismo, sustituyéndolo por menemismo y kirchnerismo. Surge entonces la duda; si el único partido que sabe gobernar es el peronismo, alguna vez gobernó después de la muerte de Perón?


miércoles, 30 de julio de 2014

JUGUEMOS A "QUIERO SER PRESIDENTE"

Todos alguna vez hemos participado en juegos de mesa. Vienen en cajas, con fichas diferenciadas por colores que identifican a cada participante, un tablero que define circuitos entre Salida y Llegada, y reglas del juego. Aplicados sus elementos al llamado “juego político”, la caja se llamará “Quiero ser presidente”; las fichas identificarán a precandidatos y sus partidos; los circuitos para arribar al objetivo marcarán la estrategia electoral, y el sistema electoral hará las veces de reglas del juego.

Abramos la caja. El primer problema surge con la distribución de fichas: hay candidatos pero no partidos. Por lo tanto los jugadores deberán acordar el agrupamiento de fichas en no más de tres colores, que podrían llamarse: 1) Siempre gobernamos (Massa; Scioli; De la Sota; Randazzo; Urribarri); 2) Queremos gobernar (Cobos; Binner; Sanz; Carrió y Solanas); 3) Soy lo nuevo (Macri).

La complejidad del juego obliga a dos prerrequisitos ineludibles. Que los participantes hagan aceptación expresa de sus deseos presidenciales. Quien manifieste “todavía no es momento para candidaturas”, o bien  “haré lo que mis compañeros de ruta me pidan”, de inmediato deberá dejar su puesto a otro jugador. También deberán definirse como oficialista u opositor, porque ello determinará premios y castigos a lo largo del juego. Por ejemplo, si un oficialista cae en el casillero Lanata, retrocederá cinco posiciones. Lo mismo sucederá si un opositor cae en el casillero Víctor Hugo Morales. No hay que preocuparse; esta identificación tendrá validez solo por un juego, por lo que los roles podrán intercambiarse en el siguiente, lo que es habitual.

El grupo “Soy lo nuevo” de Macri aparece con una sola ficha. Por esa razón, todo candidato-ficha de los grupos 1) y 2) que se enoje por no ser apoyado y/o elegido internamente, podrá pasarse a “Soy lo nuevo”. En todo juego es imprescindible el denominado “comodín”, que puede ser utilizado por cualquiera de los jugadores participantes. Se denominará De Narváez, que para esta función demostró no tener competencia. Puede estar a favor o en contra de Scioli; Macri; Massa; Alfonsín, o cualquier otra opción, con pocos meses de diferencia. Además, designarlo “comodín” neutraliza la posibilidad que en medio del juego un participante grite “La ficha o vos”. A futuro, se analiza incorporar como nuevo “comodín” a Leopoldo Moreau.

La estrategia electoral para recorrer los casilleros será libre, con una limitación. No tendrá validez utilizar la frase “combatiré la corrupción” para adelantarse 10 casilleros, porque la experiencia demostró que es falsa. Hecha la excepción, podrán usarse  encuestas; hacer mímica, y prometer acciones de gobierno aunque posteriormente no se cumplan.

Un serio inconveniente del juego, no resuelto hasta el momento, y que generara fuertes discusiones entre jugadores, ha sido establecer reglas del juego (sistema electoral) claras. Por ello se recomienda que previo al inicio del juego, los participantes acuerden si se autorizarán candidaturas testimoniales y/o ley de lemas. Las listas sábanas son inamovibles; no son materia de negociación. También es recomendable aclarar previamente si en caso de robo de fichas se retrocederán casilleros o no. Muchos infractores no aceptaron sanciones, bajo el argumento de que el tema debería resolverlo la justicia. La recurrencia de esta argumentación provocó que se esté analizando incorporar en los próximos modelos del juego “Quiero ser Presidente”, la ficha Oyarbide.

Este juego tiene un gran éxito comercial, debido a la enorme similitud con la realidad.


miércoles, 23 de julio de 2014

FÚTBOL = POLÍTICA = FÚTBOL = POLÍTICA ...

Si existe una actividad masivamente popular, que mantiene la pasión a lo largo de nuestras vidas con independencia de clases sociales, es el fútbol. Tal condición lo convierte en un campo de acción de alto interés para la política. Es inevitable entonces la existencia de fuertes entramados entre política y negocios, relegando la condición de popular a la emoción, o como dice la tribuna “al sentimiento”, y los negocios a la política.

Esta es una realidad que no admite diferencias ideológicas o geopolíticas. Pujan con igual entusiasmo por ser sedes de un mundial Estados Unidos, Sudáfrica, Brasil, Rusia, Emiratos Árabes o China. Para lograrlo, se someten sin quejas a las estrictas condiciones que establece la FIFA, ya sea de infraestructura, estadios, seguridad, comerciales y  marketing. Además aceptan otorgarle indemnidad judicial a los directivos de las Federaciones, para poder “pertenecer” a tan prestigiosa institución. Designada la sede, de inmediato comienza el marketing con base en lo popular: proyección internacional del país; creación de miles de puestos de trabajo; ingresos millonarios por turismo; obras importantes que quedarán para uso de todos los habitantes. La realidad es otra: se invierte en estadios de extrema sofisticación técnica con costos desmesurados, se aplican valores de entradas escandalosos al alcance solo de clases medias altas y barrabravas, y se dejan pesadas deudas públicas al país anfitrión. La infraestructura  popular se reduce a pantallas gigantes de televisión ubicadas al aire libre.

Datos sobre Brasil. La inversión oficial reconocida solo en estadios superó los 3.300 millones de dólares. Del total de doce sedes, seis corresponden a estadios nuevos, y las restantes a remodelaciones, superiores al 60 % respecto a lo existente. Los estadios de Natal, Manaos, Cuiaba y Curitiba, los tres primeros nuevos, albergaron tan solo cuatro partidos cada uno, correspondientes a la etapa clasificatoria por grupos. Las obras inconclusas, fueron obviamente las más necesarias: aeropuertos y rutas. Planteados estos datos, incursionemos en la publicidad y/o propaganda exhibida en nuestro país, porque se replicará en la campaña electoral. Los candidatos, a falta de compromisos serios y posibles, cada vez más son manejados como productos, buscando sugestionar antes que informar.

Casi todas las publicidades recurrieron a un clima desmesurado de euforia, con imágenes rápidas y presencias grupales, entremezclando mensajes del Papa Francisco, el himno nacional con variantes interpretativas, la bandera nacional, la famosa “mano de Dios”, las palabras Patria y Argentinos. Las estrategias se apoyaron sin excepción en IMAGEN + SÍMBOLOS + EMOCIÓN + PUEBLO. La propaganda política seguirá el mismo camino: provocar emoción y excitación descansando en el sentimiento y en el símbolo, estimulando una aceptación irreflexiva que paralice el análisis crítico.

Un detalle que no puede pasar desapercibido para diferenciar entre el envase y el contenido, como ejercicio para intentar interpretar el alud de propagandas políticas que se avecinan. La mayoría de las publicidades del mundial que exaltaban el fervor patriótico argentino y sus símbolos, pertenecían a empresas multinacionales (bancos; servicios de comunicación; ropa deportiva). Hábilmente, los protagonistas eran personas y familias comunes; nada de exhibir a empresarios, “ricos y famosos” o lujos. Vale destacar una publicidad de una compañía de telefonía celular, cuya frase final engloba el entusiasmo de todas las clases sociales, si bien los deseos y beneficios sean distintos según sus intereses: Que lindo es el fútbol, carajo !!!




miércoles, 16 de julio de 2014

EXISTIRÁN OPCIONES EN OCTUBRE 2015?

En la última reflexión destacábamos que las estructuras partidarias con extensión en todo el país, e identidad y coherencia a lo largo del tiempo, no existen. Desaparecieron los intermediarios inexcusables que permitan el acceso de los ciudadanos al gobierno, con plataformas electorales y programas de gestión consensuados tras  amplios debates internos con diversidad social-cultural. En su lugar surgieron frentes, alianzas, coaliciones o designaciones similares sin doctrina, con conducciones fuertemente concentradas, de carácter habitualmente caudillesco, familiar y demagógico, que inevitablemente concluye en mesianismo, fracaso y pobreza. Las minorías, con los mismos vicios y bajo el dudoso ropaje de opositores, se contentan con la ocupación de cargos políticos privilegiados durante el mayor tiempo posible.   

Minimizar la representatividad que exige una democracia, se logró a través de leyes retrógradas y una licuación institucional provocada, para imposibilitar a la ciudadanía renovar las clases dirigentes políticas desde hace por lo menos veinte años. Se promueven y mantienen sistemas electorales que limitan la capacidad de elección, como listas sábana, candidaturas testimoniales o ley de lemas. Se reforman constituciones para habilitar reelecciones indefinidas. Se ocupan cargos públicos de responsabilidad no política sin concursos, con familiares y amigos de oficialistas y opositores. Se difunden exitosos crecimientos económicos, bajo restricciones constitucionales y cesión de atribuciones de las provincias a la Nación, por supuestas emergencias económicas. En este contexto, la corrupción fuera de control es una consecuencia inevitable, planificada y consentida.

Por ello deberíamos estar alertas ante el intento de repetir una campaña electoral teñida de grandilocuente hibridez, para que nada cambie. Las primeras declaraciones políticas van en esa dirección, cuando precandidatos expresan como objetivo futuro relevante “ el cambio en el estilo de gobernar”, o “promover el diálogo entre todos los sectores”. Lo imprescindible es cambiar la matriz legislativa y ejecutiva, para respetar la independencia de los poderes constitucionales, facilitar la participación ciudadana de los más capaces, y transparentar las acciones de gobierno, ya sea en Nación o provincias.  Impedirlo durante tanto tiempo indica que no hubo una falta, sino por el contrario, un “exceso de diálogo” entre políticos, empresarios, gremialistas y jueces, que siempre permanecen. Claro está, usualmente contrario al interés general de los ciudadanos.

En este contexto, mal podemos hablar de opciones de gobierno a partir de diciembre de 2015. Para colmo, las encuestas de opinión y análisis políticos tanto oficialistas u opositores no ayudan. Intencionadamente o no, se sustentan en intrigas de palacio y negociación de voluntades, antes que en exigir la explicitación y debate de propuestas verdaderamente transformadoras. No es casual que la supuesta diversidad política se presente mas como un “casting” para el espectáculo “Yo quiero ser presidente”, que sobre las estructuras, proyectos y leyes presentadas, que la justifiquen. Lo que sabemos hasta ahora es que, con el debido trabajo de maquillaje previo, compiten en el inicial “casting” presidencial, entre otros, Scioli, Massa, Cobos, Macri; Binner, Carrió, Randazzo, Sanz, Urribarri, De la Sota, Solanas, y porque no, el Adolfo Rodríguez Saa. A un año de las elecciones primarias abiertas, ya es hora de ordenar los porotos, y próximamente lo intentaremos.

Previamente, en la próxima reflexión comentaremos algunos aspectos del finalizado Mundial de Fútbol, relacionados con la política. En Argentina, conocer el manejo del fútbol es saber de política y sus actores, y viceversa.



jueves, 10 de julio de 2014

VACACIONES, FÚTBOL Y BUITRES

Julio se asocia a un mes vacacional escolar y judicial, permitiendo a quienes puedan, realizar viajes de placer. Pero este año se destacan dos eventos de especial repercusión: el mundial de fútbol y la negociación con los “buitres” tenedores de bonos de deuda argentina. Al respecto existe un consenso sin especulaciones para arribar a resultados exitosos. En el fútbol desde lo emocional, con la alegría de habernos clasificado para disputar la final; y en el más imbricado mundo de la finanzas y la especulación, por el impacto en nuestro desarrollo económico-social inmediato.  

En pleno desarrollo ambos eventos, no es momento de teorizar sobre ellos. Próximamente merecerán reflexiones que servirán para ir desentrañando el accionar político, que obviando  plazos legales de campaña o preocupaciones concretas del ciudadano, se desatará a partir de agosto próximo, con miras a la elección nacional de octubre de 2015. Del fútbol destacaremos las estrategias publicitarias, que se aplicarán a la política casi como un calco. De los “buitres” recordaremos más ejemplos de aves rapaces criollas, cuyos ataques son ineludibles para que grupos financieros extra nacionales obtengan ganancias exorbitantes a costa de los despojos de los más débiles.

Emplearemos julio para comenzar a plantearnos interrogantes no resueltos, respecto a las alternativas políticas que se presentarán al ciudadano en la próxima elección presidencial. No utilizaremos la remanida frase “alternativa de cambio”, por dos razones: en lo que compete a la actual gestión, se supone pretenderá continuar con las políticas vigentes, manifestando su deseo de “profundizar el rumbo”; en este caso la agrupación gobernante se limitaría, esperemos, a explicitar al electorado las acciones que darán lugar a dicha profundización. Distinto es el caso de quienes pretendan ser opción de gobierno, vale decir, hoy supuestos opositores. Sus propuestas de cambio deberán ser explícitas, superadoras, contundentes y factibles.

Con más razón cuando la dicotomía oficialismo-oposición, que sería una obviedad en países con partidos políticos consolidados, no lo es para nuestra realidad. Como ciudadanos alejados del calor de los recursos públicos, es importante formularnos estos planteos desde ya, porque caso contrario, con independencia de quien triunfe, nuestras crisis económico-sociales serán cada vez más recurrentes, y por lo tanto, más traumáticas.

Para comenzar, existe una realidad que en la elección de octubre de 2015 no podremos torcer; en el próximo período de gobierno tendremos a la misma clase dirigente política, empresarial, gremial y judicial, ya sea con iguales roles o intercambiados,  que interactúan desde hace más de 20 años. Ello no nos debe sumir en el escepticismo, sino por el contrario, hacernos entender que, antes que asfixiarnos por las costosas campañas publicitarias y promesas que formularán los distintos candidatos/agrupaciones, será determinante evaluar los proyectos transformadores que presenten y debatan en el ámbito legislativo. De no contar con los votos necesarios para ser aprobados, se incorporarán a las plataformas partidarias, con el compromiso de su inmediata implementación, una vez legitimados por el voto directo mayoritario de la ciudadanía. Dicho esto, partiremos por lo imprescindible en democracias: las representaciones políticas. Primera necesidad; primer problema.

Los partidos justicialista, radical y socialista, como opciones de gobierno por sí mismos y con funcionamiento coherente y permanente en el tiempo, ya no existen. Fueron reemplazados por frentes, alianzas, coaliciones, o creatividades similares a modo de envases comerciales, que ofrecen dos posibilidades: 1) responder a fuertes unicatos de conducción (gobierno), basados en la utilización de ingentes recursos públicos para lograr la adhesión irrestricta al modelo de turno por parte de los beneficiarios; 2) los que no ejercen el gobierno (oposición fluctuante), se embarcan en luchas más modestas para seguir ejerciendo como legisladores u ocupando cargos en distintos organismos públicos. Circunstancialmente, para guardar las formas, se realizan recordatorios de Alem, Yrigoyen, Palacios, Lisandro de la Torre, Perón, Evita, Frondizi, Illía y Alfonsín.

Entonces, que opciones tendremos en el 2015? Lo analizaremos en la próxima reflexión.



miércoles, 2 de julio de 2014

BOUDOU: LUCHA ENTRE LA POLÍTICA Y LA JUSTICIA

El procesamiento de un vicepresidente de la Nación por corrupción es un caso inédito en nuestra historia. Pero pretender que ello signifique por sí solo un punto de inflexión, sería una ingenuidad. Lo importante es que las pruebas y testimonios que llevaron a la decisión del juez Lijo, compartida por el fiscal Di Lello, desnuda una vez más las asociaciones entre funcionarios públicos y empresarios privados para saquear recursos del Estado. Lograr cambios estructurales de fondo para que no sea tan fácil, es una tarea que compete al Poder Legislativo, a través de leyes que destruyan el andamiaje de corrupción.

Es oportuno reflexionar sobre algunos aspectos esenciales para interpretar la evolución de los acontecimientos y formar nuestra opinión, evitando en lo posible subjetividades ideológicas o partidarias. El procesamiento de varios de los involucrados en el caso Ciccone inicia un laborioso camino en donde el objetivo de justicia deberá sortear las sólidas vallas del encubrimiento. No será la primera vez. Casos resonantes como IBM-Banco Nación; Siemens y Skanska, entre otros, que tuvieron confesos de otorgar coimas a funcionarios, hoy están impunes.

En los casos de corrupción se destacan tres sectores interrelacionados: el político; el periodístico-comunicacional, y el judicial. En los dos primeros se desarrollará la clásica lucha de propaganda-contrapropaganda, e información-desinformación. En el judicial se plantearán los subterfugios dialécticos y procesales que posibiliten la impunidad. En cada uno de ellos habrá honestos, corruptos, cómplices, desinteresados, complacientes.

Es importante tener presente que, una vez más, el negociado se conoció como resultado de investigaciones periodísticas; inicialmente a través de Jorge Asís, y luego por Jorge Lanata. Es mundialmente reconocido el valor que el periodismo de investigación tiene en las democracias. Pero cabe preguntarse: no es tarea también de los legisladores de la oposición, cumplir eficazmente su tarea de control de los actos de gobierno y detectar la afectación delictiva de recursos públicos, para luego denunciarlos? Para ello tienen fueros.

El primer intento de degradar la causa, será el de “farandulizarla”. La importante vía comunicacional puede oscilar entre una habitual estrategia de captar audiencia en casos de repercusión pública, al más solapado y estudiado intento de ocultamiento y desprestigio de quienes amenazan la impunidad, transformando en este caso, la investigación periodística documentada en periodismo de voceros de mensajes enlatados. Algo similar sucederá en el campo político. Proponer el juicio político de Boudou para establecer supuestas responsabilidades que ya están siendo juzgadas, es buscar exclusivamente lo escenográfico.

Más útil para la sociedad es legislar que todo funcionario procesado, automáticamente quede apartado de su cargo, e inhabilitado para ejercer otros cargos públicos. No aceptemos la respuesta capciosa de que toda persona es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad, de lo que no cabe duda. Pero estamos hablando de funcionarios que manejan fondos públicos, dictan leyes y controlan su aplicación. Son inocentes, pero no aptos para ejercer cargos políticos en su condición de procesados. Así de simple. De todos modos siquiera la culpabilidad se aplica a los políticos. Qué no se dijo de Menem? Hoy es senador, e insólitamente, aún condenado puede seguir legislando.


En esta línea de acciones concretas y no solo discursivas, más allá de ideologías o adhesiones partidarias, no incursionemos en expresiones entre obvias y oportunistas referidas a los  “costos políticos de la Presidente”. Los costos de la corrupción deberán absorberlos conjuntamente las dirigencias políticas, empresariales y gremiales, que desde hace más de veinte años coptaron todas las estructuras de control administrativo y judicial para asegurar su inutilidad, diluyendo las diferencias entre oficialismos y oposiciones.

miércoles, 25 de junio de 2014

UNA VEZ MÁS, LOS BUITRES NOS ATACAN

Los argentinos estamos siendo atacados nuevamente por los buitres. Tan claro es el mensaje, que no hacen falta mayores explicaciones ni agregar mucho más a la voz de alarma. La angustia cubre tanto al ciudadano común como a sofisticados ámbitos financieros. Solo nos resta la épica de la resistencia. Una pintada en un paredón de Buenos Aires resumía con precisión la gravedad de la situación: “Patria o buitres”. Nada más ni nada menos.

Cabe preguntarnos qué son y cómo actúan los buitres, para minimizar daños hoy, y protegernos en el futuro. Los buitres son aves rapaces que suelen alimentarse casi exclusivamente de animales muertos, transformados por descomposición en carroña. Se encuentran distribuidos en todos los continentes, excepto la Antártida y Oceanía. Por estas características, y a modo de metáfora, damos el nombre de buitres a grupos financieros, que se aprovechan de desgracias o bienes ajenos para obtener ganancias económicas desmesuradas. En nuestro caso, con el agravante que cuentan con el apoyo “cómplice” de las más altas esferas judiciales de Estados Unidos. Dado que nuestro país también posee buitres con objetivos similares, es oportuno profundizar sobre las aves rapaces criollas.

En mayo de 1962, siendo Alvaro Alsogaray Ministro de Economía, se realizó un severo ajuste fiscal, que incluyó la emisión de los “Bonos del Empréstito 9 de Julio” amortizables a 25 años, con los que se pagaron gran parte o la totalidad de los sueldos de estatales y jubilados. La emisión fue tan grande en cantidad y plazo, que fueron considerados bonos-basura, con bajísimo valor de reventa. Ello provocó que no fueran aceptados en transacciones comerciales, o bien recibidos con una fuerte quita de su monto nominal. Desesperados, muchos tenedores debieron venderlos a usureros o financistas (hoy no existe diferencia entre ambos), a valor de remate, para hacerse con dinero en efectivo. Poco tiempo después, el gobierno redujo el plazo de pago a 10 años, con lo que los bonos se recuperaron, y los “buitrecillos” vernáculos los canjearon a sus valores de emisión más intereses, obteniendo ganancias  desproporcionadas a costa de los más débiles.

En enero de 1990, en el marco de una coyuntura hiperinflacionaria, el gobierno de Menem implementó el Plan Bonex, por el que los plazos fijos en moneda nacional de pequeños y medianos ahorristas fueron confiscados, para ser devueltos en bonos públicos amortizables a 10 años. Los “buitrecillos” compraron éstos bonos a los desesperados, haciendo un negocio brillante pocos años después.

El 25 de septiembre de 2001, ante la aceleración de retiro de depósitos provocada por la intranquilidad de los ahorristas debido a una nueva crisis fiscal y de deuda, se promulgó la Ley 25.466, que declaraba en su artículo 2° que “el Estado nacional en ningún caso podrá alterar las condiciones pactadas entre los depositantes y las entidades financieras, esto significa canjearlos por títulos de la deuda pública nacional…” . Tan solo dos meses más tarde, el ministro Cavallo anunció limitaciones en el retiro del dinero de los titulares de cuenta (corralito); tras la caída de De la Rúa, asume Adolfo Rodríguez Saá y anuncia el “default” de la deuda externa en medio de una ovación de legisladores y aplaudidores; el 03 de enero de 2002 asume como presidente interino Eduardo Duhalde, quien anuncia el 09 de enero la confiscación y pesificación de depósitos en dólares (corralón). El mensaje político, peligrosamente repetido hoy, apelaba “al esfuerzo patriótico de todos los argentinos”, que se plasmó en el salvataje de grandes empresas y grupos financieros a través de la llamada “pesificación asimétrica”. Este “esfuerzo patriótico” fue aprobado por los mismos legisladores que votaran tres meses antes la “intangibilidad de los depósitos”.


Estos sucintos ejemplos, consecuencia de enormes corrupciones estatales-empresarias, presentan una matriz preocupante por su reiteración. Dijimos que los buitres se alimentan de carroña. Pasando al campo político-financiero, es importante entender la mecánica de quienes recurrentemente dejan en condición de carroña a los ciudadanos de nuestro país. De lo contrario, los buitres de Wall Street, una vez satisfechos, pondrán nuevamente en acción a nuestros buitres criollos, en sus especies neoliberales o nacionales y populares. El dato no menor es que siguen haciendo política casi todos los buitres del  2001/2002, quienes además tuvieron notables incrementos patrimoniales personales durante la década ganada.

lunes, 23 de junio de 2014

CORRUPCIÓN: DE LO VISIBLE A LO SUBTERRÁNEO

La visualización de los témpanos de hielo en el mar es de solo una octava parte de su volumen total. De ahí su mortal peligro para la navegación. La imagen es adecuada para entender el andamiaje que posibilita que en un país democrático, la corrupción sea sistemática, consentida, protegida y/o ejercida por los mismos políticos, empresarios, gremialistas y jueces, durante los últimos veinte años o más. Ello requiere de un complejo entramado de impunidad, con participación por acción u omisión, de múltiples estructuras institucionales y sectoriales a niveles de decisión, que hace necesario superen largamente los tiempos de alternancia política que supone el propio sistema democrático. Tal es así, que a nadie puede sorprender que ya sea en la década de Menen, presentada como neoliberal, o del matrimonio Kirchner, exhibida como progresista, el saqueo de los fondos públicos y su impunidad se mantuviera inmutable en actores y estrategias. La diferencia, sutil quizás, la aporta el escritor y analista político Jorge  Asís, con su habitual ironía: “Con el apoyo de la izquierda se roba más fácil”.

En el actual contexto preelectoral, se observa que la prioritaria preocupación de gobernadores, legisladores, funcionarios, empresarios y jueces, es la de continuar manteniendo sus espacios de poder durante el próximo gobierno, sea cual fuere. Los escenográficos debates ideológicos mediáticos solo actúan como instrumento de propaganda política disfrazada de intelectualidad, moralidad o futurología, haciéndonos creer que para que la nueva revolución tenga lugar tendremos que esperar nada más ni nada menos que 19 meses. Se elude utilizar el período faltante hasta el próximo recambio de gobierno, para promover, discutir e intentar aprobar leyes verdaderamente transformadoras, que permitan asumir en condiciones medianamente manejables lo económico, político y social. No existe mejor campaña que proponer leyes, y que la ciudadanía evalúe cómo las viabilizan o bloquean los representantes de las distintas agrupaciones políticas con expectativas de triunfo.

Sin embargo, lo razonable se manifiesta hoy como imposible. El obstáculo es precisamente la corrupción, que no solo es delictiva, sino también suele protegerse con la túnica de “la legalidad”. Por ello es necesario profundizar ya no sobre su parte visible, sino en la base del témpano que nadie menciona. Existen tres condiciones básicas que exigen consensos intersectoriales para mantener su continuidad, más allá de circunstanciales oficialismos u oposiciones: 1) implementación de sistemas electorales restrictivos y/o tramposos (limitar el derecho de elegir); 2) posibilidad de otorgar prebendas desde el Estado (compra de voluntades o adhesiones con cargos públicos y contratos); 3) negociados con empresarios asociados (saqueos delictivos de de recursos públicos). Vivir en una democracia, aunque sea débil, nos evita afrontar la cuarta condición: la amenaza y el terror.

Profundizar estas condiciones nos evitará caer en el engaño de presentar a la corrupción solo como hechos consumados a resolverse en el campo judicial, e intentar minimizar los costos de la opinión pública mediante estrategias mediáticas de propaganda y contra propaganda. Nuestra historia reciente abunda en ejemplos para trabajar sobre una hipótesis de trabajo sustentada en los siguientes aspectos:

1.- Restructuración del sistema judicial y Consejo de la Magistratura, previa investigación del estado de las causas más impactantes y demoradas.
2.- Modificación del sistema electoral.
3.- Reestructuración de los Organismos de control.
4.- Representaciones parlamentarias. Requisitos y responsabilidades.
5.- Estructuras administrativas e ingresos a la administración pública.
6.- Transparencia de los actos públicos. Acciones inmediatas.


La seriedad del análisis debe eludir dos trampas que por reiteradas, sorprenden que aún tengan éxito: adjudicar responsabilidades políticas según sean oficialismos u oposiciones; mayorías o minorías. Es de esperar que los equipos de trabajo de agrupaciones políticas, analistas especializados  y organizaciones no gubernamentales los desarrollen y profundicen, pues cuentan con las infraestructuras para ello. Por nuestra parte, incursionaremos en futuras reflexiones en cada uno de los aspectos indicados.

miércoles, 11 de junio de 2014

SEMEJANZAS ENTRE SCHOCKLENDER Y BOUDOU

Antes que sumergirnos en el fárrago de opiniones referidas a los escándalos económicos de la Fundación Sueños Compartidos que encabeza Hebe de Bonafini, y el intento de compra y posterior estatización de Ciccone Calcográfica, es importante analizar las similitudes de ambos casos, a fin de comprender la matriz de la corrupción originada en la asociación del Estado con sectores privados y/o figuras públicas emblemáticas. 

El caso Sueños Compartidos centra la culpabilidad de la estafa en un asesor  ajeno a la política, Sergio Schocklender, para encubrir las directas responsabilidades de quien conduce la Fundación, y funcionarios públicos de  alto nivel que debían controlar el manejo y destino del dinero. En el caso Ciccone sobresale la figura de Boudou, hoy vicepresidente, por haber tenido una participación supuestamente clave en el negociado para lograr la propiedad forzada de Ciccone, para luego lograr refinanciación de pasivos y obtener contratos con el Estado, que transformaran a la empresa quebrada en un negocio brillante.

Las similitudes comienzan en las expresiones públicas de los imputados. Tanto Boudou como Schocklender adoptaron un estilo amenazante, patoteril y degradante hacia la Justicia, sin exhibir pruebas de sus afirmaciones, porque el objetivo encubierto es el habitual en las cadenas de corrupción: “Si caigo yo, importantes funcionarios y empresarios caerán conmigo”. El objetivo no es aportar a la verdad, sino lograr la impunidad cómplice.

Schocklender incluso pasó del mensaje mediático al escrito. En su libro “Sueños postergados” (año 2011), en donde mezcla a Néstor Kirchner, el abogado Barcesat, Fidel Castro, Raúl Castell, las FARC, entre otros ingredientes de la ensalada, expresa textual: “La caja del gobierno podría dividirse en tres áreas básicas. La primera sustentada por la necesidad real de fondos para sostener a funcionarios cuyos verdaderos sueldos no se blanquean. La segunda es corrupción lisa y llana, caja para que se enriquezcan los De Vido, los Jaime, los Lòpez, los Bontempo y toda esa clase de personajes. La tercera es la destinada al mantenimiento de las enormes estructuras de las organizaciones sociales que Néstor Kirchner ordenó financiar para poder construir una base social propia”.

Llegado su momento, Boudou tampoco se quedó atrás. En una recordada exposición televisiva, denunció pactos, convivencia y lobbys de todo tipo, con la participación del   agente secreto Magnetto incluída, provocando el apartamiento del juez y fiscal originales de la causa, Rafecas y Rívolo, y la renuncia del Procurador Righi.

Las similitudes incursionan también en el ámbito judicial. Para tranquilidad de los innumerables involucrados en el caso de la Fundación, en mayo de 2011 la causa recayó en el juzgado de Oyarbide, quien fluctuó entre la inacción y licuación y/o desaparición de pruebas.  Concluído el encubrimiento, recién entonces la Cámara Federal integrada por Farah, Ballestero y Freiler, muy enojada y con duros términos hacia el accionar de Oyarbide, anuló todo lo actuado y lo apartó de la causa. Los despojos del expediente duermen hoy en el juzgado federal de Martínez de Giorgi.

No tuvo esa suerte el expediente Ciccone hasta el momento. Designados el juez Lijo y el fiscal Di Lello en lugar de Rafecas y Rívolo, los camaristas Ballestero, Farah y Freiler intentaron repetir la estrategia seguida con Oyarbide, y hace escasos meses reprendieron severamente a Lijo y a Di Lello, conminándolos a acelerar y cerrar la etapa de instrucción. Para sorpresa de muchos, Lijo actuó en consecuencia y comenzó con las indagatorias. Su citación a declarar obligó a Boudou retomar sus ataques patéticos y acusaciones variadas, que van desde el juez, a empresarios que no identifica, y obviamente, a la prensa monopólica y destituyente. Nuevamente, sin aportar pruebas.

Un párrafo final para el chupete acaramelado de todo debate político/ideológico supuestamente esclarecedor: el rol de los medios de comunicación. Su subsistencia depende de ingresos económicos, sean privados o públicos. Las líneas editoriales e intencionalidades políticas existen tanto en unos como en otros. El desafío que afronta cada periodista es el de no caer en el fanatismo; la obsecuencia o el ridículo, sea oficialista u opositor. Solo un ejemplo: previo a la pelea de Maravilla Martínez en el Madison Square Garden el pasado sábado, el periodista Víctor Hugo Morales  durante la transmisión por la Televisión Pública, asimiló rebuscadamente la sacrificada carrera boxística de Martínez fuera del país desde hace diez años, con el eslógan “Década ganada” del actual gobierno. Más allá de adhesiones políticas, es necesario tirar la profesionalidad periodística por importantes contratos con el Estado?   

Obviamente que el caso no es Boudou. Es Boudou y muchos más. Esto se llama entramado.

miércoles, 4 de junio de 2014

PODRÁN COMBATIR LA CORRUPCIÓN QUIENES FRACASARON?

En períodos preelectorales, agrupaciones políticas y precandidatos se sumergen en un compromiso tan repetido como incumplido: luchar contra el flagelo de la corrupción. No explicitan propuestas, o peor aún, formulan anuncios inconducentes como crear una CONADEP de la corrupción. Por ello es necesario que, más allá de ideologías y preferencias partidarias, la ciudadanía exija a los candidatos, en especial a los que ocuparon cargos políticos relevantes desde hace dos décadas, que nos convenzan porqué harán a partir de diciembre de 2015 lo que no hicieron hasta hoy. La honestidad personal inclusive, es necesaria pero  no suficiente. Para una correcta evaluación de la problemática, es oportuno reflexionar  una vez más acerca de los aspectos que  caracterizan a la corrupción, y las causas que la convirtieron en sistemática.

Una constante que exhibe el vacío institucional, ya sean de organismos de control o poderes legislativo y judicial, es que casi con exclusividad, los hechos de corrupción se conocen públicamente a través de investigaciones periodísticas. Solo a partir entonces surgen las reacciones y polémicas mediáticas entre políticos oficialistas y opositores, que al momento de las necesarias acciones,  reparaciones y/o sanciones, se escudan bajo la funesta frase digna de un libro de Mario Gianluigi Puzo, autor de El Padrino: “el caso está en manos de la Justicia”. O sea, pasemos a otro tema. Cabe preguntarse: las sanciones administrativas dejaron de existir?

Decir corrupción en nuestro país, dada su habitualidad y crecimiento, supone que todos sabemos de que se trata, asimilándola a funcionarios públicos injustificadamente enriquecidos, asociados a empresarios y gremialistas cómplices en la trama de negocios, con fiscales y jueces venales. Pero si se analiza el origen etimológico del término, veremos que el concepto es mucho más amplio.

Corrupción proviene de la palabra latina “corruptio”, conformada con el prefijo “con” (junto); el verbo “rumpere” (hacer pedazos), y el sufijo “tio” (acción y efecto). O sea, significa sobornar, pervertir, dañar, traficar influencias. Aplicado a la acción de Gobierno, se manifiesta en el abuso de poder para producir negociados destinados a lograr beneficios ilegítimos privados, a costa del erario público (relación funcionarios públicos – empresas privadas asociadas - testaferros). Pero también corresponde a generar actos administrativos con el fin de obtener beneficios personales y/o de parientes y amigos, sean oficialistas u opositores, bajo el enigmático paraguas de las “negociaciones políticas”. Las contrapartidas son, entre otras, la de callar u ocultar irregularidades en organismos de control que integran, facilitar su voto en el recinto para aprobar leyes nocivas al interés general, cambiar de partido político burlando a sus electores, entre otras.  

Está claro que la corrupción exige un entramado de complicidades entre un sinnúmero de personajes pertenecientes a sectores diversos, con el objetivo común del beneficio económico personal. Visualicemos su complejidad y multiplicidad de actores, tomando el caso de la ex Calcográfica Ciccone, que hoy ocupa el centro de la información.

CICCONE + BOUDOU + ECHEGARAY + MONETA + VANDENBROELE +LONDON SUPPLY + THE OLD FUND +  FORMOSA + INSPECCIÓN GENERAL DE JUSTICIA + UNIDAD DE INFORMACIÓN FINANCIERA + RESNICK BRENNER + CAPDEVILA + NUÑEZ CARMONA +  LIJO + DI LELLO.. .. y muchos otros.

El ejemplo intenta señalar que la corrupción en el Estado ineludiblemente encadena a altos funcionarios públicos, empresarios asociados al poder, empresas conocidas o de constitución jurídica dudosa, organismos de control, testaferros, asesores administrativo de planta, fiscales, jueces, camaristas y operadores políticos en ámbitos judiciales especialistas en lograr impunidad. Si en el circuito alguien es un obstáculo para concretar el ilícito, es barrido de sus funciones.  

La asombrosa repetición de casos impunes hace que nuestro país exceda largamente  el nivel de “actos corruptos”, característicos de países desarrollados y circunscriptos a niveles dirigenciales, para posicionarnos como “estado de corrupción”, presente en países de escasos niveles institucionales, en donde la corrupción es permanente y extendida a todos los sectores. Ya no sorprende que se enriquezcan escandalosamente altos niveles políticos y empresarios, sino que también lo hagan sus secretarios, choferes y jardineros.

Lograr que la compleja trama se mantenga a lo largo del tiempo necesita, entre otros instrumentos, de sistemas electorales restrictivos que la faciliten, como listas cerradas de legisladores conformadas a dedo con gente de confianza;  reelecciones generalmente indefinidas; sucesiones políticas entre familiares; restricción del acceso a la información pública, al límite del secreto; colonización de los mal llamados organismos de control con familiares y amigos de políticos tanto oficialistas como de opositores. Por eso cuesta creer que se presentarán propuestas electorales transformadoras para evitar la corrupción, más allá de anuncios cosméticos. Pero quien sea capaz de formularla con sustento y credibilidad, incrementará notablemente sus posibilidades electorales.